Desde insultos hasta batallas legales, la relación de amor y odio de Donald Trump con su Nueva York natal se ha convertido en una de desprecio mutuo después de cuatro años en la Casa Blanca. Es como si la presidencia provocara el divorcio entre la ciudad y el mandatario.
Con su reelección en juego en menos de una semana (las elecciones son el martes 3 de noviembre), el candidato republicano se mantiene al ataque en este bastión demócrata, el partido de su rival Joe Biden, aunque casi sin chances de ganar en ese lugar, pese a que fue el sitio que lo vio nacer.
"Nueva York, California, Illinois. La gente está HUYENDO. Los impuestos y el crimen por las nubes. VOTE TRUMP. Lo voy a cambiar y ¡RÁPIDO¡", tuiteó el lunes.
Un día después, el presidente insistió en Twitter: “Nueva York. Vota por Trump. ¿Qué (¡diablos!) tienes que perder?”.
En su primer debate con Biden, Trump describió a la Gran Manzana, donde el temor al covid-19 hizo escapar a sus residentes adinerados y vació las oficinas, como una “ciudad fantasma”.
"Miren a Nueva York y lo que ocurrió en mi maravillosa ciudad. La amé durante muchos años, era vibrante. Está muriendo. Todos dejan Nueva York", dijo.
El alcalde izquierdista de Nueva York le respondió: "La única ciudad fantasma será Mar-a-Lago, donde te retirarás forzado después de las elecciones", tuiteó en alusión a la residencia de Trump en Florida.
En las redes sociales, los residente de Nueva York publicaron imágenes de calles atestadas y memes ridiculizando la afirmación de que es una "ciudad fantasma".
“En esta ciudad es odiado por mucha gente, excepto, quizás, por quienes tienen más dinero”, dijo Susan Levein, una jubilada de 74 años, después de votar anticipadamente por Biden.
| Así se elige al presi gringo |
|---|
| Las elecciones en Estados Unidos son el próximo martes 3 de noviembre y el demócrata Joe Biden aventaja al presidente Donald Trump en las encuestas. Ya no habrá más debates e, incluso, decenas de millones de estadounidenses ya han emitido sus votos de forma anticipada y el exvicepresidente de 77 años parece estar en rumbo a la Casa Blanca. Sin embargo, las elecciones presidenciales de Estados Unidos no se deciden por voto popular, se deciden en un Colegio Electoral de 538 miembros y Trump podría encontrar una manera de reunir suficientes votos electorales para ganar. Algo así pasó hace cuatro años, cuando tuvo tres millones de votos populares menos que Hillary Clinton pero más votos electorales y por eso ganó. ¿Cómo funciona ese Colegio Electoral? Cada estado tiene un número de votos electorales: Por ejemplo, California, tiene 55 votos electorales, Texas 38, Florida y Nueva York 29 cada uno. El que tenga más votos populares en cada estado, se deja los votos electorales de ese estado. Un candidato necesita 270 votos electorales para ganar la Casa Blanca. |
Represión a la inmigración
Primer presidente nacido en Nueva York desde Theodore Roosevelt, quien gobernó a comienzos del siglo pasado, Trump sí tiene algunos simpatizantes en la ciudad.
Están en Staten Island y en varias zonas de Queens y Brooklyn. Su política a favor de Israel lo hizo popular en las comunidades de judíos ortodoxos y lo apoya el principal sindicato de policías.
Pero las encuestas estiman que será abrumadoramente derrotado en su ciudad natal.
Trump tiene su nombre en numerosos rascacielos y hoteles, pero jamás fue querido por la élite de Manhattan pese a ser un magnate de los bienes raíces, según el experto en marketing Kenneth Scarlett.
“Aquí la clase liberal siempre consideró sus edificios como llamativos y aparatosos”, dijo.
Matt Eldridge, un economista de 33 años de Manhattan, señala: “Su presidencia es lo contrario de lo que apoya Nueva York, que es apertura a gente de todos los orígenes que trabajan junta por el bien común”.
Las disputas entre Trump y Nueva York son profundas.
Poco después de entrar a la Casa Blanca, en enero de 2017, Trump emprendió operativos contra migrantes irregulares, lo cual fue considerado una bofetada en la gran ciudad cosmopolita, cuya estatua de la Libertad honra a los llegados de otras tierras.
Nueva York y otras ciudades se declararon ciudades “santuario” y se rehusaron a colaborar con la policía de inmigración.
Con la acumulación de controversias, las visitas de Trump a Nueva York se tornaron breves y ocasionales. Prefirió sus clubes de golf del vecino estado de Nueva Jersey en vez de su domicilio en la Trump Tower, en la Quinta Avenida, el lugar preferido de sus detractores para protestar en su contra.
Amante rechazado
El presidente incluyó en septiembre a Nueva York entre las ciudades consideradas “anarquistas”, tras el brote de asesinatos y tiroteos que siguieron a las protestas contra la brutalidad policial por la muerte de George Floyd en mayo.
Estos cuatro años desgastaron la relación hasta el divorcio ya que pocos creen que Trump vuelva a Nueva York si pierde la Casa Blanca.
Incluso, el presidente cambió su domicilio a Florida en noviembre del año pasado y votó en ese estado clave el sábado.
“Es como un amante rechazado. Quiere la adulación de Nueva York y nunca la consigue. De manera que dice: ‘de todas formas nunca la quise’”, comentó Scarlett.



