Cartago amanece con ese frío denso que conocen los agricultores cuando salen a dar lo mejor por el país, una niebla que no es de lluvia sino de fe y de hortensias partidas a mano para su Negrita. Con las manos curtidas por la tierra, colocan flores en la calle como quien le firma un cheque a Dios, sin más recibo que su devoción para que la cosecha no se pierda, pero sobre todo, para honrar la favores de su Patrona.
Este domingo 6 de setiembre, la ciudad de Cartago vivió una de sus tradiciones más importantes: la Pasada en la que la imagen de la Virgen de los Ángeles fue trasladada desde la Catedral de Cartago hasta la Basílica, su casa.
A diferencia del traslado del 3 de agosto anterior, las calles de la vieja metrópoli se llenaron de color con las tradicionales alfombras que vecinos de distintas parroquias de la diócesis realizaron para adornar el paso de La Negrita.
Las coloridas alfombras que adornan el paso de la Virgen son verdaderas obras de arte efímero, elaboradas minuciosamente por los vecinos utilizando materiales como aserrín teñido de vivos colores, broza de café y una amplia variedad de flores frescas.
Como cada año, los agricultores estuvieron entre los primeros en llegar a colaborar con embellecer el recorrido. Uno de ellos es don Melquisedec Gómez, vecino de Tierra Blanca de Cartago y uno de los organizadores del grupo de esta comunidad, quien le contó a La Teja cómo empezó a involucrarse en esta actividad.
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“Tengo muchos años de participar, desde pequeño mi papá nos llevaba. Tal vez no le digo un año exacto porque no recuerdo”, manifestó al devolver las manecillas de su memoria a su bella infancia.
Desde días anteriores, don Melqui —como le llaman todos quienes lo conocen— empieza a cortar las famosas flores hortensias y las empaca para usarlas en la ornamentación de las alfombras.
Él cuenta que ha sido una labor que se ha ido heredando, desde los que estaban antaño y ya no están, hasta los que actualmente llevan adelante esta iniciativa. También enfatiza en que se busca involucrar a los jóvenes para que esta tradición perdure.
Al participar en esta actividad, también su familia se involucra de diferentes formas. Sus hijos colaboran en embellecer las calles con su padre y su esposa participa de una manera especial:
“Mi señora se involucra con el cafecito. Es la que va a Cartago y nos lleva el cafecito y les da a los que van a trabajar”.
Junto a la fe que se tiene hacia la Virgen, y a las intenciones por sus cosechas y familias, don Melqui asegura que participar como agricultor en esta tradición es un reconocimiento a la labor que desempeñan y que muchas veces pasa desapercibida.
“Para uno es un orgullo porque no es que le dan un reconocimiento, pero por lo menos valoran un trabajo que es silencioso. Porque son trabajos que se hacen y hay gente que no le toma la importancia al agricultor”.
También asegura: “En torno a eso es que el campesino, como dicen, no vive solo, sino que vive también de la fe. Todos los días la Virgen nos hace el milagro de levantarnos, y de rogar a su hijo por nosotros, por la vida que nos da todos los días. Y gracias a esa intercesión continua, es porque se hacen estas cosas”.
Al consultarle sobre el ambiente que se vive durante la elaboración de las alfombras, nos dice: “Eso es un carnaval, porque los que estamos ahí, unos vacilan de una forma, otros vacilan de otra, y lo bonito de la gente que va a trabajar ahí es que nadie se le impone a nadie, sino que cada quien trabaja por su propia voluntad”.
Junto a la experiencia de años y a la fe que le tiene a la Virgen, don Melqui también nos cuenta una experiencia muy especial que tuvo hace algunos años, cuando fue invitado junto a otros agricultores de la comunidad a colaborar en el traslado de la imagen durante la Pasada:
“Un año nos dieron la oportunidad a nosotros, en los 100 metros que nos tocaban, de transportarla nosotros. Y eso para uno es un orgullo, es una sensación de sentir la imagen así de tan cerca que uno no se explica verla así en ese momento”.
La Pasada con una intención especial
Luego de estar aproximadamente un mes en la Catedral de Cartago, la imagen de la Virgen volvió a la Basílica de los Ángeles. Con esta ocasión y debido a los recientes incidentes de inseguridad que han afectado a la provincia, la Diócesis de Cartago hizo una invitación a quienes asistieran a la Pasada a que lo hicieran vestidos de blanco.
Jimena Álvarez, una joven devota de 20 años cuenta por qué ella aceptó esta invitación: “Vine de blanco como símbolo de la paz y además para unirnos todos en oración junto a la Virgen, para que ella interceda por nosotros y por la paz del mundo.
La Imagen de la Negrita ya se encuentra en su lugar habitual, en el altar de la Basílica de Cartago, donde fue colocada ante una asistencia que abarrotó el lugar, y donde al final de la actividad, se entonó el himno nacional.



