La vida de Alexánder Mora giraba hace cinco meses en torno a las calles. El oriundo de Puriscal vivía y dormía cerca de las paradas de bus de su cantón natal en San José, su cama era únicamente el cemento frío de una acera.
“Es un cambio de 180 grados, yo vine destrozado después de un periodo de casi seis meses de estar de habitante en la calle, de haber perdido la razón de vivir.
“Creí que iba a morir en las calles y estos muchachos, de la mano de Luis Angulo, me recogieron por el mercado de la Coca Cola y desde ese día he recobrado la razón de vivir”, reflexionó Alexánder.
Hoy cinco meses después no solo es una de las personas que ha encontrado una nueva oportunidad en Obras de la Misericordia, sino que es un líder entre los beneficiados con este proyecto.
“En estos casi cinco meses que tengo con ellos he podido recuperar mis costumbres, mis hábitos y mi dignidad gracias al amor que aquí nos dan”, aseguró el puriscaleño.
Hoy su misión es diferente a la de otros años donde pasó días y noches a la intemperie, ahora lucha por quienes están en esas esquinas que fueron su cama.
“Compartir con otros habitantes de la calle y ayudarlos me ha hecho volver a creer y saber que sí se puede salir adelante”, insistió.

