Mauro Fernández.22 junio, 2019

Desde 1960 contamos con diversas técnicas destinadas al control eyaculatorio que logran resolver el problema de la eyaculación precoz en más del 95% de los pacientes.

Sin embargo, debido al desconocimiento general, es común que las personas recurran a los diversos remedios populares que en poco ayudan y que en muchos casos hasta perjudican.

Mejor consulte a un especialista para que no sufra por la eyaculación precoz.
Mejor consulte a un especialista para que no sufra por la eyaculación precoz.

Un método fallido muy utilizado es la técnica de la distracción, que consiste en pensar en otra cosa en pleno acto sexual, con el fin de retrasar la eyaculación. Así el hombre puede estar contando de tres en tres, pensando en las faenas laborales, imaginándose que está en otro lado, con el fin de evitar esos niveles de excitación que le desencadenan la eyaculación.

Es fácil entender que, en muchas ocasiones, esta técnica en vez de retrasar la salida del semen, provoca la pérdida de la erección o que se disminuya el placer experimentado con la salida del semen.

Otras creencias señalan que es efectivo tomarse una o dos copas de licor. Desgraciadamente, retrasan muy poco la eyaculación de manera que es común que el hombre tome más, para que atrase más, con el problema que a partir de la tercera o cuarta copa es común que más bien afecte la erección.

Las cremas anestésicas también han sido ampliamente usadas empíricamente. Sin embargo, las investigaciones señalan que solo retardan en pocos segundos la salida del semen de manera que no se logra el objetivo de propiciar el deleite femenino.

También es parte de las recomendaciones populares utilizar dos condones con el fin de disminuir la sensibilidad y por ende retrasar la salida del semen. Este método, al igual que los anteriores, retrasa en escasos minutos la eyaculación y es común que los condones se rompan por la fricción que se genera entre ellos.

Otros utilizan anillos, bandas o ligas que se colocan en la base del pene, bajo la falsa idea de que si aprieto el caño de la orina, el semen no podrá salir. Recordemos que el semen viaja a una velocidad cercana a los 25 kilómetros por hora, así que no hay liga que lo pare, y si así fuera el semen saldría hacia la vejiga.

Por eso, bien hace el lector que sufre de un problema eyaculatorio al aumentar las relaciones sexuales antes de acudir a la consulta para que así lleve un paso adelantado en el manejo de esta disfunción.