Agencia AFP.10 septiembre, 2018
Las manifestaciones exigen que Ortega y su esposa Rosario Murillo abandonen el poder. AFP
Las manifestaciones exigen que Ortega y su esposa Rosario Murillo abandonen el poder. AFP

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, dice que está dispuesto a conversar con el mandatario gringo, Donald Trump, para hacer frente a la crisis que vive su país, aunque denuncia el riesgo de una “intervención militar” de Estados Unidos.

“Yo he dicho que estoy dispuesto a conversar con él”, dijo Ortega en una entrevista a la cadena francesa de noticias France 24, que será emitida el lunes.

“El principio del intercambio, del diálogo con una potencia como Estados Unidos, es algo necesario e imprescindible”, añadió.

La asamblea general de Naciones Unidas, prevista para celebrarse a finales de septiembre, “podría ser una oportunidad”, subrayó Ortega. “Me gustaría ir”, dijo.

Sin embargo, el presidente nicaragüense acusa a Estados Unidos de estar detrás de las manifestaciones de la oposición que empezaron en abril y los acusa de querer derrocarlo del puesto.

“Sencillamente estamos bajo la amenaza de Estados Unidos”, dijo Ortega. “De ellos Unidos no se puede descartar nada, incluso una intervención de tipo militar”, aseguró.

Durante la década de los 80′, el gobierno sandinista, surgido de la revolución contra el dictador Anastasio Somoza, debió enfrentar a los “contras”, nombre de la guerrilla derechista financiada por Estados Unidos y, en los comienzos, entrenada y apoyada por la dictadura militar argentina.

Ahora “hay grupos armados uniformados (...) entrenados por Estados Unidos”, insistió el presidente de nuestros vecinos del norte.

Las protestas ya han cobrado la vida de al menos 320 personas. AFP
Las protestas ya han cobrado la vida de al menos 320 personas. AFP

Las manifestaciones opositoras al Gobierno nicaragüense empezaron a mediados de abril y se extendieron a todo el país como reacción a la represión. Hasta ahora han dejado más de 320 muertos y 2.000 heridos.

Al mismo tiempo, miles de nicaragüenses se refugiaron, principalmente en Costa Rica, por miedo a ser detenidos.

La crisis empezó el 18 de abril con las manifestaciones contra una reforma de la seguridad social, ahora abandonada, a las que siguieron otras para pedir la salida de Ortega y de su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo.

El mandatario, de 72 años, los últimos 11 en el poder, está acusado por sus opositores de haber instaurado una dictadura corrupta.