AFP .8 enero
Esta foto de Richard Barnett en la oficina de la congresista Nancy Pelosi, fue una de las más compartidas. Saúl Loeb / AFP
Esta foto de Richard Barnett en la oficina de la congresista Nancy Pelosi, fue una de las más compartidas. Saúl Loeb / AFP

La jornada de trabajo del fotógrafo Saúl Loeb empezó con toda normalidad el pasado miércoles en el Capitolio de los Estados Unidos.

Lo único sorprendente para Saúl, de 37 años y quien trabaja en la oficina de la agencia AFP de Washington desde hace 14 años, fueron las medidas de seguridad inusualmente ligeras para un día en que se esperaban grandes manifestaciones.

Saúl Loeb tiene 14 años trabajando en Washington. Foto: saulloeb.com/
Saúl Loeb tiene 14 años trabajando en Washington. Foto: saulloeb.com/

En ese momento no le pasaba por la cabeza que su lente iba a capturar a un simpatizante de Donald Trump sentado de forma relajada en la oficina de la presidenta de la Cámara de Representantes y a otro con un sombrero de cuernos posando junto a compañeros en el corazón del templo de la democracia. Ese día él y su cámara registraron para la posteridad momentos claves de los hechos de violencia que se desarrollaron el miércoles en el Congreso gringo.

Los manifestantes aprovecharon para hacerse selfis. Saúl Loeb / AFP
Los manifestantes aprovecharon para hacerse selfis. Saúl Loeb / AFP

Pero volvamos al inicio de su jornada, cuando todo se desarrollaba con normalidad. A eso de la 1 de la tarde (hora local) tomó sus primeras fotos cuando comenzó la sesión del Senado, la cual tenía como objetivo certificar la victoria electoral de Joe Biden sobre Trump.

Luego subió al espacio dedicado a los fotógrafos, un piso más arriba, para enviarlas a la redacción. Cuando estaba en esa tarea, en los parlantes anunciaron un alerta de seguridad que solicitaba que nadie se moviera de donde estaba.

Al fotógrafo le llamó la atención que al final del día el edificio quedó como si nada, sin daños. Saúl Loeb / AFP
Al fotógrafo le llamó la atención que al final del día el edificio quedó como si nada, sin daños. Saúl Loeb / AFP

“Como fotógrafo, escuchas eso y quieres saber qué está pasando”, explicó. Salió, escuchó ruidos, bajó y se encontró con una docena de manifestantes dentro del Capitolio.

“Es muy raro ver a un manifestante dentro del Capitolio, por lo que ver a una docena, justo frente a la puerta del Senado, fue muy inusual. Entonces pensé que esta sería la historia del día”, relató.

Los manifestantes lograron entrar a una oficina que normalmente está muy vigilada. Saúl Loeb / AFP
Los manifestantes lograron entrar a una oficina que normalmente está muy vigilada. Saúl Loeb / AFP
“Nos dejaron fotografiarlos”

Rápidamente tomó fotografías y observó cómo la policía intentaba, sin éxito, convencerlos de que abandonaran el edificio.

“Los manifestantes en su mayoría ignoraron (a los periodistas), nos dejaron fotografiarlos, podíamos estar lo suficientemente cerca. A menudo nos animaban a tomar algunas. Estaban de un humor jovial, felices de estar allí, en un lugar donde no planeaban estar... asombrados de sí mismos”.

A este manifestante lo confundieron con el cantante Jay Kay del grupo Jamiroquai, quien tuvo que aclarar que no era él. Saúl Loeb / AFP
A este manifestante lo confundieron con el cantante Jay Kay del grupo Jamiroquai, quien tuvo que aclarar que no era él. Saúl Loeb / AFP

Saul regresó para enviar estas fotos impresionantes y luego volvió a bajar para recorrer otras partes del Capitolio, al principio sin saber que había cientos de manifestantes dentro del edificio.

Fue en ese momento cuando vio a decenas de personas "llegar desde todas las direcciones" hasta la Rotonda, el majestuoso salón de techo abovedado que une las dos Cámaras del Congreso.

El respeto nunca le pasó por la cabeza a ninguno. Saúl Loeb / AFP
El respeto nunca le pasó por la cabeza a ninguno. Saúl Loeb / AFP

“Es uno de los edificios mejor protegidos de Washington y estaba completamente lleno de manifestantes”, dijo Loeb, describiendo la escena como “desconcertante”.

“Estaban básicamente haciendo lo que querían, parados en bancos, fotografiando las estatuas, ruidosos e inquietantes”.

Los molotes le impedían al fotógrafo moverse a otros lugares. Saúl Loeb / AFP
Los molotes le impedían al fotógrafo moverse a otros lugares. Saúl Loeb / AFP

Luego se dirigió a la Cámara de Senadores, sin suerte, porque el pasillo, cubierto de gases lacrimógenos, estaba bloqueado por la policía. Intentó ir a la Cámara de Representantes y fue lo mismo.

Se preguntaba a dónde ir cuando vio manifestantes entrando a la oficina de la congresista demócrata Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes. Un lugar que habitualmente está muy vigilado.

“Nadie entra allí sin cita previa, pero estaba llena de manifestantes, con sus gorros, se tomaban selfis, grababan para redes sociales, revisaban sus cosas, sus notas, y abrían los cajones del escritorio”.

“Uno de ellos colocó sus pies sobre el escritorio, revolviendo sus papeles, esa es la foto que mucha gente ha visto ahora”, recordó.

Esta foto del vicepresidente Mike Pence la tomó antes del despelote. Saúl Loeb / AFP
Esta foto del vicepresidente Mike Pence la tomó antes del despelote. Saúl Loeb / AFP

Ese hombre, identificado como Richard Barnett, estaba “feliz de ser fotografiado” y aparentemente “no le preocupaba en absoluto que se publicara su foto”.

Entre las innumerables sorpresas de ese increíble día, Saul destacó dos más: el “largo período” durante el cual no vio presencia policial alguna y el hecho de que con “toda esa gente adentro, moviéndose libremente, el edificio parece haber quedado relativamente intacto”.

A los manifestantes no les importaba si les tomaban fotos. Saúl Loeb / AFP
A los manifestantes no les importaba si les tomaban fotos. Saúl Loeb / AFP