Muchos dueños de mascotas creen que limpiar las orejas de sus perros con hisopos o bastoncillos es una buena idea, pero en realidad esa práctica puede terminar haciendo más daño que bien.
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Especialistas en cuidado animal explicaron que introducir este tipo de objetos en el oído puede empujar la suciedad hacia el interior, irritar el conducto auditivo e incluso provocar lesiones que favorezcan la aparición de infecciones.
Según Infobae, lo correcto es utilizar un limpiador ótico diseñado específicamente para perros y evitar introducir cualquier objeto dentro del oído.
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El procedimiento recomendado consiste en levantar la oreja del animal, aplicar unas gotas del producto dentro del oído y masajear suavemente la base durante unos segundos. Ese masaje ayuda a que el limpiador actúe y facilite la salida de la suciedad acumulada.
Una vez terminado ese paso, solo se debe limpiar la parte externa de la oreja con una gasa o un algodón. Los especialistas recalcan que nunca se debe introducir el dedo, una gasa o cualquier otro objeto más allá de donde alcance naturalmente el dedo.
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¿Cada cuánto se deben limpiar?
La frecuencia depende de cada perro, ya que influyen factores como la raza, el tipo de orejas, la cantidad de pelo y su nivel de actividad.
Sin embargo, los expertos señalan que, en la mayoría de los casos, una limpieza semanal suele ser suficiente para mantener una buena higiene.
También recomiendan estar atentos a señales de alerta como mal olor, enrojecimiento, exceso de secreción o que el perro se rasque constantemente las orejas, ya que esos síntomas podrían indicar una infección o algún otro problema de salud que debe ser valorado por un veterinario.


