Yenci Aguilar Arroyo.18 marzo
Jimmy comentó que solamente una persona puede hacer mandados. Él se está encargando de comprar comida y gestionar el regreso a Tiquicia. Cortesía.
Jimmy comentó que solamente una persona puede hacer mandados. Él se está encargando de comprar comida y gestionar el regreso a Tiquicia. Cortesía.

El mal de altura y la ansiedad son algunos de los problemas que enfrentan Jimmy Ugalde y su familia, quienes están varados en Cuzco, Perú, desde el domingo anterior, debido al rápido avance del coronavirus en ese país.

Ugalde viajó con su mamá, Ana Lorena, su esposa Amy y su cuñado Ming el 12 de marzo. Iban a conocer Cuzco, Puno, Ica y Lima, pero el presidente de ese país, Martín Vizcarra, decretó toque de queda y cerró fronteras entre países y ciudades.

En Perú hay 145 casos confirmados de coronavirus.

“Antes de viajar nos comunicamos con la embajada y no nos pusieron peros para viajar. Cuando llegamos a Lima y a Cuzco no pasamos por ninguna especie de control, en ese momento no se habían confirmado casos, pero la enfermedad ha avanzado muy rápido y la gente no está tomando las medidas que establecieron las autoridades”, dijo.

Respuesta. El embajador de Costa Rica en Perú, Renato Víquez confirmó que la mayoría de ticos están en Cuzco y se pasan comunicando con ellos constantemente, para conocer sus condiciones de salud. La mayoría de los costarricenses son adultos mayores.

El tico, quien es médico y trabaja en el Hospital de Niños, asegura que su familia está muy angustiada porque las fronteras volverían a ser abiertas el 31 de marzo, pero no es seguro.

"Nosotros nos devolveríamos a Costa Rica el domingo 22, por lo que por ratos nos damos a la tarea de pensar que seguimos de viaje, pero hay mucha angustia, porque no tenemos claridad de la situación.

“Nos comunicamos con el cónsul Charles Hernández y nos ha estado ayudando. Nos dijo que está tratando de enviar un avión, para las personas que estamos acá podamos regresar al país lo más pronto posible, pero eso depende del Gobierno”, añadió.

Hay entre 30 y 40 ticos varados en Perú

Con galletas y enlatados

Jimmy comentó que ese viaje estaba planeado desde el año pasado. Era un regalo del Día de la Madre para su mamá y su suegra, pero por cuestiones de trámites, la segunda no pudo ir.

Añadió que el día que llegaron a Perú, el jueves 12, permanecieron un día en Lima y a la mañana siguiente partieron a Cuzco.

"Allá estábamos tranquilos, todo transcurría con normalidad, no había alerta. El domingo por la noche, estábamos cenando en un restaurante y en ese momento, el presidente transmitió un mensaje donde declaraba alerta nacional.

El miércoles por la mañana, muchos extranjeros llegaron al aeropuerto de Cuzco para ver si se podían devolver a Lima, la capital peruana. Cortesía.
El miércoles por la mañana, muchos extranjeros llegaron al aeropuerto de Cuzco para ver si se podían devolver a Lima, la capital peruana. Cortesía.

“Inmediatamente nos levantamos y fuimos al hotel a buscar vuelos para devolvernos a Lima y a Costa Rica. En ese momento, todo colapsó, las aerolíneas se empezaron a aprovechar de la situación y por un pasaje de Cuzco a Lima cobraban $400 (¢227 mil), cuando siempre cuesta $50 (¢28 mil)”, aseguró.

Ugalde le pidió a su familia en Tiquicia intentar comprar los boletos, pero las páginas de las aerolíneas colapsaron. Esa noche se fueron al aeropuerto, donde no cabía la gente e intentaron devolverse a Lima por tierra, pero los choferes dedicieron no viajar.

El lunes 16 ya todo estaba cerrado. Desde entonces no pueden salir del hotel donde se encuentran; si deben hacer compras solo puede hacerlas una persona y muchos de los negocios cercanos están cerrados.

Básicamente se la juegan con enlatados, agua, huevos, panes, cereal y café. Si quieren comer frutas o verduras debían ir a supermercados que están a 30 minutos del hotel, pero ya estos negocios cerraron.

El santuario histórico de Machu Picchu, una de las nuevas siete maravillas del mundo moderno está vacío. Cortesía.
El santuario histórico de Machu Picchu, una de las nuevas siete maravillas del mundo moderno está vacío. Cortesía.

"Está haciendo mucho frío, estamos a una altura de 3.800 metros sobre el nivel del mar y para la gente que no está acostumbrada la altura nos da dolor de cabeza, mareos y dificultad respiratoria.

“Además de la angustia, porque no sabemos qué va a pasar y, sinceramente, vinimos tallados de plata, no sabemos cómo haremos después del domingo. Conocimos gente de Costa Rica que ya se tenían que ir, hay unas cuarentas personas acá, muchos son adultos mayores que ya no tienen sus medicamentos y comprar medicinas acá es caro”.

Este grupo de costarricenses también está preocupado por su situación laboral. Tienen vacaciones autorizadas hasta el próximo lunes, pero saben que una vez que regresen al país deberán hacer la cuarentena.

“Hoy (el miércoles) fui al aeropuerto de Cuzco y compré comida y agua porque nos prohibieron la salida a partir de las 8 de la noche y hasta las 5 de la mañana. Había turistas de muchos países, porque se empezó a decir que estaban dejando entrar extranjeros, pero todo sigue igual.

“El cónsul ha sido muy atento con nosotros, hay ticos que la están pasando peor y esperamos que todo esto pase pronto, espero en Dios que el Gobierno pueda ayudarnos a devolvernos. Es complicado permanecer encerrado en un país que no es el tuyo, en un lugar que no es tu casa”, finalizó.

La ciudad de Cuzco está desierta. La gente no puede salir y los negocios están cerrados. Cortesía.
La ciudad de Cuzco está desierta. La gente no puede salir y los negocios están cerrados. Cortesía.