Bryan Castillo.16 diciembre, 2019
Las charlas estuvieron a cargo de Jaime Chaves. Foto: Meco.
Las charlas estuvieron a cargo de Jaime Chaves. Foto: Meco.

La empresa constructora Meco tiene a cargo un proyecto importante, esta vez no es la construcción de un edificio o la ampliación de una carretera sino hacerle ver a sus empleados que un piropo no es un halago para las mujeres.

Lo que la compañía tiene pensado hacer es demoler de la mente de sus peones los famosos piropos de constructor que tanto ofenden a las mujeres.

Por eso, desde junio de este año ha dado capacitaciones a 105 hombres con edades entre los 22 y 40 años que laboran en la construcción del viaducto de la rotonda de las Garantías Sociales.

En total han hecho tres talleres, todos en la misma construcción, ahí improvisaron un toldo y pusieron una pizarra para dar las explicaciones.

De acuerdo con Ana Yancy Arce, gerente de responsabilidad social de Meco, estas capacitaciones tienen por objetivo sensibilizar a los hombres y que además conozcan el daño sicológico y moral que causan los halagos en la calle.

“Como parte de las conclusiones a las que se llegó, ellos creían que a las mujeres les gustan los piropos y no es cierto, en estas reuniones se dieron cuenta que ese comportamiento no es bueno para conquistar a una mujer”, detalló.

Estas charlas estuvieron a cargo del Instituto Wem. De acuerdo con Jaime Chaves, director de esta organización y el expositor de estos talleres, las enseñanzas entre los participantes fueron muchas.

2 horas tardó cada capacitación.

Sin embargo, la más importante fue saber que una mujer no está esperando un piropo y que aunque hay palabras que suenan bonitas, estas constituyen una forma de violencia hacia ellas.

“Hicimos una lista de piropos que ellos se saben y que le dirían a una mujer. Algunos estaban pasados y otros no tanto. Cuando ellos terminaron la lista dijeron que les parecía que la mayoría estaban bien para decírselos a una mujer en la calle”, detalló.

“Quizá los de más edad ya saben, por los años que tienen, que esa no es la forma de hacer sentir bien a una mujer”. Jorge Chaves, director del Instituto Wen.

“Cuando les preguntamos sobre qué harían si esos mismos piropos se los hacían a una mujer cercana como a la mamá, una hermana o una hija, dijeron que no eran apropiados. Ahí se dieron cuenta el sufrimiento que podría tener una mujer cuando les dicen cosas en la vía pública”, continuó.

Carteles como estos fueron los que hicieron los peones. Foto: Meco.
Carteles como estos fueron los que hicieron los peones. Foto: Meco.

Chaves explicó que parte de la problemática es que los hombres desconocen el daño que causan con algunas palabras, sonidos o gestos que hacen.

“Esto no es algo que solo ocurra con quienes trabajan en construcciones, es algo que ocurre en cualquier ámbito, por eso hace falta sensibilizar más a la población masculina”, agregó.

Luchar por demostrar hombría

El experto aseguró que la mayoría de los hombres creen que los piropos son una buena forma para ligar, cuando lo cierto del caso es que entre más piropos se lanzan, es más difícil enamorar a una mujer.

“Con estos muchachos nos dimos cuenta que muchos lo que hacen es decir piropos con un doble propósito, además de según ellos enamorar, quieren demostrar quien es el macho alfa. Muchos creen que quien diga las palabras más fuertes es el más valiente, pero las mujeres piensan todo lo contrario”, añadió.

Según Chaves, el problema es más frecuente en los jóvenes porque los más viejos son más recatados.

“Quizá los de más edad ya saben, por los años que tienen, que esa no es la forma de hacer sentir bien a una mujer, en cambio los que tienen menos años creen que diciéndoles cualquier cosa las van a enamorar, pero es algo que al menos estos muchachos ya derribaron”, mencionó.

Gran iniciativa

Vanessa Mora aplaudió la iniciativa de la constructora, ya que ella ha sido víctima de esos piropos.

“Recuerdo que una vez un grupo de peones me empezó a llamar con silbidos, los vi y me dijeron que me fuera a perder con ellos, además de hacer señas grotescas. Como mujer eso es una humillación porque uno no anda esperando que en la calle nos digan cosas así”, aseguró la joven de 27 años.

Para ella más empresas deberían de sumarse a estos esfuerzos.

“Tengo compañeras que han sido víctimas de estos comentarios, algunas hasta han llorado por las cosas que les dijeron. Todavía hay que hacer más capacitaciones para que esto disminuya”, expresó Vanessa.

Proyecto encaminado

Nielsen Pérez, diputada del Partido Acción Ciudadana e integrante de la Comisión de la Mujer, comentó que el proyecto de ley para agregar los comportamientos de exhibicionismo o masturbación, acorralamiento y producción de material audiovisual, va por buen camino.

La iniciativa pretende castigar estas conductas con penas de hasta dos años de cárcel. En caso de haber cometido el delito por primera vez se le impondrá una multa al agresor que deberá fijar un juez, si lo vuelve a realizar irá a prisión.

“El acoso callejero es un delito que limita la dignidad de la persona, lo que queremos es disminuir todo ese sufrimiento en mujeres y hombres”, dijo.

Se espera que este proyecto sea votado en primer debate en enero del 2020.