El Universal/GDA.6 noviembre, 2019

Una diputada en México pide que se castigue con una multa de 16 mil pesos mexicanos (¢500 mil) a los cochinos que boten chicles en la calle.

La propuesta se da debido a su alto riesgo sanitario y ambiental, además del elevado costo que implica quitar los chicles que están pegados en el suelo.

La diputada local del Partido Verde Ecologista de México, Teresa Ramos Arreola, propuso que las multas vayan desde los 1.689 a los 16.898 pesos a quien tire goma de mascar en la vía pública.

La también presidenta de la Comisión de Medio Ambiente del Congreso local destacó que 20% de la superficie del Centro Histórico está repleto de chicles.

Aves como las palomas pueden confundir los trozos de chicle tirados en la calle con alimento y sufrir serias afectaciones que les pueden provocar la muerte. Foto: Shutterstock
Aves como las palomas pueden confundir los trozos de chicle tirados en la calle con alimento y sufrir serias afectaciones que les pueden provocar la muerte. Foto: Shutterstock

En la calle Francisco I. Madero, ejemplificó la legisladora, se han llegado a contabilizar hasta 150 mil chicles sellados en el piso; mientras que en otras zonas suman 75 por cada metro cuadrado.

Por ello, Ramos Arreola subrayó que el Gobierno capitalino destina brigadas especiales de trabajadores, quienes con sistemas de alta tecnología holandesa-alemana retiran una a una las gomas de mascar incrustadas en el pavimento.

En la exposición de motivos de la iniciativa que busca reformar los artículos 24 y 69 de la Ley de Residuos Sólidos, la ecologista destacó que a nivel mundial México es el segundo país consumidor de chicle.

Agregó que el Inegi revela que en el país se producen más de 92 mil toneladas de este producto al año, con un valor de mercado de más de 420 millones de dólares, por lo que el consumo promedio del mexicano es de los más altos en el mundo, sólo después de Estados Unidos.

En nuestro país, expuso Ramos, se consumen anualmente 1.8 kilogramos per cápita de chicle, esto se traduce en un promedio de 2.5 pastillas al día.

Explicó que el chicle natural es resina vegetal y biodegradable, pues dura poco, aromático y de sabor ligeramente dulce, que se obtiene del árbol manikara zapota, conocido como chicozapote; mientras que la goma de mascar, “que pocos sabemos diferenciar”, es un material sintético llamado acetato polivinílico y es elaborado por empresas como Goodyear, la conocida marca de neumáticos.

Además, un estudio del Cinvestav determinó que cada chicle depositado en el espacio público es un foco de infección, pues puede albergar hasta 10 mil bacterias y hongos recogidos del medio ambiente.