La Familia Peluda

Valerina, la gatica que pasó de adopción virtual a amor real en una familia de Puntarenas

Después de superar el luto por la pérdida de un gatico con el que vivió 17 años, doña Ivannia adoptó a Valerina

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En El Boli de Puntarenas vive una historia de amor puro entre una mujer y su gatita criolla (sin raza, zaguatica si fuese perrita). Valerina llegó a la vida de doña Ivannia Rojas, de 47 años, como un flechazo por internet que terminó definiendo una relación de cariño incondicional.

“Tenía una gata que duró conmigo 17 años, se llamaba Piyuyi. Fue el amor de mi vida, duró demasiados años conmigo. Hace siete años que falleció por vejez”, recuerda Ivannia con voz suave.

Después de dos años sin un peludito en casa, empezó a buscar en redes sociales y fue ahí donde vio la foto de Valerina en la página de Facebook de “Huellitas”, una organización de rescate de animales que daba en adopción a la pequeña gatita criolla. Si usted quiere adoptar un perrito o un gatito, puede llamarlos al 7080-7655.

En El Boli de Puntarenas vive una historia de amor puro entre una mujer y su gatita criolla (sin raza, zaguatica si fuese perrita). Valerina llegó a la vida de doña Ivannia Rojas, de 47 años, como un flechazo por internet
Valerina es una gatica 100% puntarenense, le encanta el clima porteño. (Cortesía/Cortesía)

“Con solo ver la foto sentí corriente, sentí que me gustaba. Les escribí por medio de la página, ellos me contactaron y me la dieron en adopción. Sin verla, la adopté. Fue una adopción virtual y prácticamente a ciegas. Estaba chiquitica, no tenía ni dos meses”, comenta doña Ivannia como quien cuenta una historia que todavía le acelera el corazón.

Valerina llegó al hogar ya con la lección aprendida: en Huellitas le habían enseñado a usar el arenero y a comer alimento para gaticos. Ivannia, que ya sabía cómo cuidar felinos desde su experiencia con Piyuyi, la llevó de inmediato al veterinario y, cuando fue el momento, la castró.

“Fue amor a primera vista entre las dos, fue conexión inmediata. Pasamos juntas todo el día”, confiesa la mamá humana, quien asegura que su esposo, don Gerardo Quesada y una nieta, Leila, también aman a la peludita.

Hoy Valerina, con cinco añitos, es una gata llena de amor. No sale de la casa (que está arreglada para que no se pueda escapar) y pasa la mayor parte del día durmiendo en su repicita favorita junto a la ventana. Es territorial con su mamá humana: cuando quiere comer atún, sale detrás de ella como quien marca su lugar en el mundo.

En El Boli de Puntarenas vive una historia de amor puro entre una mujer y su gatita criolla (sin raza, zaguatica si fuese perrita). Valerina llegó a la vida de doña Ivannia Rojas, de 47 años, como un flechazo por internet
Árbol de Navidad sin adornos, quien tiene un gatico sabe el significado de esta foto. (Cortesía/Cortesía)

Valerina tiene un carácter muy definido: es cariñosa, pero no con cualquiera. “Cuando agarra confianza, sí se deja acariciar. Si alguien no le agrada, se va al segundo piso y no sale hasta que se vayan las personas”, explica doña Ivannia entre risas.

Dentro de la casa también vive Luka, una perrita adoptada que ya tiene casi 11 años con la familia. “Ellas pasan juntas como si nada. Luka nunca le ladró ni nada, se aceptan muy bien”, cuenta la dueña con orgullo.

Los truenos tampoco intimidan a Valerina, aunque con la pólvora, como muchos animalitos, prefiere esconderse detrás de la lavadora, sin llorar, pero buscando su lugar seguro.

No todo en la vida es juego y ronroneos. El 25 de diciembre, día en que se cumplieron 4 años de fallecida la hermana de Ivannia, Valerina se quedó a su lado sin moverse, acompañándola en silencio durante su dolor.

En El Boli de Puntarenas vive una historia de amor puro entre una mujer y su gatita criolla (sin raza, zaguatica si fuese perrita). Valerina llegó a la vida de doña Ivannia Rojas, de 47 años, como un flechazo por internet
Cuando no hace química con alguna visita, sube al segundo piso y ya no baja. (Cortesía/Cortesía)

“Fue raro… yo estaba llorando recordando a mi hermana y Valerina se quedó a la par de mí, sin moverse. Siento que me respetó ese espacio de dolor, me acompañó pero a la distancia”, dice conmovida.

Este 30 de diciembre, día en que Ivannia cumple años, la emoción se mezcla con la nostalgia, y Valerina siente, acompaña y se mantiene cerca de su mamá humana, demostrando que los gatos también tienen un corazón capaz de entender más de lo que aparentan.

Valerina es bañada cada 15 días y su alimento preferido es el atún para gatos, aunque también come croquetas especiales para felinos adultos.

Su vida es tranquila, sin episodios graves de salud ni escapes peligrosos, demuestra que el cuidado responsable en casa puede dar grandes resultados.

En El Boli de Puntarenas vive una historia de amor puro entre una mujer y su gatita criolla (sin raza, zaguatica si fuese perrita). Valerina llegó a la vida de doña Ivannia Rojas, de 47 años, como un flechazo por internet
Leila es "primita" de Valerina y ambas se aman demasiado. (Cortesía/Cortesía)

Aunque las condiciones de cada gatita pueden variar, es importante recordar que: visitas regulares al veterinario ayudan a mantener la salud y la detección temprana de enfermedades.

Alimentación adecuada según edad y peso es clave para que un gato se mantenga con energía y sin sobrepeso. La higiene, como el uso de arenero limpio y baños espaciados, contribuye al bienestar y evita infecciones.

Además, juegos y atención diaria refuerzan el vínculo entre el gato y su familia humana. Un ambiente seguro dentro del hogar, sin escapatorias ni peligros, protege a los gatos que prefieren la vida dentro de casa.

En El Boli de Puntarenas vive una historia de amor puro entre una mujer y su gatita criolla (sin raza, zaguatica si fuese perrita). Valerina llegó a la vida de doña Ivannia Rojas, de 47 años, como un flechazo por internet
Doña Ivannia va para 5 años ya de que adoptó a Valerina. (Cortesía/Cortesía)

Valerina no solo conquistó una casa en Puntarenas, sino un corazón completo, ese mismo que Ivannia supo abrir de nuevo cuando el amor felino llamó a su puerta por segunda vez.

Eduardo Vega

Eduardo Vega

Periodista desde 1994. Bachiller en Análisis de Sistemas de la Universidad Federada y egresado del posgrado en Comunicación de la UCR. Periodista del Año de La Teja en el 2017. Cubrió la Copa del Mundo Sub-20 de la FIFA en el 2001 en Argentina; la Copa del Mundo Mayor de la FIFA del 2010 en Sudáfrica; Copa de Oro en el 2007.

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