Agencia AP.6 noviembre, 2019
Muchos en el país celebraron la decisión de los jueces.
Muchos en el país celebraron la decisión de los jueces.

La tradición en América Latina y España es que las personas tengan dos apellidos: el de su padre primero, seguido por el de su madre. Ahora esa práctica está siendo cuestionada en los tribunales.

Desde hace 30 años, la ley colombiana ha exigido que el apellido del padre vaya primero, pero la Corte Constitucional de Colombia falló el martes que esa tradición viola los principios de igualdad. Los magistrados le pidieron a la legislatura que redacte una nueva ley que dé a los padres mayor libertad al decidir el orden de los apellidos.

"Es un paso grande", dijo Juan Pablo Pantoja, un abogado de ley mercantil que presentó la causa en la corte como ciudadano, por la convicción de que la ley actual es discriminatoria.

Colombia se convierte en la última nación latinoamericana en cambiar la vieja práctica, que tiene sus raíces en la España del siglo XVIII y garantiza la trascendencia de los apellidos de la línea paterna.

Otros cambios

En años recientes, Argentina y Uruguay han cambiado sus leyes para permitir mayor flexibilidad. España ya no requiere que un recién nacido sea inscrito con el apellido del padre primero.

En su demanda, Pantoja argumentó que la tradición es "una costumbre con tintes medievales" que viola las leyes que garantizan derechos iguales para las mujeres, entre otras.

"No puede prevalecer en el ordenamiento colombiano el apellido del progenitor masculino, simplemente por perpetuar tradiciones contrarias a los valores contemporáneos", escribió.

El Ministerio del Interior y otras instituciones del gobierno argumentaron en favor de mantener la ley que la misma no les da privilegio a uno de los padres, y que cambiar la norma no haría nada para garantizar la igualdad entre hombres y mujeres.

Grupos de la sociedad civil y la Defensoría del Pueblo dijeron que la tradición de apellidos contribuye a mantener vivas las tendencias patriarcales. Pantoja dijo que aunque parece pequeño, el estatus privilegiado dado a los apellidos de los hombres es un tipo de “microchauvinismo” que lleva a muchas familias a creer que tienen que tener un hijo varón para poder pasar el apellido familiar.

"Es una actitud machista de carácter legal”, dijo.

Pantoja dijo que se dio cuenta del asunto cuando trabajaba para el consulado de Colombia en Argentina, donde a menudo ayudaba a familias a inscribir a sus recién nacidos. Aunque los niños nacían en Argentina, donde las familias pueden escoger el orden de los apellidos de los niños, aún tenían que adherirse a las leyes colombianas que rigen los apellidos para ser registrados como ciudadanos colombianos.

"El nombre sí es importante porque el nombre hace parte de la identidad de la persona", dijo.