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Los misteriosos niños verdes de Inglaterra

Fueron hallados en un pozo

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Los habitantes de un pueblo inglés se sorprendieron cuando encontraron a dos pequeños hermanos desorientados dentro de un pozo. El hallazgo no hubiera pasado a la historia si no fuera por una extraña particularidad que llamó la atención de los pobladores: el niño y la niña tenían la piel de color verde.

Además del impacto por su apariencia, los aldeanos quedaron asombrados con el idioma desconocido que hablaban, ya que no tenía semejanza con el inglés, alemán, español, francés o ningún tipo de lengua africana de la que tuvieran registro.La desconcertante aparición de los dos hermanos se conoce como ‘La leyenda de los niños verdes de Woolpit’, por el nombre de la localidad situada en el condado de Suffolk (Inglaterra), donde tuvo lugar este curioso hecho en el siglo XII.

En el momento del rescate, los niños se encontraban en un grave estado de desnutrición, desconocían todo lo que los rodeaba y se negaban a probar los alimentos que les ofrecían. Al poco tiempo, el varón, ya muy débil, falleció. La niña sobrevivió, se volvió una mujer adulta, aprendió a hablar inglés y pudo contar qué les había sucedido.La mujer, que tomó el nombre de Agnes, aseguró que había vivido en un país con cavernas y pasajes subterráneos. Explicó que era un sitio donde el atardecer era eterno y que había un río que separaba su tierra de otra más iluminada.

Según su relato, ella y su hermano provenían de ‘la tierra de San Martín’, donde el sol nunca brillaba, y que habían llegado a la superficie por los túneles de una cueva que recorrieron durante dos días.

La historia fue documentada en dos obras escritas en latín que cuentan con los testimonios de los pobladores: ‘Historia rerum Anglicarum’ (Historia de Inglaterra, del año 1189), de William de Newburgh, y ‘Chronicon Anglicanum’ (Crónicas de Inglaterra, de 1220), de Ralph de Coggeshall.El libro de Newburgh, un clérigo e historiador inglés que vivió en el siglo XII, es una de las principales fuentes de la historia medieval y abarca los reinados de Guillermo el Conquistador hasta el de Ricardo Corazón de León (desde 1066 hasta 1198). En esta obra, de cinco volúmenes, está documentado lo que ocurrió con los niños de Woolpit.

Newburgh escribió sobre los sucesos acontecidos basándose en los testimonios de quienes descubrieron a los dos pequeños en un pozo “de lobo” (agujeros que se hacían para que estos animales no se comieran al ganado). “Su piel era de color verde brillante y hablaban en una lengua desconocida. Vestían con ropas de un color y material que no se habían visto antes. Y, a pesar de tener hambre, rechazaron todos los alimentos que les ofrecieron”, dijo.El historiador aclaró que, para él, el extraño episodio de la época del rey Esteban había sucedido en realidad. “Me tengo que rendir ante el peso de tantos testigos y de tal calidad”, manifestó.

El monje Ralph de Coggeshall, por su parte, informó en ‘Crónicas de Inglaterra’ que los niños fueron llevados a la casa de Richard de Caine, uno de los vecinos del pueblo, donde Agnes trabajó durante muchos años como sirvienta.De Coggeshall reunió en orden cronológico las historias que recopiló de los testigos. Los especialistas que estudiaron su obra coincidieron en que las correcciones y tachaduras que hizo el autor muestran que se esmeró en verificar los datos.

Ambos historiadores coincidieron en que la niña pudo sobrevivir y hablar sobre su pasado. Según señalan los textos, Agnes y su hermano habían estado pastoreando el ganado de su padre cuando oyeron un ruido fuerte y se encontraron de repente en el hoyo de lobo donde fueron encontrados. De acuerdo con los narradores, el ruido que siguieron serían las estridentes campanas de la abadía de Bury St. Edmunds, ubicada a 15 kilómetros de Woolpit.

En cuanto al color de piel de los niños, algunos médicos sugirieron que podrían haber padecido clorosis, antiguamente llamada “enfermedad verde”, una rara afección causada por la anemia y que se caracteriza por un tinte verdoso en la piel. Sin embargo, otros especialistas afirmaron que la clorosis nunca llega a tornar de color verde la piel, sino que se trata de pigmentaciones menores.

Respecto al idioma desconocido, algunos historiadores insinuaron que podría tratarse del flamenco, una variedad regional del idioma neerlandés que se hablaba en el norte de Bélgica y en el sur de los Países Bajos. Pero esta explicación es poco probable, ya que, en el siglo XII, existían importantes rutas marítimas que unían a Gran Bretaña con el continente, por lo que a través del pueblo de Woolpit pasaban personas que hablaban ese dialecto y los aldeanos podrían haberlo reconocido.

A pesar de todas las investigaciones que se han hecho a través de los siglos en torno a este inexplicable caso, hasta el momento no hay evidencias científicas que demuestren la veracidad o que desmientan esta historia fascinante que se convirtió en ‘La leyenda de los niños verdes de Woolpit’.

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