Karen Fernández.20 diciembre, 2019
Valeska Solano es la dueña de la repostería Alas de Azúcar, que además de queques y panes hace ricos tamales. Foto: Karen Fernández
Valeska Solano es la dueña de la repostería Alas de Azúcar, que además de queques y panes hace ricos tamales. Foto: Karen Fernández

Valeska Solano es una pulseadora de Paraíso de Cartago que hace cuatro años le dio el banderazo de salida a su empresita de repostería llamada “Alas de azúcar”.

Pero, ojo, ella no se limita a queques y panes, prepara todo lo que le pidan.

Ofrece tamalitos durante todo el año, pero este diciembre le puso más a la tamaleada porque su esposo, Randall Román, se quedó sin trabajo en octubre debido al cierre de uno de los hornos de Vicesa, que operaba en Cartago.

Y le está yendo bien a Valeska, solo el domingo repartió 120 piñas y todas las entregas las hizo a pie.

“No puedo hacer la entrega en taxi porque gastaría la ganancia. Nos fuimos en bus de Paraíso a Cartago y de ahí a Quircot y desde ahí empezamos a entregar a pie, bajamos a Taras y luego al centro”, contó.

Con amor

Valeska nos dijo algo muy cierto: cocinar solo por negocio no es suficiente para lograr el éxito. Debe haber algo más que no se compra en las pulpes ni en el súper.

“Yo me concentro y me entrego por completo en la preparación de mis platillos, hay que ponerle amor a todo lo que se hace”, Valeska Solano, tamalera.

Su abuelita María Elena Muñoz y su tía abuela Maribel Muñoz fueron quienes le enseñaron a hacer los tamales que hoy le permiten ganarse el sustento.

Ahora, mientras ella los prepara, él alista la leña y los cocina. Después van a entregarlos juntos.

“El secreto siempre debe estar en la masa, ahí debe estar el sabor del tamal. Yo cocino la carne en olla de cocimiento lento para que la sustancia quede más sazonada y con ella preparo la masa y otra ventaja es que no son grasosos”, explicó.

Valeska Solano le puso bonito a la tamaleada ahora que su esposo se quedó sin trabajo. Foto: Karen Fernández
Valeska Solano le puso bonito a la tamaleada ahora que su esposo se quedó sin trabajo. Foto: Karen Fernández

Como le gusta entregarlos fresquitos, solo les pide a los clientes que, en la medida de lo posible, hagan los pedidos con un día de anticipación.

“Hago tamales en cualquier momento, aunque es cierto que diciembre es la época en la que la mayoría se antoja. Muchos me preguntan si son de masa (comprada, de paquete) o de maíz (cascado), les digo que los hago de lo que los prefieran y me los piden de masa, les gustan más”.

Dice que pasó la prueba del hijo de una clienta que ya no sabía de dónde sacar los tamales para él.

“Me llamó y me dijo que su hijo era muy exigente, que no le gustaba ningún tamal de los que ha comprado los años anteriores. Me encargó tres piñas para probar y cuando la llamé para ver cómo le había ido me dijo que su hijo se había comido dos piñas y que me encargaría más”.

Algo que le ha permitido vender más es el precio porque los da en 800 colones la piña y no cobra más por la entrega, claro, siempre que sea relativamente cerca de Cartago.

A quienes se lo pidan, Valeska le entrega una muestra de sus tamalitos para que sepan qué van a saborear luego. Así lo hicimos nosotros y le agregamos, por supuesto, salsa tica Tio Pelon para darle el toque especial. ¡Qué sabor!

Si usted desea hacerle sus pedidos a Valeska, puede llamar al 6186-9370

(Video) Tamalera Valeska Solano