Apenas había terminado la final de Guerra de Hamburguesas, el reality show que La Teja realizó entre octubre y noviembre de 2024, y Derek Sánchez Umaña tenía un problema que cualquiera habría querido tener.
Acababa de quedarse con el segundo lugar de la competencia y el premio incluía una enorme parrilla de la prestigiosa marca Char Broil. El detalle era que solo tenía una pequeña motocicleta para llevársela a casa.
Sin pensarlo dos veces, la amarró como pudo en la parte de atrás de la moto (una ZS-Miedo) y recorrió media San José prácticamente sentado sobre el tanque de gasolina para que no se le cayera.
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Hoy, casi dos años después de aquella escena que todavía recuerda entre risas, esa parrilla sigue funcionando al 100%, pero el verdadero premio de aquella competencia fue otro: descubrir que el sueño que llevaba cocinando desde hacía años sí podía hacerse realidad. “Ahí fue donde empezó todo”, dice convencido.
Un segundo lugar que cambió su vida
Cuando Derek decidió inscribirse en Guerra de Hamburguesas, su emprendimiento, “Central of Burgers”, apenas daba sus primeros pasos. Tenía un buen producto y muchas ganas de salir adelante, pero necesitaba una oportunidad para que más personas conocieran su trabajo. El reality se la dio.
Aunque obtuvo el segundo lugar en la final, para él aquella experiencia valió mucho más que cualquier trofeo de campeón.
“Me ayudó a crecer bastante, a darme a conocer. Hubo un antes y un después”, recuerda.
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“Fue algo raro. El pueblo me declaró ganador. Todo el mundo me dice que se acuerdan que yo gané”, cuenta entre risas.
Pero nunca sintió la necesidad de corregir a nadie.
“Yo siempre digo que no gané, pero que al mismo tiempo sí había ganado y mucho: experiencia y convencimiento de que sí podía.
“Gané confirmación de que yo tenía con qué emprender”, aseguró y esa experiencia terminó impulsando un negocio que hoy atraviesa su mejor momento.
Tuvo tanto éxito que tuvo que irse
Pocas personas pueden decir que tuvieron que cerrar un local porque les iba demasiado bien. Eso fue exactamente lo que le sucedió.
“El primer punto de Central of Burgers, en Barrio México, comenzó a llenarse todas las noches al punto de generar filas de vehículos y problemas de estacionamiento.
“No era un problema con los vecinos. Ellos eran pura vida, pero era incómodo que hubiera tantos carros frente a las casas. Es que por noche llegaban como 80 carros”, explica al tiempo que reconoce que la solución fue buscar un lugar más amplio.
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Hace apenas dos semanas abrió un nuevo local en Paseo Colón, 25 metros al oeste de Torre Mercedes, donde cuenta con más espacio, mayor capacidad de atención y suficiente parqueo para recibir a una clientela que no deja de crecer.
Tiene dos semanas en la nueva ubicación y desde ya parece que la decisión resulta acertada.
Antes hubo lágrimas
Sin embargo, detrás de ese presente hay una historia de tropiezos que pocas personas conocen. Antes de convertirse en emprendedor, Derek llegó a una cocina sin saber absolutamente nada.
Todo comenzó cuando un amigo chef publicó un estado de WhatsApp buscando a un pilero. Él ni siquiera sabía qué significaba ese trabajo, pero aceptó.
Empezó lavando montañas de platos y, poco a poco, descubrió que la cocina era el lugar donde quería construir su vida. El aprendizaje no fue sencillo.
En 2023, abrió un restaurante en Alajuela, del que terminó alejándose con gran dolor, tanto que lo sintió como una quiebra; así de fuerte lo golpeó.
“Lo más duro fue sentir que todo el tiempo que había trabajado no había valido de nada”, recuerda.
Con el tiempo entendió que aquella caída era parte del camino. “Sí valió la pena, porque gané mucha experiencia para el siguiente negocio”.
Sin techo para soñar
Hoy, con apenas 25 años, Derek ya piensa en nuevas aperturas y en seguir creando hamburguesas que sorprendan a sus clientes.
Dice que el dinero nunca ha sido su principal motivación. Prefiere hablar del servicio, del equipo que lo acompaña y de la satisfacción de ver regresar a quienes prueban sus recetas.
Cuando se le pregunta hasta dónde quiere llegar, no habla de cifras ni de sucursales. Su respuesta es mucho más sencilla. “No hay techo. La disciplina, el trabajo duro y la fe en Dios sí cumplen sueños”.
Quizá por eso, cuando alguien todavía le dice que fue el ganador de Guerra de Hamburguesas, Derek sonríe.
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Sabe que terminó en segundo lugar. Pero también sabe que, a veces, la vida tiene formas muy curiosas de demostrar que el verdadero triunfo comienza cuando se apagan las cámaras.
Dése una vuelta por Central of Burger y pídase una hamburguesa “Chutney Boom” que está hecha con pan brioche, doble torta de carne, doble queso provolone, tocineta crocante, chutney de piña (como una jalea de piña) y salsa sakura… ¡No se arrepentirá!






