.12 febrero

Las últimas ocasiones en que Joaquín “El Chapo” Guzmán arriesgó su libertad fue por causa de su mayor debilidad: las mujeres. El hombre considerado uno de los más buscados del planeta, que también formó parte de la lista de los hombres más poderosos y condenado este martes a cadena perpetua, cedía cuando se trataba de responder al llamado de alguna de sus amadas.

Como con Kate del Castillo, la actriz mexicana, por la que se arriesgó a ser descubierto después de su segunda fuga, la del túnel de aproximadamente un kilómetro y medio de distancia, la del penal de máxima seguridad del Altiplano (México) en 2015. En los mensajes que intercambiaron, el capo fue capaz de ofrecerle sus cuidados, incluso mayores de los que procuraba para sus propios ojos.

Las autoridades interceptaron los mensajes que "El Chapo" había intercambiado con la mujer que lo había conquistado, dicen unos, después de haberla visto interpretar a la "Reina del Sur". Así, apoyados en esas pistas, fue como las autoridades lograron dar con su paradero la tercera y última vez que fue capturado el 8 de enero de 2016.

Kate del Castillo tenía como loco al Chapo, por eso él accedió a que lo visitara en su escondite.
Kate del Castillo tenía como loco al Chapo, por eso él accedió a que lo visitara en su escondite.

También por Emma Coronel Aispuro lo arriesgó todo. Por la reina de belleza que lo conquistó en 2007. La chica, de entonces 18 años que se casó con él a pesar de que ya tenía 49 años y con quien tiempo después tuvo un par de gemelas.

Por la última de sus esposas, Coronel Aispuro, el hombre considerado uno de los más sanguinarios, el líder del Cartel de Sinaloa, uno de los más poderosos del planeta, se arriesgó por estar con ella y con sus hijas en 2014, la segunda vez que fue capturado.

Emma Coronel Aispuro lo acompañó durante el juicio en Nueva York. Foto: AFP
Emma Coronel Aispuro lo acompañó durante el juicio en Nueva York. Foto: AFP

Era capaz de escribirles cartas a cada una de sus parejas, llevarles serenata, invitarlas a cenar, siempre esperando ser correspondido.

No importaba el lugar, porque incluso en la cárcel, alguna de las mujeres que se cruzaban por su camino podían robarle el corazón y él se dejaba llevar sin tomar en cuenta que las llevaba a un abismo al ser señaladas, investigadas e incluso asesinadas.

Como con Zulema Hernández. Ella fue la que se arriesgó, ya que después de haberlo conocido en el penal de Puente Grande, de llevar una vida de pareja durante varios años, se separaron tras su fuga. Haberlo conocido fue la sentencia para ella, ya que años después fue asesinada tan sólo por haber sido su amante.

“Preciosa si antes de que te trasladen nos podemos ver (ojalá y se pueda mañana) quiero darte un dulce beso y estrecharte en mis brazos para conservar ese recuerdo cada que piense en ti y con ello poder aguantar tu ausencia en lo que Dios nos permite volver a reunirnos en otras condiciones y en otro que no sea este difícil lugar”, escribió “El Chapo” mostrando una faceta de ternura, sobre algo que jamás sucedió.

El Chapo tiene ahora 61 años. Foto: AP
El Chapo tiene ahora 61 años. Foto: AP

Después de ella estuvo Alejandrina Salazar Hernández con quien procreó cuatro hijos, luego el amor llegó con Griselda con quien aumentó el número de descendientes.

A “El Chapo” no le gustaba perder y cuando era rechazado, arrebataba, como en el caso de su segunda esposa, Estela Peña. La entonces empleada bancaria que conoció en Nayarit intentó rechazarlo, aun cuando le llevó serenata, la bombardeo con flores sobre su casa, al final cedió casándose con él después de haber sido raptada.

Aunque se ha documentado que tuvo al menos cuatro parejas, con las que incluso procreó 10 hijos, también se habla de las muchas aventuras que tuvo con varias mujeres y de los intentos por conquistar a otras, demostrando que esa fue su mayor debilidad en la vida.

Las mujeres han marcado gran parte de la vida de “El Chapo”, la primera de ellas fue su mamá Consuelo Loera y hoy con la única que mantiene contacto es con su hermana Bernarda, con quien ha llegado a conversar telefónicamente desde la prisión en Nueva York, donde pasará lo que le queda de vida.