Batman se adelantó a las celebraciones del Día del Niño y convirtió el Hospital de Niños en el nuevo Salón de la Justicia. Allí estuvo, el pasado miércoles, en una especial misión con Batichica, Gatúbela (que se hizo buena) y Superchica.
El grupo de superhéroes recorrió los pasillos del centro médico para llenarlo de buenas vibras y de esa forma ayudar a los pequeños pacientes a defenderse de las enfermedades.
La visita del Hombre Murciélago, que desde hace dos años recorre Tiquicia, fue todo un pegue lleno de fantasía
Todo empezó cuando un amigo le solicitó a este fanático de los cómics que visitara a un niño con cáncer para ayudarlo a sentirse mejor en su quimioterapia.
Aunque la visita era solo para este pequeño todos los que lo vieron llegar en su batimoto se volvieron locos con la fantástica aparición.
Desde entonces, cada vez que la dirección médica se lo permite, llena su batitraje de chocolates y abrazos para repartir a los cientos de niños con los que se topa en el centro médico.
Es así como, por ejemplo, el liberiano Deysler Castrillo, de 10 años, olvida por un instante que el doctor le dijo que no podía jugar fútbol por un problema pulmonar.
Sin embargo, como por arte de magia, Batman le devuelve la sonrisa y muestra con orgullo la calcomanía que le recuerda que “él también es un superhéroe”.
Aunque hay otros chiquitines como Gabriel Rodríguez, de año y ocho meses quien le sonrío solo a las heroínas y a Batman no le dio pelota en uno de los pasillos de consulta externa. Muy pícaro nos salió Gabrielito.
Este pequeño y su papá, José Rodríguez, vecinos de Cartago, conocen bien los pasillos del Hospital de Niños donde ha sido operado tres veces, desde que tiene seis meses, por una afección cardíaca.
Ahora se encuentra bien y con su mamá lo llevaron a una cita de control que le permitió saludar a las bellas heroínas que sonreían y regalaban dulces.
Quién es Batman
Del Batman tico podemos decir que se llama Allan Garro, es un abogado brumoso pero no podemos mostrar su cara para no darles más pistas a los supervillanos.
“No me gusta revelar mi identidad porque no quiero que ningún niño sienta tristeza, me gusta la idea de que en su imaginación y fantasías por un rato se olviden de su dolor”. Agregó que esto lo hace también por los papás quienes saben que un momento de alegría de sus hijos les levanta el ánimo para seguir adelante.
A la bella aventura se unió su hija, que se viste de Batichica, aunque los niños le cuestionan su paternidad porque en realidad debería ser hija de Jim Gordon, el comisionado de policía de Ciudad Gótica, o al menos de Gustavo Mata, el ministro de Seguridad.
Pero en ocasiones impresionar a los niños no es tan fácil. "Hubo un niño que me dijo que yo no podía llegar en moto desde Estados Unidos que era imposible, seamos lógicos”. Nuestro Batman logró salir del apuro explicándole al pequeño que le tocó llegar en avión al techo del hospital y luego usó la moto con lo que calmó por un rato.
A estos personajes este año se sumaron sus asistentes de oficina. La secretaria, Wendy Cordero, se hizo el traje de Gatúbela y la asistente legal, Dayana Solano, el de Súperchica. Ambas aseguran que ver la sonrisa de los niños les quita cualquier pena de caminar por las calles disfrazadas y más bien las motiva a querer ayudar más.
Su hija, Valeria Garro, quien se viste de Batichica, confiesa que nunca se imaginó haciendo esto. ”Me enfermaba solo de pensar en ir a un hospital”, pero eso ahora es historia mientras el orgulloso papá asegura que ella es un “clon” suyo y por eso ya es una heroína.
Ella por su parte dice que desde la primera vez que su papá la invitó no puede negarse porque la emoción que le provoca ver la alegría de los niños no tiene precio.
Sus asistentes aseguran que tampoco pueden negarse, en especial cuando ver la mirada de los niños y los padres que se dan un alivio momentáneo entre selfis y chocolates.
Locura hasta entre batas blancas
Nuestro superhéroe no sabe poner jeringas, ni hace exámenes médicos, pero su trabajo se suma al de cientos de profesionales de la salud cuyo único objetivo es ayudar a los valientes a superar la enfermedad.
Los estudiantes de medicina Ernesto Ruiz y Jovel Herrera también encuentran en este batiequipo una gran ayuda. Aseguran que tratar a los chiquitos en ocasiones es difícil porque con frecuencia en las familias usan la figura del doctor para meterles miedo.
“Los niños asocian el hospital como el lugar donde los van a inyectar y les van a hacer daño, pero ver a los superhéroes les da más confianza” comentó Ruiz.
Así que la visita de Batman les quita por un rato ese mensaje de castigo y les recuerda a los niños que los doctores también están ahí para ayudarlos.
Despues de cumplida la misión, por los pasillos seguían surgiendo las miradas curiosas no solo de los niños sino de doctores y enfermeras que se reían de ver a los niños correr y gritar para llamar la atención de los especiales visitantes para tomarse fotos o preguntarles cuándo van a volver, visita que Batman y su equipo de valientas repetirá en Navidad.
Jornada
Deysler Castrillo, (10) vecino de Liberia, muestra la calcomanía que le pusieron en el pecho tras su encuentro con los superhéroes. Foto: Albert Marín.
Gabriel Rodríguez, año y 8 meses, vecino de Cartago vivió un momento fantástico.Foto: Albert Marín.
Rachel Morales, de 13, vecina de Paraíso de Cartago se tomó una foto con Superchica, Batman, Batichica y Gatúbela. Foto: Albert Marín.
Ernesto Ruiz (izq) y Jovel Herrera, estudiantes de medicina, no perdieron oportunidad para tomarse una foto con los superhéroes Foto: Albert Marín.
