Hasta principios de este año, pocos habían oído hablar de un tal Juan Guaidó.
Era uno de los jóvenes diputados de oposición, pero el 5 de enero su vida dio un giro tras asumir la jefatura de la Asamblea Nacional.
Y en solo tres semanas su nombre se colocó en prácticamente todos los titulares del mundo tras autodeclararse “presidente encargado” de Venezuela.
Guaidó es ahora la figura clave de la oposición en su confrontación con el presidente Nicolás Maduro, a quien varios consideran dentro y fuera del país como un “dictador” .
El político de 35 años sorprendió el miércoles a los venezolanos, y al mundo, al declararse mandatario interino frente a una multitud de seguidores que salieron a las calles de Caracas para protestar contra Maduro, quien recientemente se reeligió para un segundo mandato consecutivo de seis años.
En cuestión de horas, Guaidó sumó el apoyo de la mayoría de los países latinoamericanos, además de Estados Unidos y Canadá.
En un país donde la crisis económica se agrava y cientos de miles huyen, en Venezuela muchísimos están desesperados por un nuevo líder que los “rescate” tras dos décadas de gobierno socialista.
Nueva generación
Para algunos de sus detractores es un político poco experimentado, mientras que otros lo ven como un constructor de consensos y un gran organizador.
Ingeniero industrial por la Universidad Católica de Caracas y con estudios en gerencia pública en Estados Unidos y Venezuela, Guaidó es parte de la nueva generación política que surgió tras las protestas estudiantiles del 2007.
El arquitecto detrás del veloz ascenso de Guaidó es Leopoldo López, uno de los líderes opositores más populares de la historia reciente y actualmente bajo arresto domiciliario.
El joven político exhibe con orgullo que fue, junto a López, uno de los fundadores del partido Voluntad Popular hace más de una década.
Juan tiene detrás de sí una carrera de nueve años en la Asamblea Nacional, que incluye cinco como diputado suplente (2011-2015) y cuatro como titular. En el Congreso fue presidente de la Comisión de Contraloría en el 2017 y jefe de la fracción opositora en el 2018.
El político ha dicho que lo marcaron los tiempos difíciles que vivió tras la tragedia que se registró en su natal estado Vargas en 1999, cuando miles murieron luego de unas fuertes inundaciones que devastaron buena parte de esa ciudad costera. Él y su familia quedaron, como miles más, sin vivienda e incomunicados por varios días.
En una entrevista reciente, Guaidó dijo que no le preocupaban las amenazas en su contra.
“Todavía tengo alojados proyectiles (balas de goma) de esas protestas”, comentó en referencia a las manifestaciones de 2017.
"Si se llevan preso a Juan Guaidó va a surgir otro porque esta generación no descansa, porque no va a descansar”, aseguró.
Siguen las muertes
Nuevos disturbios ocurrieron entre la noche del miércoles y la madrugada del jueves en Venezuela, elevando a 16 las muertes y a 200 los detenidos.
Las muertes, en su mayoría por arma de fuego, ocurrieron en Caracas y los estados Táchira, Barinas, Amazonas, Bolívar y Portuguesa,.
Las protestas estallaron el lunes luego de que, entre llamados opositores a la Fuerza Armada para que desconozcan a Maduro, 27 militares sublevados (ya detenidos) robaron armas y se atrincheraron en un cuartel de Caracas, llamando a los venezolanos a las calles.
Los ánimos se caldearon el miércoles en las masivas marchas de la oposición, que pidió un gobierno de transición y elecciones, y del oficialismo en respaldo a Maduro.
Durante las manifestaciones, fue precisamente cuando Guaidó se autoproclamó presidente interino.



