Redacción .28 diciembre, 2018
La buena cantidad de euros solo llevó alegría temporal a la familia. AFP
La buena cantidad de euros solo llevó alegría temporal a la familia. AFP

La plata no da la felicidad, pero causa una sensación muy parecida, dice una frase popular.

Ganar el gordo de Navidad es el sueño de todos los que viven en países donde se hace el esperado sorteo cada diciembre. Todos hacemos planes y pensamos en el buen uso que les daríamos a tantos millones y casi siempre perdemos de vista que la vida está llena de sorpresas.

El comerciante José Luis Rodrigo López, de 84 años, estaba loco de la alegría porque ganó nada menos de $455.000, casi ¢300 millones, en el sorteo de Navidad de España.

José era muy conocido en la ciudad de Huesca por la empresa textil de su familia. Fue precisamente en esa ciudad donde pasó toda su vida y donde compró la lotería que le dejó un premio tan sustancioso.

El 22 de diciembre fue un día especial para José porque se dio cuenta de que era uno de los ganadores del sorteo. Ese día, se acercó a un local de venta de lotería para ver cuáles eran los números ganadores y entonces se dio cuenta de que la fortuna le había sonreído, pero como en ese momento no llevaba la lotería que había comprado decidió ir a su casa para confirmarlo y no ser víctima de un alegrón de burro.

El sorteo de Navidad en España es el más esperado del año.
El sorteo de Navidad en España es el más esperado del año.

En la casa confirmó la gran noticia. Era el feliz ganador de todo ese dinero y la felicidad fue mayor.

Pero algunas horas después todo cambió. Cuando ya había cobrado la plata, el señor comenzó a sentirse mal y lo llevaron al hospital, donde falleció al día siguiente.

El medio argentino Infobae informó que el empresario dirigió hasta 2011 los Almacenes Rodrigo, donde vendía la ropa que las personas de su comunidad vistieron desde 1949, cuando su padre abrió el negocio. Su negocio patrocinó durante muchos años los boletos de lotería que la Asociación vendía por Navidad.

La ciudad de Huesca lo despidió con mucho dolor el miércoles 26 de diciembre en un gran funeral.

Los Almacenes Rodrigo llegaron a emplear a 15 trabajadores y abrieron varias tiendas. El establecimiento estaba especializado en ropa de señora, caballero y jóvenes. Cerró en noviembre de 2011 después de 62 años vistiendo a personas de Huesca y provincia cuando se jubiló José Luis y nadie de la familia quiso hacerse cargo del negocio.