Apodada “libertadora” por sus partidarios, la nobel de la Paz y líder opositora María Corina Machado regresó a Venezuela tras casi un año en el exilio, decidida a encabezar la transición democrática y convertirse en presidenta de su país.
Machado, de 60 años, se posicionó como la figura política más popular de Venezuela. Es el alma de la oposición y despierta un fervor casi religioso entre sus partidarios.
A veces criticada por sus ideas liberales y cercanía a movimientos de derecha como Vox en España o Javier Milei en Argentina, Machado cosechó su éxito gracias a la coherencia desde sus inicios en la política venezolana.
Ingeniera de profesión y madre de tres hijos, Machado comenzó su camino político en 2002, cuando creó la organización Súmate, que impulsó un referendo para revocar la presidencia del fallecido Hugo Chávez (1999-2013).
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Como legisladora encaró a Chávez cuando el mandatario era intocable. “Expropiar es robar”, le reclamó en su rendición anual de cuentas ante el Parlamento en 2012.
En las primarias opositoras de 2023 arrasó con más del 90% de los votos. Pero fue inhabilitada políticamente y no pudo postularse candidata.
La magistrada del Tribunal Supremo que tomó esa decisión, Bárbara César Siero, confesó hace unas semanas a AFP haber sido forzada a firmar ese veto debido a que dos de sus hermanos y una cuñada militares habían sido detenidos.
Tras esa declaración, la mayor coalición opositora del país exigió eliminar de inmediato la inhabilitación y ratificó a Machado como su líder en un “Gran Acuerdo Nacional”.
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También exige fijar la fecha de elecciones presidenciales para 2027.


