Karen Fernández.18 enero

En este mes de enero, con los niños de vacaciones y con la entrada del verano, es común que las familias decidan pegarse una escapadita a un hotel o unas piscinas, pero ¿cómo debemos comportarnos al darnos un chapuzón?

El balneario Las Piedras en Esquipulas de Palmares cuenta con bastante espacio para respetar el distanciamiento físico. Foto: Cortesía
El balneario Las Piedras en Esquipulas de Palmares cuenta con bastante espacio para respetar el distanciamiento físico. Foto: Cortesía

El doctor Marco Vinicio Boza nos recuerda que las piscinas tienen cloro y eso contribuye a matar al coronavirus, pero que lo mejor es no interactuar con muchas burbujas a la vez en una misma piscina.

“Si en una piscina hay otras burbujas, lo mejor es no meterse. También hay que tener en cuenta que pueden estar entremezcladas burbujas familiares con primitos, debe tenerse mucho cuidado y estarlos monitoreando porque obviamente los niños van a querer compartir con los otros niños”, dijo el intensivista del Calderón Guardia.

Pero, ¿qué tan fácil es lograr eso? Definitivamente no es muy factible, aunque los ticos hemos aprendido a cuidarnos en estos diez meses que llevamos luchando con la enfermedad.

La Teja conversó con administradores de dos balnearios para consultarles cómo han hecho hasta el momento.

El primero de ellos fue don William Montero Rojas, del centro turístico Las Piedras, ubicado en Esquipulas de Palmares, quien comentó que mantiene la piscina con buen cloro, como piden las autoridades. Además, dice que como están al aire libre, el soplo del viento ayuda a llevarse las goticas de saliva que puedan salirse de la boca.

Asegura que también le ayuda el tamaño de la piscina, que es de diez metros de ancho por 20 metros de largo y siempre le recuerda a las personas que respeten sus burbujas y tiene bastantes lavatorios para que tengan dónde lavarse las manos.

El balneario también tiene otra piscina más pequeñita para los niños, pero les pide a los padres estar muy atentos a ellos.

Mamás responsables

Otra con la que conversamos fue con Maricela Chavarría, administradora del balneario Santa Marta en Puriscal, quien nos contó que lo abren solo para los huéspedes de las cabinas.

“Nosotros no tenemos tanto problema porque contamos con tres piscinas, una semiolímpica, una mediana y otra pequeña, por lo que hay suficiente espacio, además solo las usan los huéspedes, pero tampoco son muchos”, explicó Chavarría.

La administradora del lugar nos contó, además, que los mismos clientes están tirando ojo para ver cuando la piscina está desocupada y entonces ir a darse un chapuzón.

“La capacidad máxima que tenemos permitida es de 30 personas y hemos notado que la gente respeta el distanciamiento físico, usan constantemente el alcohol en gel y se mantienen en sus burbujas”.

Chavarría también ha notado que las mamás están muy atentas y llamando a sus niños cuando los ven que se quieren acercar a otros pequeños, para que se mantengan junto a ellas.

“Incluso, me llaman a preguntar a qué hora pueden entrar para que no haya mucha gente, pero entre semana nos llegan dos a cuatro familias máximo y no todos están a la misma hora”, concluyó la puriscaleña.