Por: Bryan Castillo.   16 enero
Christopher ha estado en lugares alejados como Australia, repartiendo conocimientos como biólogo. Foto: Cortesía.

El canal de televisión National Geographic, más conocido como NatGeo en Latinoamérica, es una de las señales más reconocidas a nivel mundial en cuanto a la producción de documentales.

Ahí trabaja Christopher Montero, un costarricense de 47 años que se desempeña como líder de expediciones en varias partes del mundo.

En NatGeo laboran poco más de 6 mil personas, de todas ellas, este oriundo de San Francisco de Dos Ríos es el único portador del pura vida en la sangre.

Su trabajo está alejado de las cámaras, pues se dedica a guiar a jóvenes de entre 14 y 18 años en viajes por todo el mundo para enseñarles cómo es la vida silvestre y la conservación en esas zonas.

“Nunca imaginé que iba a trabajar en National Geographic, pero ahora que lo hago lo disfruto mucho”, Christopher Montero.

“Estos viajes por lo general tardan de 10 a 21 días y se aprende mucho sobre la vida silvestre. Nosotros estamos preparados en temas de biología, lo que nos hace conocer muy bien sobre muchas cosas que vamos viendo en el camino”, dijo.

Gracias a su trabajo, ha conocido muchos países como Botsuana, Zimbabue, Brasil, Belice, México, Ecuador, Australia y el Ártico canadiense, donde supo lo que es el frío verdadero.

En el 2012 visitó Ecuador como guía de NatGeo. Atrás aparece el volcan Cotopaxi. Foto: Simone Levine.

Este aficionado a Liga Deportiva Alajuelense vive desde el 2005 en Washington, Estados Unidos, lugar al que decidió irse a probar suerte en lo que fuera.

Haber trabajado como guía naturalista en Costa Rica desde 1995 hasta el año en que partió, le ayudó para que lo contrataran en el Departamento de Recursos Naturales de Washington en el 2006.

Con esa organización se encargó de llevar a cabo varias investigaciones, la más importante, según cuenta, fue la que hizo de la lechuza moteada, que estaba siendo afectada en el 2007 por la deforestación que ocasionaban algunas empresas madereras. Ese mismo año se graduó como biólogo en Estados Unidos.

10 años tiene este costarricense trabajando para el canal de documentales.

Christopher se mantuvo haciendo estos trabajos hasta el 2010, cuando ingresó al famoso canal de documentales.

“Fue muy vacilón porque en el 2009 un amigo vio la oferta para trabajar con National Geographic, él vio todos los requisitos y me dijo que yo era perfecto para estar ahí. La cosa fue que apliqué y me dijeron que mi currículo era bueno, pero que lo intentara el próximo año”, detalló.

Christopher (de sombrero) estuvo en Botsuana, en el 2019, guiando a un grupo de jóvenes. Foto: Simone Levine.

“Al año siguiente (2010) lo volví a intentar, me contrataron y bueno, aquí estoy tratando de enseñar y aprendiendo todos los días”, continuó.

Este trotamundos comentó que en cada uno de los viajes siempre le habla sobre Costa Rica a los jóvenes de otros países.

“Cuando digo que soy de Costa Rica me dicen que el país es muy bonito porque lo conocen o me comentan que tienen ganas de ir porque han visto cosas maravillosas, pero también nos confunden con Puerto Rico”, añadió.

Santuario de lobos

Su labor como líder de expediciones también lo combina con el trabajo que tiene como encargado de un santuario de lobos, ubicado en la ciudad de Tenino, en Washington, donde vive.

En este lugar reciben a lobos y perros lobos provenientes de todas partes de Estados Unidos.

De hecho, cuando hablábamos con él vía WhatsApp, escuchamos al fondo a varios aullando.

“Siempre estuve interesado en carnívoros grandes, aquí me salió la oportunidad de trabajar hace tres años y medio en este santuario de lobos que se llama Wolf Haven International. Aquí recibimos a estos animales que las personas agarran cachorros, pero cuando crecen, por su instinto salvaje, se vuelven incontrolables”, comentó.

Christopher convive a diario con 58 de estos animales y con dos coyotes que, a pesar del instinto agresivo que tienen, se han convertido en sus amigos.

Pero este enero será su último mes con estos animales, pues dejará de trabajar en el santuario para laborar en el instituto Mass Audubon en Boston, donde dará cursos sobre aves, insectos y el cambio climático.

“Eso representa cambiarme de casa, pero seguiré con la gente de NatGeo, traspasando mi conocimiento a las personas que hagan expediciones con nosotros”, comentó.

Este biólogo pretende seguir dejando el nombre del país en alto en cualquier rincón al que vaya.

En el 2019 también estuvo en Zimbabue. El tico es el de gorro a mitad del carro. Foto: Simone Levine.