Un reducido grupo de perros tiene la capacidad de aprender vocabulario humano más allá de aquellas palabras especiales que aprende cualquier animal: comida, parque y, claro, galletas o pollito, por ejemplo.
Así lo muestra un estudio publicado el jueves pasado en la revista Science.
De acuerdo con la investigación, algunos peluditos “genios” son capaces de aprender palabras, al igual que los niños pequeños, escuchando conversaciones ajenas.
Shany Dror, investigadora cognitiva del Clever Dog Lab de la Universidad Veterinaria de Viena, desde hace varios años realiza el “Desafío del perro genio”, en el que reclutó perros que han demostrado una particular habilidad para “aprender un idioma” a través de relaciones sociales.
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Junto con un equipo de la Universidad Eötvös Loránd de Hungría, Dror estudió si un grupo de perros particularmente inteligentes podía asociar una nueva palabra con un objeto sin enseñarle la conexión entre ambos de manera directa.
Según el estudio, algunos perros “dotados para aprender palabras” a través de entrenamiento y de juegos también pueden hacerlo simplemente al escuchar a personas hablar entre sí.
Durante siete años de investigación han encontrado alrededor de 45 perros con esa capacidad.
Tal habilidad fue hallada en perros considerados inteligentes, como los border collie, pero también en una “sorprendente” variedad de razas, como shih tzu, pequinés y yorkshire terriers, junto con mestizos (zaguates).
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Algunos dueños “me han contado que hablaban de pedir una pizza, y entonces el perro llegaba con el juguete llamado pizza”, dijo Dror a la AFP.
Más allá de la cifra, Dror resalta que la investigación da pistas sobre “la compleja maquinaria necesaria para el aprendizaje social”.
“Nos da una suerte de pista al hecho de que antes de que los humanos desarrollaran el lenguaje, primero tuvieron esta compleja habilidad cognitiva para aprender de otros”, agregó.
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Clive Wynne, especialista en comportamiento canino de la Universidad Estatal de Arizona, advierte que los animales estudiados “son profundamente excepcionales” y que las personas no deben esperar cualidades de genio en sus mascotas.

