Había una vez un doctor que pasó más de dos décadas con la bata blanca puesta, pero que un día entendió que también podía alegrar los corazones de los niños… con cuentos y decidió colgar esa bata en un gancho.
Se llama Manfred Lutz Ramírez, tiene 45 años, es vecino de Santa Ana y durante 22 años ejerció la medicina. Hoy, en lugar de bata blanca, anda armado de lápices, colores y mucha imaginación, creando historias que nacen directamente de los dibujos de los niños.
“Soy médico de profesión, pero ahora me dedico a esto. Sentí que mi pasión iba por otro lado: escribir, crear, imaginar”, confiesa don Manfred, papá de dos hijos, dos hombrecitos que, sin saberlo, fueron los responsables de que él cambiara el rumbo de su vida.
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Dibujo se salvó del basurero
La chispa que encendió todo fue un capítulo de vida de los que pasan en cualquier casa con niños: dibujos por todos lados. Uno más, otro más… hasta que el espacio se acaba.
“Un día boté un dibujo de uno de mis hijos. A los dos días él me lo pidió para verlo y por dicha pude recuperarlo del basurero. Me sentí fatal. Para compensar ese error, le inventé una historia a ese dibujo… y le encantó”, recuerda.
Ahí entendió algo poderoso: los niños no solo dibujan, crean mundos. Y esos mundos merecen ser contados.
A la medida del corazón infantil
Así nació “Kid Made Stories” (Cuentos hechos por niños), un emprendimiento 100% costarricense que transforma dibujos infantiles (o incluso juguetes y peluches preferidos por los niños) en libros únicos, personalizados y totalmente originales.
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“A los niños les fascinan los cuentos personalizados. No es lo mismo guardar un dibujo en una caja que verlo convertido en un libro con su nombre, su historia y su imaginación como protagonista”, explica el doc, o más bien el exdoc, bueno, aunque nunca se deja de ser doctor, pero él sí, por el tema de los cuentos, en fin, este cuento se cuenta solo.
Aclara muy bien el “doctor-artista” que no hay fórmulas, no hay plantillas y no se usa inteligencia artificial. Cada historia la crea desde cero, adaptando el vocabulario y la narrativa según la edad del niño. No es lo mismo escribir para un chiquito de tres años que para uno de 11.
El autor también es un niño
El proceso es sencillo, pero profundamente emotivo: los papás envían el dibujo, la edad, el nombre del niño y algunos detalles (qué le gusta, su color favorito, si ama las Barbies, los dinosaurios o un osito azul). Con eso, el “siempredoc” Manfred se sienta a crear.
“Al final del libro hay una sección dedicada al creador del dibujo. Ahí ponemos una pequeña reseña del niño, para que sienta que ese libro es suyo. Porque lo es”, dice con una sonrisa.
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Por eso, no hay dos cuentos iguales. Cada libro es irrepetible, y muchas veces se convierte en el favorito del pequeñito que lo recibe.
Leer sin obligación, imaginar sin pantallas
Más allá del cuento, el proyecto busca algo profundo: rescatar la creatividad infantil y enamorar a los niños de la lectura, lejos de las pantallas.
“La infancia es clave para sembrar hábitos que duran toda la vida. Quiero que los niños entiendan que lo que crean importa, que su imaginación merece ser celebrada”, asegura el que ahora no es doc, pero lo fue, pero ya no.
Los libros fortalecen la atención, enriquecen el vocabulario y crean un vínculo emocional con la lectura, porque el niño no lee cualquier historia: lee la suya.
De la medicina a la felicidad
Manfred trabajó cerca de 22 años en la industria farmacéutica, pero hoy no duda del camino que eligió.
“Estoy en mi charco. Soy feliz creando historias. No creo volver a la medicina. Cada niño es un reto bonito y cada cuento, una aventura nueva”, confirma el exdoc. Ahora sí podemos decirlo con toda seguridad.
El libro puede ser solo digital o solo impreso en papel e incluso ambas, en español e inglés y se envían a todo el país y más allá. Porque la imaginación, como los cuentos, no tiene límites.
Si lo quiere solo digital vale 27 dólares (unos 13 mil colones), si lo quiere solo impreso en papel cuesta 34 dólares (unos ¢17 mil) y lo quiere en digital e impreso en papel vale 37 dólares (¢18.500). Se envían a cualquier parte del país.
Aquí puede ponerse en contacto directo con el que fue doctor, pero ahora no es porque está escribiendo cuentitos. Justo AQUÍ
También puede escribirle al siguiente correo: dr.manfred.lutz@gmail.com
...Y colorín, colorado, los dibujos de los niños son muy valorados.








