Si usted es de esas personas a las que les gusta andar chepiando las conversaciones privadas de otros en redes sociales o en su celular, pele el ojo, porque por andar de chepito podría pasar hasta seis años al tabo.
José Adalid Medrano, abogado y experto en delitos informáticos, comentó que esta situación cada vez es más común entre los ticos y destacó que quienes lo hacen, no miden las consecuencias muchas veces por ignorancia.
Según Medrano, a quienes observen o se adueñen de informaciones o imágenes de otra persona sin su consentimiento, se arriesgan a penas de 1 a 3 años en el tabo.
Pero si usted es más calentura e instala algún programa en la computadora o teléfono de otra persona para obtener datos confidenciales le puede ir peor.
La ley en ese tema es clara e indica: “Será sancionado con prisión de uno a seis años quien sin autorización, y por cualquier medio, instale programas informáticos maliciosos en un sistema o red informática o telemática, o en los contenedores electrónicos, ópticos o magnéticos”, detalla el Código Penal de nuestro país en su artículo 232.
Medrano respondió algunas preguntas sobre el tema para que usted la piense dos veces antes de intentar ver información de terceras personas sin su permiso.
– ¿Ver los mensajes de mi pareja, algún familiar u otra persona sin su consentimiento es un delito?
–Claro, tomar un dispositivo sin el consentimiento de otro para ver sus informaciones es un delito del tipo informático.
– En caso de que me acusen, ¿a cuántos años de cárcel me expongo?
– Sería de 1 a 3 años (según nuestra Constitución Política, los condenados a penas menores de 3 años no irían a prisión siempre y cuando no tengan antecedentes) a quien dañe la intimidad de otra persona dejándose información como fotos o documentos.
– ¿Cuántos años me podrían clavar si instalo algún programa para ver informaciones privadas de otra persona?
Sería de 1 hasta 6 años a quien instale algún programa en la computadora o teléfono para obtener datos confidenciales.
– Si contrato a alguien para que haga el trabajo por mí ¿Me expongo a una pena?
–Sí, y el castigo podría ir de 1 a 6 años por promover esta actividad, al igual que el que lo hace.
– ¿Qué tan efectivos son los programas que ofrecen en Internet para chepiar otras cuentas?
–La mayoría se basan en engaños, ya que prometen algo pero al final el delincuente es el que sale engañado porque no logra su cometido.
- ¿Pero cabe la posibilidad de que alguno sirva?
– Sí, pero en ocasiones al delincuente le solicitan informaciones privadas como por ejemplo los números de sus tarjetas y hasta puede ser estafado, por lo que pasa de ser victimario a víctima.
– Si un menor de edad comete el delito ¿Qué procede?
– En el caso de los mayores de 12 años se aplica la misma ley, solo que el procedimiento es diferente (lo lleva el Juzgado Penal Juvenil).
– ¿Pueden los padres pagar los platos rotos por los actos de sus hijos?
– Sí, pero solo en caso de que sean menores de 12 años. No se podría hablar de cárcel, pero si de otro tipo de sanción que se debe definir.
– Si observo una conversación en el bus o en otro lugar sin querer, ¿es delito?
–En este caso no, porque la persona no está vulnerando la privacidad de nadie, simplemente es algo que tiene a la vista.
– ¿Qué puedo hacer si soy víctima de un delito informático?
–Hay que interponer la denuncia inmediatamente en el Organismo de Investigación Judicial, tampoco se aconseja borrar documentos o fotos de los teléfonos o computadoras. Además es muy importante que la persona que se sienta afectada desconecte de Internet todos sus dispositivos.
– ¿Qué se recomienda para evitar ser un blanco de los espías?
–Es importante no acceder a contenidos sospechosos y que siempre tenga clave para todo.
– ¿Hay personas que se dedican exclusivamente a esta actividad?
–Sí, pero en la mayoría de las ocasiones no tienen ningún resultado positivo.
– ¿Hay otros métodos de seguridad para resguardar la información de las aplicaciones?
–Casi todas tienen diferentes sistemas de seguridad. Hay que entrar a la configuración de la aplicación y ver los términos de seguridad, incluso en algunas como Facebook o WhatsApp se les puede agregar una segunda clave.
– ¿Qué tan común es esta práctica entre los ticos?
–Bastante, ya que muchos quieren conocer detalles sobre las conversaciones de sus parejas pero desconocen las consecuencias penales.
CIFRA: En el 2014, según la Agencia de Protección de Datos de los Habitantes en ese año se llevó por primera un caso de estos a juicio. Un hombre observó la conversación entre su esposa y un amigo en común. Él fue condenado a tres años de cárcel.

