Karen Fernández.6 marzo

Este seis de marzo se cumple un año de la detección del primer caso positivo de covid-19 en Costa Rica, durante estos 12 meses el ministro de Salud, Daniel Salas, ha sido el encargado de comandar la lucha contra el virus.

Daniel Salas ve con buenos ojos comportamiento de los ticos durante la pandemia. Foto: John Durán
Daniel Salas ve con buenos ojos comportamiento de los ticos durante la pandemia. Foto: John Durán

Al ministro le ha tocado enfrentar situaciones rudas como los brotes en empresas agrícolas, el conflicto de los transportistas centroamericanos, la angustia por la falta de camas para pacientes UCI por covid, la poca disponibilidad de pruebas, la falta de equipo de protección personal por la alta demanda mundial, son algunos de lo peores momentos que recuerda el jerarca de Salud.

“Si uno empieza a ver hacia atrás pueden aparecer algunos momentos en los que dice ‘qué bonito poder haber hecho más o llegar más lejos, pero se tiene que lidiar con variables externas e internas que no son tan fáciles de capear y que han representado un reto y generado gran tensión”, explicó Salas.

También ha vivido momentos de satisfacción, como el lograr que los sistemas de salud no colapsen, o conseguir rápido las vacunas contra el mortal virus.

“Hay un momento presente durante toda la pandemia que ha sido el no colapso del sistema hospitalario, eso ha traído cierto nivel de satisfacción aunque todas las muertes e internamientos en UCI son asuntos que nos preocupan mucho y nos llenan de tristeza.

“Siempre lo he dicho, no son un número solamente, son vidas humanas que estaban entre nosotros y representaban una voz de cariño que ya no está”, añadió el ministro.

La Teja habló largo y tendido con Salas sobre los últimos doce meses, en los que se convirtió para muchos en un gran líder, mientras que otros critican sus decisiones.

-¿Cuál es la principal enseñanza que dejó este año en pandemia?

Que si no nos unimos como país tenemos las de perder y en eso creo que todos hemos colaborado. Resalto mucho el trabajo unido de la población en general así como el sector público, el privado, las universidades, las oenegés, los organismos internacionales y las organizaciones comunitarias. No hay que ser mezquino, esa visión compartida contra el covid ha permitido al país tener el desempeño que ha tenido en medio de la pandemia, que no es el mejor del mundo, pero ha estado en un buen nivel.

Hemos tratado de mantener muchos sectores activos. Con turismo es muy triste que se haya venido abajo, pero responde a las mismas restricciones internacionales. Trabajar en medio de una pandemia no es fácil. Sé que mucha gente tiene expectativas de que la normalidad se retome mucho antes, pero no es tan fácil.

-¿Cómo califica el comportamiento individual de los ticos en este año de pandemia?

Ha sido un proceso. Al principio la población no estaba clara de lo que estábamos viviendo. Había que sensibilizarla, educarla, y reforzarle cuáles eran los hábitos y medidas sanitarias que debían cumplirse. Algunos comenzaban a salirse de lo ideal y había que llamarles la atención. La respuesta ha sido muy buena en la mayoría. Se ve a la gente usando mascarilla responsablemente, manteniendo la distancia y lavándose las manos en los diferentes comercios. En las inspecciones en sitio de la Comisión Nacional de Emergencias se ve un cumplimiento de las medidas en el 85% de los locales.

En general en la mayoría de establecimientos se ve el cumplimiento de los protocolos sanitarios. Foto: Rafael Pacheco
En general en la mayoría de establecimientos se ve el cumplimiento de los protocolos sanitarios. Foto: Rafael Pacheco

- Y en términos generales ¿cómo califica el comportamiento del país?

Ha habido comportamientos aberrantes en pequeños sectores o establecimientos, no lo focalizaría hacia un sector específico. Algunos por su complejidad tienden a incumplir las medidas, pero si hay un compromiso de los administradores, los gerentes o responsables de estar supervisando y de la población también, hay una oportunidad mucho mayor de lograrlo.

-¿Qué errores se cometieron y pudieron detectar para corregir?

Algo que habría acelerado el trabajo desde el inicio es la interoperabilidad de los distintos sistemas de información (vigilancia, laboratorio y otros temas pertinentes) para poder tener la información más fluida, ordenada, oportuna y un mejor control de calidad. El no tenerlo conectado genera mayor desgaste para obtenerla.

