Lavarse los dientes es una actividad cotidiana, pero hacerlo rápidamente o dejar zonas sin limpiar puede reducir la efectividad del cepillado. La recomendación es dedicar al menos dos minutos y limpiar cuidadosamente las diferentes superficies de cada pieza dental.
De acuerdo con información educativa de Colgate, una adecuada higiene ayuda a evitar la acumulación de placa y contribuye a prevenir problemas como caries y enfermedades de las encías.
La técnica también importa: el cepillo debe colocarse aproximadamente en un ángulo de 45 grados con respecto a la línea de la encía.
¿Cómo cepillarse correctamente?
No hace falta cubrir todas las cerdas con pasta. Una cantidad de pasta dental con flúor similar al tamaño de un guisante es suficiente.
En las superficies exteriores, el cepillo se coloca donde se unen dientes y encías y se realizan movimientos suaves, pequeños círculos o barridos desde la encía hacia el diente.
En la parte interna debe repetirse el procedimiento. Para limpiar detrás de los dientes delanteros, puede colocarse el cepillo verticalmente y realizar movimientos hacia afuera.
Las superficies de las muelas utilizadas para masticar requieren movimientos de atrás hacia adelante. La rutina puede completarse cepillando suavemente la lengua para retirar bacterias.
Al terminar, se recomienda escupir el exceso de pasta y evitar enjuagarse inmediatamente con abundante agua, con el objetivo de permitir que el flúor permanezca más tiempo sobre los dientes.
Hay zonas donde el cepillo no llega
El cepillado debe realizarse al menos dos veces al día, con especial importancia antes de dormir. Además, el hilo dental o los cepillos interproximales permiten limpiar espacios entre los dientes a los que las cerdas no llegan adecuadamente.


