AFP .26 octubre, 2018

La propuesta del episcopado belga durante el sínodo de obispos en el Vaticano de permitir la ordenación de jóvenes hombres casados para ser curas ha caído en el vacío y por ahora el tema se deja para después.

La atrevida idea fue lanzada por el obispo Jean Kockerols, auxiliar de Bruselas, ante los cerca de 300 obispos de todos los continentes reunidos en el Vaticano.

“Estoy convencido de que los jóvenes que han elegido casarse también pueden ser llamados por la Iglesia a servir, especialmente en el ministerio sacerdotal”, explicó el religioso.

"Recibí un amable aplauso de la asamblea cuando lo dije y muchos obispos vinieron luego a hablar conmigo en el descanso, en la hora del café, para asegurarme que tengo razón: 'debes ir en esa dirección'", contó el obispo.

La propuesta de autorizar a los hombres casados de ser curas nunca ha sido debatida a fondo y estará ausente del documento final que será adoptado este sábado por los obispos tras tres semanas de debates sobre la juventud y la falta de vocaciones.

"Estoy decepcionado por la ausencia de reacciones (...) Un obispo llegó a comparar el tema con las estalactitas, que tardan mucho tiempo en crecer", comentó el religioso.

Menos curas cada día

La disminución del número de sacerdotes en todo el mundo es uno de los fenómenos que más afecta a la iglesia, a excepción de África y Asia, donde crece.

En varias ocasiones el papa Francisco ha recordado que la prohibición de ordenar hombres casados no hace parte de la doctrina de la iglesia.

Pope Francis (C), flanked by Cardinal Lorenzo Baldisseri (5thL) delivers a statement for the opening of the Synod of Bishops, focusing on Young People, the Faith and Vocational Discernment, on October 3, 2018 at the Vatican. (Photo by Andreas SOLARO / AFP)
Pope Francis (C), flanked by Cardinal Lorenzo Baldisseri (5thL) delivers a statement for the opening of the Synod of Bishops, focusing on Young People, the Faith and Vocational Discernment, on October 3, 2018 at the Vatican. (Photo by Andreas SOLARO / AFP)

La práctica existió por siglos, y los textos bíblicos indican que el apóstol Pedro tenía una suegra.

La obligación de ser soltero para ingresar al clero de la iglesia católica latina se remonta al siglo XI. Los ritos católicos orientales y los ortodoxos admiten la ordenación como sacerdotes de hombres casados.

¿Llegó el momento de cambiar para la Iglesia católica?

Una investigación independiente, presentada cerca del Vaticano en pleno sínodo, calcula que 60.000 sacerdotes han renunciado en las últimas décadas a la vocación, a menudo para casarse o convivir. En 2016 había 414.000 sacerdotes en el mundo.

Según el vaticanista italiano Enzo Romeo, autor de un libro sobre el tema, la Iglesia católica registra mil abandonos por año y el número de exsacerdotes casados en Italia son cerca de 8.000, una cifra considerable.

Deciden cambiar de vida, perder la seguridad laboral y de vivienda, después de 13 años de sacerdocio o durante la crisis de los cincuenta años, señala Romeo.

“La afectividad de los sacerdotes sigue siendo un tema tabú, escondido debajo de la alfombra”, comentó.

Los curas tienen prohibidas muchas cosas por parte del papa.
Los curas tienen prohibidas muchas cosas por parte del papa.

El autor cuestiona el principio de un viejo sacerdote que considera el celibato un valor fundamental, para él "es una forma extrema de pobreza, que pone a quienes lo practican en unión con los más solitarios, los rechazados", explicó.

En marzo del 2017, el papa Francisco reconoció públicamente que estaba dispuesto a ordenar “viri probati” a hombres casados de edad madura para satisfacer las necesidades pastorales de las remotas regiones del Amazonas, excluyendo de hecho a los jóvenes, como propone el obispo belga.

El tema ha sido incluido en la agenda del próximo sínodo de obispos dedicado a la Amazonía, que se celebrará en octubre del 2019.

La apertura del papa no pasó desapercibida. Un grupo de 300 ex sacerdotes italianos casados enviaron una carta al pontífice a principios de octubre con el ofrecimiento de regresar al servicio de la iglesia ante la escasez de clérigos.