Cuando una persona anda buscando carro usado, hay un dato que no puede pasar por alto: el kilometraje. Esa cifra puede dar muchas pistas sobre el desgaste que tiene el vehículo y los gastos que podría traer en el futuro.
Aunque no existe una cantidad exacta de kilómetros que sirva para todos los carros, los expertos coinciden en que revisar cuánto ha recorrido un vehículo por año ayuda a determinar si ha tenido un uso normal o si ya viene bastante “caminado”.
Según especialistas del sector automotriz, un carro que se usa todos los días para ir al trabajo, hacer mandados o realizar viajes cortos suele recorrer entre 15.000 y 27.000 kilómetros al año.
En ciudades grandes, donde los recorridos son más largos y las presas forman parte de la rutina, es común que un vehículo acumule entre 15.000 y 20.000 kilómetros anuales. Por el contrario, en localidades más pequeñas o cuando el carro se utiliza solo de vez en cuando, la cifra suele rondar los 10.000 kilómetros por año o incluso menos.
Pero no todo depende de cuántos kilómetros marque el odómetro. También es importante revisar si recibió los mantenimientos a tiempo, cómo fue manejado y el estado general del motor y la transmisión.
Por ejemplo, un carro con pocos kilómetros podría parecer una ganga, pero si pasó largos periodos guardado sin uso también podría presentar problemas en la batería, las llantas o algunos fluidos.
Ahora bien, si usted está pensando en comprar un carro usado, esta guía puede servirle como referencia:
LEA MÁS: INS asegura carros según el kilometraje, pensando en quienes lo usan poco
- Menos de 8.000 kilómetros al año: poco uso, aunque conviene revisar que no haya pasado demasiado tiempo detenido.
- Entre 10.000 y 15.000 kilómetros al año: es el rango que muchos expertos consideran ideal.
- Más de 20.000 kilómetros al año: indica un desgaste más acelerado y podría significar mayores gastos en reparaciones y mantenimiento a futuro.
Otro aspecto importante es la edad del vehículo. Por ejemplo, un carro con cuatro años de antigüedad y entre 60.000 y 108.000 kilómetros todavía puede considerarse dentro de parámetros aceptables.
La recomendación final es sencilla: no se quede viendo únicamente el precio. Un carro muy barato, pero con demasiado kilometraje y poco mantenimiento, puede terminar saliéndole mucho más caro cuando empiece a visitar el taller.
