Una conmovedora historia de superación protagonizó Jeric Rivas un joven filipino, que se graduó con honores, pero sin contar con el apoyo de su familia.
El joven recibió su diploma de Criminología con honores, pero para sus padres parece que no fue suficiente esa distinción y no asistieron a la ceremonia de graduación.
En medio de la actividad, el joven no aguantó más y rompió en llanto al ver a sus compañeros con sus familias, mientras que él estuvo solo en todo momento.
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“Sentí una mezcla de sentimientos entre felicidad y tristeza, miré a la derecha, miré a la izquierda, y en la parte de atrás y al frente, todo lo que vi fueron caras felices, sentí mis lágrimas caer y me senté al lado, porque sentí envidia”.
Uno de los profesores estaba parado en el escenario esperándome y me dio un abrazo, así que terminé llorando frente a todos.
Jeric es un gran estudiante, ya que el colegio fue felicitado en varias oportunidades por su excelencia académica, pero sus papás tampoco se alegraron por eso.
“A mis padres, que aún no podían aceptarme en su vida, si están leyendo esto, este soy yo ahora y espero haberlos enorgullecido” dijo Jeric Rivas.