Cocinar unos frijoles suaves y con buen sabor puede ser más sencillo de lo que parece. La clave está en seguir correctamente algunos pasos antes y durante la cocción, especialmente el remojo y el tiempo que permanecen en el fuego.
Aunque se trata de uno de los alimentos más comunes en los hogares costarricenses, pequeños detalles en su preparación pueden marcar la diferencia entre unos granos duros y otros tiernos.
El secreto comienza antes de encender la cocina
El primer paso para cocinar frijoles consiste en revisarlos cuidadosamente para retirar piedras, tierra o granos dañados. Después deben lavarse con abundante agua fría.
Una de las recomendaciones más importantes es dejarlos en remojo entre 8 y 12 horas, preferiblemente durante la noche, con suficiente agua para cubrirlos unos tres o cuatro centímetros por encima.
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Este procedimiento ayuda a reducir el tiempo de cocción y puede facilitar su digestión.
Si no dispone de tantas horas, existe una alternativa: colocar los granos en agua hirviendo, apagar el fuego, taparlos y dejarlos reposar durante una hora.
Una vez terminado el remojo, se recomienda desechar esa agua, enjuagar nuevamente los frijoles y pasarlos a una olla con agua limpia que los cubra unos cinco centímetros.
¿Cuánto tiempo deben cocinarse los frijoles?
Para darles sabor desde el inicio, se puede agregar media cebolla, dos dientes de ajo machacados y una hoja de laurel.
Después, los frijoles deben llevarse a hervor a fuego alto. Cuando el agua comience a hervir, se baja la temperatura y se dejan cocinar lentamente con la olla parcialmente tapada.
Los tiempos aproximados son:
- Olla tradicional: entre una hora y media y dos horas y media.
- Olla de presión: entre 30 y 45 minutos después de alcanzar la presión de trabajo, según el modelo.
El tiempo puede variar dependiendo de la frescura y el tipo de grano.
En cuanto a la sal, una opción es agregarla después de aproximadamente una hora de cocción o cuando los frijoles estén casi suaves. No es indispensable esperar hasta el final, pero conviene ajustar la cantidad al gusto.

