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La mujer que susurra a los elefantes intenta salvarlos de la extinción en Borneo

Usa collares transmisores y corredores para alertar a las comunidades y reducir conflictos

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En la selva malaya de Borneo, gritos de elefantes rompen el silencio, seguidos de un fuerte estruendo cuando una hembra recibe un dardo anestésico. Farina Othman le colocará un collar transmisor para proteger a esta especie en peligro de extinción.

El paquidermo forma parte de los cerca de 1.000 elefantes de Borneo que aún viven en estado silvestre.

El collar de seguimiento permitirá alertar a los habitantes de las aldeas cuando el animal se acerque para evitar conflictos con las comunidades locales.

En la selva malasia de Borneo, gritos de elefantes rompen el silencio, seguidos de un fuerte estruendo cuando una hembra recibe un dardo anestésico. Farina Othman le colocará un collar transmisor para proteger a esta especie amenazada de extinción.
This photo taken on August 24, 2026, shows Farina Othman, a Bornean elephant conservationist and founder of Seratu Aatai, whispering to a female Bornean elephant after a GPS collaring operation carried out as part of a collaboration involving several agencies near the Kinabatangan River in Sukau, a small village near Sandakan in Sabah state on the island of Borneo. Deep in Malaysia's Borneo jungle, wild shouts fill the air, followed by a loud bang as a Bornean elephant is darted and her angry herd rallies to protect her. (Photo by Mohd Rasfan / AFP) / TO GO WITH AFP STORY: Malaysia-Borneo-Environment-Elephants, by Jan HENNOP (MOHD RASFAN/AFP)

Es un elemento esencial del programa de “corredores” destinado a los elefantes que atraviesan los bosques, plantaciones de palma aceitera y aldeas de la zona.

La científica los conoce uno a uno. “Es Pigtail” (“cola de cerdo”), susurra acariciando la trompa de la elefanta dormida.

El equipo se da prisa porque los efectos del dardo comienzan a desaparecer; el resto de la manada se acerca y una tormenta acecha.

Después de tomar muestras y colocar el collar, el equipo y los periodistas de AFP se retiran justo a tiempo.

Desde la década de 1970, los elefantes de Borneo han perdido más del 60% de su hábitat en el estado de Sabah debido a la explotación forestal y al cultivo de palma aceitera, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, que clasificó a la especie como en peligro de extinción en 2024.

De los 400 kilómetros cuadrados de Kinabatangan, donde habitan unos 160 paquidermos, “solo la mitad de esta superficie está ahora destinada a los elefantes”, explica Farina, directora de la ONG local Seratu Aatai.

En la selva malasia de Borneo, gritos de elefantes rompen el silencio, seguidos de un fuerte estruendo cuando una hembra recibe un dardo anestésico. Farina Othman le colocará un collar transmisor para proteger a esta especie amenazada de extinción.
This photo taken on August 24, 2026, shows Nabila Sarkawi, a veterinary officer with the Sabah Wildlife Department at Sepilok (L), and Khairun Amlan (R) preparing a multivitamin injection during a GPS collaring operation led by Farina Othman (unseen), a Bornean elephant conservationist and founder of Seratu Aatai, as part of a collaboration involving several agencies near the Kinabatangan River in Sukau, a small village near Sandakan in Sabah state on the island of Borneo. Deep in Malaysia's Borneo jungle, wild shouts fill the air, followed by a loud bang as a Bornean elephant is darted and her angry herd rallies to protect her. (Photo by Mohd Rasfan / AFP) / TO GO WITH AFP STORY: Malaysia-Borneo-Environment-Elephants, by Jan HENNOP (MOHD RASFAN/AFP)

Cuando los animales se aventuran en propiedades privadas o en aldeas cercanas, “el conflicto es inevitable”, señala. Pone como ejemplo una reciente incursión de una veintena de elefantes en plantaciones y tres aldeas.

La hostilidad aumenta cuando estos imponentes animales, en particular los machos, sortean cercas eléctricas para alimentarse de palmas aceiteras o plantas jóvenes.

En Sakau, aldea situada a orillas del río Kinabatangan (infestado de cocodrilos), la científica y su grupo llevan a cabo un programa de concientización en las escuelas de las plantaciones, distribuyen folletos informativos y designan “guardianes comunitarios de la fauna”, encargados de alejar a los elefantes que se acercan a las viviendas.

“Antes no sabíamos cómo convivir con ellos”, cuenta Firah Kazenn, de 21 años, propietaria de un hospedaje en casa de particulares.

“Los elefantes no eran vigilados y muchos murieron durante los conflictos. Ahora están protegidos y la comunidad también participa activamente”, agrega.

Para Farina, la solución está en los “corredores”, pasos que conectan los fragmentos de hábitat a través de las plantaciones. Espera convencer a siete plantaciones de que los elefantes son “una realidad ecológica y no una molestia ocasional”.

Es una tarea difícil debido a los ajustados márgenes económicos, señala a la AFP Muhamad Al Shafieq bin Mustafa, exdirector de una plantación en Sukau, convertido en especialista en la industria de la palma aceitera.

En la selva malasia de Borneo, gritos de elefantes rompen el silencio, seguidos de un fuerte estruendo cuando una hembra recibe un dardo anestésico. Farina Othman le colocará un collar transmisor para proteger a esta especie amenazada de extinción.
This photo taken on August 24, 2026, shows Nabila Sarkawi, a veterinary officer with the Sabah Wildlife Department at Sepilok (L), and Khairun Amlan (R) preparing a multivitamin injection during a GPS collaring operation led by Farina Othman (unseen), a Bornean elephant conservationist and founder of Seratu Aatai, as part of a collaboration involving several agencies near the Kinabatangan River in Sukau, a small village near Sandakan in Sabah state on the island of Borneo. Deep in Malaysia's Borneo jungle, wild shouts fill the air, followed by a loud bang as a Bornean elephant is darted and her angry herd rallies to protect her. (Photo by Mohd Rasfan / AFP) / TO GO WITH AFP STORY: Malaysia-Borneo-Environment-Elephants, by Jan HENNOP (MOHD RASFAN/AFP)

“Las plantaciones que se comprometen y aceptan colaborar a menudo no reciben reconocimiento ni el apoyo financiero que necesitan, especialmente por parte de los compradores occidentales de aceite de palma”, señala.

Las asociaciones de conservación financiadas por la industria afirman que las plantaciones lograron avances considerables para convertirse en productores de aceite de palma sostenible, pero enfrentan una realidad económica difícil.

“Tiene que ser una situación en la que todos ganen, tanto productores como la fauna silvestre”, agrega Daniel Pamin, responsable de conservación y desarrollo sostenible de la Malaysian Palm Oil Green Conservation Foundation.

Farina, cuyo trabajo le valió el apodo de “la mujer que susurra al oído de los elefantes de Borneo”, y el prestigioso premio británico Whitley —destinado a defensores de la naturaleza—, afirma que el cambio llegará.

Antes, los habitantes utilizaban la palabra malaya “halau”, que significa “ahuyentar”, explica. “Ahora nos esforzamos por lograr que la gente diga... ‘acompañar al elefante hasta la salida’”.

AFP

AFP

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