El interés al final es defender nuestra población, no es un asunto de instituciones sino de tener la mayor información posible para tomar las mejores decisiones en todo momento, no solo durante la pandemia. Hay que trabajar en una visión de compartir datos con criterios de seguridad y confiabilidad que permitan análisis y un perfil de país de primer mundo, que eso es lo que hacen esos países.

-¿Cree que comenzamos a usar la mascarilla muy tarde?

Siempre ha habido cuestionamientos sobre eso, pero siempre hemos trabajado con la mayor evidencia posible. Al inicio los expertos de la OMS hablaban de que no había claridad en el uso de la mascarilla, ni en la transmisión por aerosoles. Al principio teníamos pequeños grupos de pacientes controlados, todos en cuarentena y dábamos seguimiento uno por uno, no era necesaria, cuando empezó la circulación comunitaria, lo exigimos.

-Con la disminución de casos y la llegada de la vacuna muchos pueden bajar la guardia, ¿qué les dice a esas personas?

La pandemia no se ha acabado, continúa, y todavía existe un porcentaje mayoritario de población que puede enfermarse por covid. Si nos descuidamos puede elevarse la mortalidad, o el internamiento. Tenemos que seguir protegiéndonos lo que resta del año.

La mayoría de la población no se ha contagiado y eso es muy bueno, debemos seguir por esa vía hasta que no tengamos avance en la vacunación para poder tener esa inmunidad de rebaño en el tiempo que uno desea.

-¿Se analiza eliminar pronto la restricción vehicular como piden muchos o aún falta para llegar a ese punto?

No. La restricción ha sido una herramienta muy importante en la disminución de la movilidad, entre más movilidad y menos supervisión haya, mayor riesgo de contagio. Ya varios estudios del Estado de la Nación y la UCR lo han demostrado.

Hemos flexibilizado medidas porque los números lo permiten, pero en ciertas horas la falta de supervisión de las actividades colectivas pone en mayor riesgo de contagio, por eso continúa la restricción nocturna. Esperamos que se pueda mantener sin la restricción de los fines de semana, pero si aumentan los casos y hospitalizaciones, lamentablemente tendremos que retroceder las medidas. Cumpliendo los protocolos nos da para mantener las actuales.

-Cuando ya estén vacunados los tres millones de habitantes en el país, ¿será suficiente la inmunidad de rebaño?

Con esa cantidad de vacunas estamos llegando al 80% de cobertura de la población que se puede vacunar en estos momentos, sin contar a niños y adolescentes por la falta de una para ellos. Eso es importante porque esa inmunidad colectiva estaría enfocada en grupos de riesgo que se pueden enfermar más gravemente o incluso morir. Eso disminuirá el riesgo de que aumente la mortalidad.

Además, estamos analizando la posibilidad de comprar vacuna adicional y estamos trabajando para ver si podemos adquirir un porcentaje mayor y aumentar más la inmunidad de rebaño.

-¿Que viene ahora para el país?

Hay diferentes escenarios: uno es que se cumplan las expectativas de que el grupo dos esté vacunado por completo para junio, pero depende de que sigan entregando las vacunas sin falta, de que se sumen las de Covax y Astra Zeneca en mayo. Estamos sujetos a muchas variables, esperamos que sean todas enfocadas a que podamos tener pronto la inmunidad de rebaño, pero en este momento decir fechas cuesta.

-Con las cifras actuales, ¿siente que logramos contener el virus?

Hemos tenido un desempeño bastante aceptable. Una tasa de mortalidad promedio mensual de 1,4 y eso es importante. En situaciones tan extremas como esta debe haber unión, sinergia, cooperación, desprendimiento y poner ese conocimiento adquirido a accionar mecanismos de cooperación que puedan llevarnos a una mejor respuesta.

-¿Cómo se siente usted después de casi un año de pandemia?

Uno tiene que mentalizarse, son procesos largos que toman muchos meses para poder tener más estabilidad. Uno quisiera que el tiempo pase más rápido, pero no podemos brincarnos etapas, hay que pasar por todas. Es una oportunidad de aprendizaje, no solo de mi persona, sino de todo el equipo que está detrás mío. Nos esforzamos para poner a disposición de la población lo aprendido y basados en evidencia científica sólida.