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Reelección de Daniel Ortega causaría migración más intensa hacia Costa Rica

El gobierno de Nicaragua enfrentaría cuatro desafíos grandes

Daniel Ortega, quien ganó las elecciones del domingo en Nicaragua --como se sabía desde meses atrás-- tendrá en su nuevo gobierno retos enormes, con una crisis política sin resolver desde el 2018 y la amenaza de quedar aislado internacionalmente.

Una de las consecuencias que traería su reelección fraudulenta afectaría directamente a Costa Rica, que ya contempla la posibilidad de que aumente la migración hacia nuestro país, según lo explicó el canciller tico Rodolfo Solano a Europa Press.

Aquí se detallan cuatro grandes desafíos del cuarto mandato seguido se Ortega:

1. Migración por la pobreza

La migración es una válvula de escape, ya sea por razones económicas o políticas. Unas 100.000 personas han salido de Nicaragua desde 2018, cuando comenzó la más reciente crisis política, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Analistas políticos creen que pronto se dará una nueva salida masiva, sobre todo porque Nicaragua podría verse expuesta a sanciones internacionales. Estados Unidos, la Unión Europea y otros países (entre estos Costa Rica y Colombia) ya desconocieron el resultado de las elecciones.

Es muy posible que las condiciones en Nicaragua se agraven en lo político y en lo económico y eso lleve a mucha gente a dejar su tierra.

El canciller Rodolfo Solano dijo a Europa Press que el resultado de las elecciones en Nicaragua podría perfectamente ocasionar una oleada de migrantes hacia nuestro país, donde ya viven miles de nicaragüenses y donde unos 100.000 --según el canciller-- pidieron refugio.

“En los últimos meses hemos visto un incremento en las solicitudes de refugio, pasando de 1.000 o 1.500 mensuales a 9.000 o 9.500″, afirmó .

Según el ministro, Costa Rica hará cuanto pueda por recibirlos, pero cree que el tema debe ser una responsabilidad de toda Centroamérica.

Sueldos bajos

Las calles en Nicaragua son mercados ambulantes; se vende desde agua helada para el sofocante calor hasta accesorios para vehículos; en las casas florecen ventas de abarrotes, ropa usada, pollo asado, mascarillas contra el covid-19.

“La gente vive con lo mínimo, el costo de la vida es demasiado alto, se hacen negocios de sobrevivencia”, dijo el economista Luis Núñez.

Ortega tendrá que hacer frente a ese malestar creciente por las alza continuas de las tarifas de servicios básicos.

La pobreza alcanza a 1,6 millones, de 6,5 millones de nicaragüenses, según datos oficiales de 2014. Pero estudios independientes de la Fundación Internacional para el Desafío Económico Global (FIDEG) revelan que la pobreza creció en 2016 del 39% al 42%. No hay cifras actualizadas.

2. Un país aislado

Estados Unidos, que el domingo consideró “una farsa” las elecciones y la Unión Europea que dijo los resultados “carecen de legitimidad”, impusieron sanciones a funcionarios y familiares de Ortega después de las protestas antigubernamentales de 2018, señalados de dañar la democracia y violar los derechos humanos.

Las sanciones crecieron en los últimos meses luego del arresto de 39 opositores, incluidos aspirantes presidenciales. El Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), con el apoyo de 26 países, condenó esas acciones.

El Congreso de Estados Unidos aprobó, la semana pasada, la llamada Ley RENACER, para aumentar la presión diplomática y económica a Ortega, quien denuncia todas esas acciones como una “injerencia” e “irrespeto a la soberanía” del país.

Para el analista y exdiplomático Edgard Parrales, Ortega va a tener que lidiar con la falta de reconocimiento a su gobierno, lo que tendrá “consecuencias” diplomáticas, económicas y sociales.

Sin embargo, el politólogo costarricense Kevin Casas dice que la maniobra de la comunidad internacional es ahora “más limitada” y que, además, Ortega puede recurrir más a Rusia y a China.

“El hecho de no reconocer la legitimidad de unos comicios no funciona como una varita mágica que va a transformar la situación de colapso democrático en Nicaragua. Y eso no es así. No ha sido así en el caso de Venezuela”, afirmó.

3. Una tierra dividida

Nicaragua está hundida en un crisis política desde 2018, a causa de protestas que fueron sofocadas por la fuerza, con un saldo de 328 muertos, más de 100.000 exiliados y decenas de detenidos.

La división creció con el encarcelamiento de más de 150 opositores, entre políticos, líderes sociales, estudiantes, periodistas, empresarios a los que el mandatario tilda de “criminales” y “terroristas” que se organizaron para un golpe de Estado con ayuda de Estados Unidos.

“Con sólo la mitad del apoyo popular del que gozaba antes de 2018 y habiendo perjudicado las relaciones con el sector privado y la Iglesia católica tras la represión de las protestas masivas, Ortega está operando en un ambiente crecientemente hostil”, advirtió un análisis de la ONG Crisis Group.

Ortega va a tener que lidiar con “la indiferencia de los nicaragüenses y una continuidad de la lucha que no se va a detener”, afirmó Parrales.

A inicios del proceso electoral, el presidente anticipó que convocará a un diálogo nacional, pero se desconoce a quiénes incluirá.

Es posible que en esas negociaciones Ortega ofrezca liberar a opositores presos, pequeñas cuotas de poder en el campo económico a los empresarios, en opinión del economista y sociólogo Oscar René Vargas.

4. Más daño económico

La economía nicaragüense es débil, es la más pequeña de Centroamérica. Pese a los atrasos por la crisis política y la pandemia, las autoridades esperan en 2021 una recuperación superior al 6%. El FMI la pone en 5%.

No obstante, su dependencia de recursos externos como la inversión extranjera, la cooperación y financiamiento de organismos de crédito, hace que la sostenibilidad económica padezca frente a los cambios.

En el último año la recuperación se basó en las remesas familiares por casi 1.400 millones de dólares --de enero a agosto-- y aportes del Banco Mundial, el FMI, el BID y el BCIE de más de 1.000 millones este año, según el analista Eliseo Núñez.

Debido al aislamiento internacional en que ha caído el gobierno, ese financiamiento “va a detenerse” en 2022 y Ortega no lo va a poder solucionar”, advirtió Núñez.

La falta de recursos agravaría las ya condiciones económicas que enfrenta el pueblo, lo que regresa el problema al desafío número 1: miles tratarán de dejar el país en busca de condiciones de vida mejores.

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