Eduardo Vega.25 mayo

“Cuando me cancelaron el vuelo de regreso a España me puse demasiado nerviosa, me estresé. Los primeros días fueron muy difíciles porque estaba aterrada, deseaba con todo mi corazón estar en mi país. Yo regresaba el 18 de marzo.

“Pero conforme fueron pasando los días y fui viendo cómo Costa Rica y España se enfrentaban al coronavirus, fui entendiendo que estaba en el mejor lugar que podía estar ante esta pandemia.

“En pleno mes de mayo le puedo decir que haberme quedado varada en Costa Rica ha sido lo mejor que me pudo pasar en la vida”.

Así de clara y segura habla Sandra Noy, una española que supera los sesenta años, ingresó a Tiquicia el 24 de febrero para unas vacaciones de tres semanas y media. Nada más.

Sandra y Kevin han disfrutado de las playas y del bosque tico. Cortesía.
Sandra y Kevin han disfrutado de las playas y del bosque tico. Cortesía.

Sandra, quien nació y vive en Barcelona, se hospeda con su pareja (un inglés llamado Kevin Sullivan) en el hotel Banana Azul, en Puerto Viejo de Talamanca, Limón.

Cuando el país cerró las fronteras, a principios de marzo, la pareja habló con la gerencia del hotel y logró un muy buen acuerdo para seguir hospedados a un precio menor al que habían pagado antes.

Rompió el chanchito

Sandra cuenta cómo han hecho con la plata.

“Trabajo como asesora financiera y aprendí que uno debe mantener un ahorro para situaciones imprevistas. Pues bien, cuando llegó la emergencia de quedarnos encerrados, nosotros económicamente no estábamos tan ajustados, teníamos un colchón y ese es el dinero que estamos usando.

“Además, el hotel nos trató demasiado bien con el monto del hospedaje. Puedo decir que todavía el dinero ahorrado nos sostiene, limitados, pero alcanza”, explicó.

En nuestro país vive Claudia, una hija de Sandra y con quien compartió la desesperación de los primeros días. “Recuerdo muy bien que mi familia en España y mis compañeros de trabajo también estaban muy nerviosos porque me agarró la pandemia en Costa Rica", detalla.

"Todos los días y a cada rato se comunicaban, claro, ellos sabían del coronavirus por lo que estaban viviendo en España, eso los puso muy mal.

En estos momentos España supera los 235 mil contagiados y tiene más de 28.500 muertos; Barcelona (5,5 millones de habitantes) es la capital de la comunidad autónoma de Cataluña (7,5 millones de habitantes) y registra más de 6.000 muertos y 55 mil contagiados por Covid-19.

La realidad de Costa Rica es otra muy distinta.

Los enamorados hasta se van a casar, en media pandemia, en Tiquicia. Cortesía.
Los enamorados hasta se van a casar, en media pandemia, en Tiquicia. Cortesía.
Largas vacaciones

Sandra comenzó a pasar fotos de cómo la estaba pasando en Costa Rica y sus amistades se sorprendían.

Tenía al lado un “mar de lujo”, como ella llama al siempre maravilloso Caribe.

"Eran fotos disfrutando la vida a más no poder, fotos de una mujer sana con su pareja sana y después nadie me creía que aquí había llegado el coronavirus. Toda mi familia, mis amigos y mis compañeros de trabajo se quieren venir para Costa Rica.

“Desde que comenzó abril no dejan de decirme desde España que yo me quedé encerrada en el paraíso. No terminan de creerme cuando les digo que el país entero solo registra diez fallecidos. Ahora soy la envidia de todos”, reconoce doña Sandra.

Y la felicidad a la tica por tanta playa, montaña y sol, no se queda ahí para ellos. Incluso nos contó el secreto mejor guardado que tenía: ¡se nos casa!

Resulta que tenían planeado el “sí, acepto” para julio en Barcelona, peero...

“Le cuento que ya he consultado como a tres abogados, estoy afinando detalles para tomar la gran decisión de casarme antes de julio aquí en Costa Rica. Es que la estamos pasando tan bien, estamos tan felices que Kevin y yo hemos coincidido en que tantos días de felicidad deberían sellarse con la boda", adelanta.

"¡Me casaré aquí! Y ya se los dije a todos allá, y les parece lo más lógico en estos tiempos de pandemia”, nos secreteó.

Sandra ha tenido la suerte de hacer teletrabajo, así que ha recibido su pago quincena a quincena mientras está a salvo en el paraíso.

“Es como si no existiera el coronavirus”

Otro extranjero encerrado en Costa Rica es el mexicano Jorge Casarín, chef y profesional en coctelería, administración de un bar, servicio al cliente y en crear toda una linda experiencia para quien decide ir a tomarse un traguito.

“Llegué a Costa Rica en diciembre, solamente era una semana lo que estaría, pero me contrataron para dar talleres y clases de cocina y coctelería, entonces amplié un mes. Anduve por Tamarindo, Liberia e incluso San José", empieza a contarnos.

En ese tiempo se veía al coronavirus como algo lejano. Nadie sospechaba lo que estaba en camino.

