Yenci Aguilar Arroyo.25 mayo, 2019
Kenneth anda una cámara GoPro para captar la felicidad de la gente. Rafael Pacheco.
Kenneth anda una cámara GoPro para captar la felicidad de la gente. Rafael Pacheco.

El norteamericano Kenneth Hayes ama la diversión.

Por eso, y cuando el clima le ayuda, se instala en el parque Morazán, ya sea por la mañana o por la tarde y allí monta una fiesta cargada de colores y formas para entretener a quienes pasan por el parque josefino, especialmente a los más pequeños.

Hayes, de 69 años, llega con un par de cañas de pescar, las une con un mecate al que le da una forma redonda, utiliza un jabón especial traído de Gringolandia y con esto, hace bombas de jabón gigantes para su disfrute y el de los transeúntes.

Kenneth permite que los niños jueguen con él. Jessy Montoya, de 3 años y vecina de Desamparados se divirtió con el norteamericano.

Su edad no es un impedimento para llevar a la calle su arte. Posee una buena condición física y sus brazos soportan por varios minutos el peso de las cañas, las cuales mueve de un lado a otro y así obtiene lo que desea: transmitir felicidad en quienes lo observan.

“Me gusta hacer burbujas por todas partes. Me gustan los colores y verlos flotar a través de las bombas y me gusta ver a los niños persiguiéndolas y estallándolas”, agregó.

La pequeña Jessy Montoya, de 3 años jugó durante un buen rato con las bombas hechas por Kenneth. Rafael Pacheco.
La pequeña Jessy Montoya, de 3 años jugó durante un buen rato con las bombas hechas por Kenneth. Rafael Pacheco.
Enamorado de Tiquicia

Kenneth está enamorado de Costa Rica. En 1972 visitó por primera vez nuestro país, cuando venía tripulando un yate y debido a un pleito con el capitán, terminó instalado una semana en Tamarindo, Guanacaste.

“El capitán me echó del yate. Ya había pasado por México y algunos países de Centroamérica, como El Salvador y Nicaragua y cuando llegué a Guanacaste, sentí que estaba en el paraíso. En esa época era un estudiante”, expresó.

Hayes quedó tan fascinado con Tiquicia que volvió dos años después, en 1974. Luego regresó en 1989 y a partir de ese año visitaba el país una vez al año, hasta que en 2016 decidió alquilar un apartamento en el centro de San José.

Este informático pensionado permanece acá unos 4 ó 5 meses al año y durante ese tiempo visita las playas del Pacífico y del Caribe y recorre diferentes sitios turísticos al lado de su novia, una costarricense a la que conoció hace 9 años.

El gringo se siente tan realizado con lo que hace, que para esta ocasión compró más implementos de la cuenta, pues le está enseñando a su pareja a hacer bombas.

“Me gusta surfear y algunos de mis sitios preferidos son Manuel Antonio, Tortuguero, Corcovado y Cahuita. Me gusta que en Costa Rica no hay militares, me encanta la gente y la lucha que en este país se hace por el ambiente”, agregó.

Una de las burbujas tomó la forma de un corazón. Rafael Pacheco.
Una de las burbujas tomó la forma de un corazón. Rafael Pacheco.
Fascinante pasatiempo

Kenneth hace las burbujas desde que se pensionó, hace 4 años.

Al inicio, era todo un reto hacer bombas de jabón tan grandes, pero para él esto es fascinante. Todo lo que sabe lo aprendió en Internet.

“El jabón lo traigo de Estados Unidos y las cañas las consigo en Costa Rica. Para la mezcla también utilizo bicarbonato de sodio y en mi reserva tengo nueve litros de jabón, que al menos producirían 180 litros de mezcla para burbujas", afirmó.

Este amante de los plátanos maduros confesó que un día llegó a hacer burbujas al parque La Sabana. Allí había 4 ó 5 oficiales de la Policía Montada observándolo y uno de ellos le pidió que hiciera una burbuja grande para una foto.

El fotógrafo William Cerdas captó un primer plano de una de las burbujas. Rafael Pacheco.
El fotógrafo William Cerdas captó un primer plano de una de las burbujas. Rafael Pacheco.

“Creí que quería una foto conmigo, pero en realidad pidió tomarse la foto montando a caballo con la burbuja”, recordó entre risas.

También comentó que una vez estaba cerca del quiosco del parque Morazán, en el Templo de la Música, y allí había unos jóvenes con sus instrumentos musicales.

“Una de las burbujas flotó cerca del escenario y uno de los muchachos saltó y lanzó la burbuja simulando que era un balón de fútbol y esa patada la hizo mientras estaba boca abajo”, afirmó.

Por esas reacciones tan espontáneas y la felicidad que generan es que Kenneth ama hacer burbujas.

“Las burbujas me dan una sensación de paz y tranquilidad. La gente siempre tiene algún comentario positivo hacia lo que hago y, de vez en cuando, los niños pequeños me abrazan y eso es muy agradable”, expresó.

Hayes recalcó que esto no lo hace con la intención de generar algún ingreso, ni siquiera lleva la cuenta de lo que invierte en la compra de los materiales.

“No hago esto por dinero porque para mí esto no es significativo. Lo que me gusta es entretener a la gente, yo me divierto, siento que estoy jugando", añadió.