Nada más vean lo estresado que está el chef mexicano en Limón. Cortesía.
Nada más vean lo estresado que está el chef mexicano en Limón. Cortesía.

“En febrero viajé a Panamá, también a dar talleres, luego regresé a Costa Rica para alistar todo e irme para el Distrito Federal (en México), pero ya no pude salir, cerraron las fronteras justo cuando recién llegaba a Limón, a Puerto Viejo”, nos explica.

No le sobra plata, pero no ha pasado hambres. Paga el lugar donde vive y la comida, eso sí, ha tenido que ser muy estratégico. Incluso le ha tocado aprovechar la finca de un amigo para cosechar plátanos y, bueno, si solo eso tiene, trata de hacerlos lo más sabroso posible.

“Al principio compartí casa con una argentina, pero a ella le apareció un vuelo a Buenos Aires y se fue. Con ella compartía gastos. Ahora comparto con otras personas la casa para poder pagarla aquí, en Puerto Viejo. No ha sido fácil, pero no me quejo porque estoy en un país que ha hecho muy bien las cosas contra el coronavirus.

"Aquí en Limón es como si no existiera el coronavirus”, nos dijo César, quien se cuida mucho porque hace dos años fue operado de un pulmón.

Jorge sabe que debe volver a México, pero por los momentos disfruta el yodito tico a placer. Cortesía.
Jorge sabe que debe volver a México, pero por los momentos disfruta el yodito tico a placer. Cortesía.

Por estar varado en Tiquicia le tocó pasar el cumpleaños 43 aquí, algo que celebró entre muchos cuidados, porque no olvida que en su México hay más de 65.000 positivos de Covid-19 y más de siete mil muertos.

“Es complicada la parte económica por la falta de ingresos y por el abuso de algunos dueños de lugares que se dedican a rentar y se aprovechan de nuestra necesidad. Pero he encontrado mucha gente dispuesta a ayudar y trabajar juntos. En conclusión, creo que tengo suerte al haberme tocado la pandemia en Puerto Viejo, me siento seguro aquí”.

Cuarentena soñada

A finales de abril La Teja les presentó a la familia Johnson, de Gloucestershire, Inglaterra, la cual no se apuró a irse de nuestro país cuando se dio cuenta de que el mundo estaba cerrando fronteras, por el contrario, se prepararon para extender sus vacaciones aquí.

Esta familia inglesa se siente segura y bien en Santa Teresa de Cóbano.

“Realmente amamos nuestra vida aquí; si solo las playas estuvieran abiertas para hacer ejercicios o surfear consideraríamos quedarnos mucho más tiempo”, comentó Alex Johnson, un osteópata y naturópata que llegó al país el 11 de marzo junto a su esposa Jasmine y sus hijas Skyla, de 7 años, y Zennah, de 4 años.

La familia Johnson se hizo famosa en Inglaterra por mandar fotos tirándosela rico en Tiquicia. Cortesía.
La familia Johnson se hizo famosa en Inglaterra por mandar fotos tirándosela rico en Tiquicia. Cortesía.

Alex reconoció que, pese a que tuvieron la oportunidad de devolverse a Inglaterra decidieron quedarse en nuestro país y disfrutar la naturaleza y la paz que esta tierra sin ingredientes artificiales les ofrecía.

Como la familia comenzó a publicar fotos de lo sabroso que se la estaba tirando en Tiquicia, fueron contactados por el prestigioso periódico inglés The Times y por gran cadena radial, también inglesa, BBC, entre otros medios de Europa.

Querían que contaran cómo era su cuarentena a la tica, sobre todo porque en Inglaterra hay más de 132 mil casos confirmados de coronavirus y más de 27.000 muertos.

Don Alex y su hija Skyla, con el coronavirus golpeando al mundo y ellos gozando la vida. Cortesía.
Don Alex y su hija Skyla, con el coronavirus golpeando al mundo y ellos gozando la vida. Cortesía.

“Vinimos a Costa Rica a disfrutar un estilo de vida saludable, de abundantes frutas tropicales y podemos hacerlo en este momento, nuestras hijas pueden jugar descalzas”, explicó Alex, quien a principios de mayo pudo volver a Inglaterra con los tuyos.

Actor nos salió mejenguero

Tampoco podemos olvidar al actor neozelandés Manu Bennett, muy querido en nuestro país por la serie Spartacus. A principios de mayo el exfutbolista tico Alonso Solís, se lo topó en playa Hermosa, Jacó.

Alonso Solís se topó al actor Manu Bennett, actor de Nueva Zelanda en playa Hermosa. Cortesía.
Alonso Solís se topó al actor Manu Bennett, actor de Nueva Zelanda en playa Hermosa. Cortesía.

Bennett, intérprete del personaje Crixo, ingresó al país el pasado 17 de marzo.

El Mariachi explicó que una vez lo reconoció le montó la conversona y pudo darse cuenta que estaba muy contento de estar en nuestro país, no estaba estresado por el coronavirus y esperaba sin estrés que abrieran las fronteras.

Estaba tan hallado que hasta se jugó una buen mejenguita con Solís en la arena de playa Hermosa, olvidando así los más de 1.100 casos confirmados y los 21 muertos que se contabilizan en Nueva Zelanda.