Eduardo Vega.19 agosto, 2020
A don Rudy le cayó la bendición del cielo, tanto así que hasta hoy sigue disfrutando de los frutos dulces del meteorito. Foto publicada por la revista Science, tomada por Andrea Solano.
A don Rudy le cayó la bendición del cielo, tanto así que hasta hoy sigue disfrutando de los frutos dulces del meteorito. Foto publicada por la revista Science, tomada por Andrea Solano.

“Tenía varias semanas de estarle pidiendo a Dios que me ayudara, porque las deudas se acumulaban y no tenía ni trabajo. Le expliqué que lo único que ocupaba era un pequeño empujón, un trabajito o una oportunidad para cumplir con los compromisos.

“Por eso, cuando del mismísimo cielo me cayó la bendición, yo sabía que tenía que ser Dios. En mi caso es exactamente así, también para mi familia, la gran bendición nos llegó desde la inmensidad del espacio hasta mi propiedad”.

Con una tremenda alegría don Rudy Valerio Díaz, vecino de Santa Rosa de La Palmera de San Carlos, nos contó su historia, de cómo el meteorito Aguas Zarcas, que cayó el 23 de abril del 2019, a las 9:08 de la noche, es para él la respuesta de Dios a sus plegarias.

Comienza la búsqueda

Don Rudy recuerda que aquella noche del 23 de abril escuchó como cuando una vagoneta deja caer piedras, fue asunto de minuto y medio, pero no le dio pelota y se fue a dormir.

Este es uno de los pedazos del meteorito Aguas Zarcas que cayó en la propiedad de don Rudy. Cortesía.
Este es uno de los pedazos del meteorito Aguas Zarcas que cayó en la propiedad de don Rudy. Cortesía.

Por la mañana del 24 de abril salió a caminar y le pareció extraño ver a vecinos como buscando algo en el suelo; sin embargo, siguió sin darle importancia, pero a los 700 metros un amigo estaba en las mismas, viendo para el suelo, entonces le preguntó y fue así cómo se dio cuenta del meteorito Aguas Zarcas.

Marena Valerio, la hermana de don Rudy, lo llegó a visitar desde Golfito, por eso él se devolvió y le dijo a ella, a su esposa, doña Rosibel Obando, y al hijo de ambos, Rudy Arturo (es el mayor, también tiene a Pamela de 30 años y Karla de 27 años) y a la esposa del hijo, Merlyn, que se fueran a buscar a la calle y así encontraron unos cuantos fragmentos, pero muy pequeñitos.

“Esos fragmentos se los ofrecí a un gringo (Mike Farmer), quien llegó de Estados Unidos a comprar partes del meteorito. Me ofreció 300 dólares (unos 160 mil colones) por los 15 gramos que tenía y claro, le dije que sí, pero en eso llegó un carro con una gente que traía una bolsa con fragmentos mucho más grandes y el comprador los prefirió”, comentó.

La platica la invirtió en poner ranchitos familiares que para la época del Covid-19 le han servido como burbujas. Cortesía.
La platica la invirtió en poner ranchitos familiares que para la época del Covid-19 le han servido como burbujas. Cortesía.
En su propio terreno

Don Rudy siguió buscando por las calles del pueblo, pero solo pedacitos muy pequeños encontraba, en eso, un amigo le preguntó: ‘‘¿usted no ha buscado en su propiedad? Estoy seguro que ahí tiene que haber caído un poco de ese meteorito”.

“Le hice caso y debajo de dos palos de mango, a pocos minutos de iniciar la búsqueda, apareció una piedra de buen tamaño, a la parcita estaba otra, también grandecita, y así fue como encontramos como 15 piedras.

“Una vez que junté las piedras tomé una decisión, le dije a mi hermana que yo me iba con ella para Golfito, para dejar que pasara la locura, porque la zona se volvió loca, había gente por puños buscando piedras y al calor del dinero se podía poner difícil el asunto, más si sabían que yo tenía varias piedras grandes”, recordó don Rudy.

Meteorito vence al covid-19

Casi un mes después, don Rudy volvió a Santa Rosa de La Palmera y doña Rosibel le reclamó por regresar cuando ya habían jalado del país los compradores de meteoritos (el oro extraterrestre atrajo a La Palmera y Aguas Zarcas de San Carlos, a compradores de Alemania, Estados Unidos, Bélgica, Francia y Rusia).

“Ya alguno nos comprará”, le dijo a su esposa muy cargado de motivación.

Doña Rosibel pudo cumplir su sueño de tener un mariposario. Cortesía.
Doña Rosibel pudo cumplir su sueño de tener un mariposario. Cortesía.

Y no fue paja, a los tres días se encontró un comprador de Estados Unidos quien seguía en la zona y después de una negociación algo dura llegaron a un muy buen acuerdo.

“No me puedo quejar, la espera valió la pena y logré recoger un muy buen dinero, yo estoy convencido que fue Dios quien nos mandó esa bendición y fue con ese dinero que comencé mi propio negocio, se llama Tilapias Rancho Meteorito, lo inauguré en noviembre pasado y gracias a Dios nos ha ido bien”.

Así puede ver usted la publicidad en redes sociales de Tilapias Rancho Meteorito. Cortesía.
Así puede ver usted la publicidad en redes sociales de Tilapias Rancho Meteorito. Cortesía.

Incluso, como le pagaron bien los fragmentos, pudo hasta guardar una platica, entonces, ese ahorro le sirvió para superar la crisis que provocó al sector turismo el covid-19 y así su familia tuvo un poquito de dinero para mantenerse durante los tres meses que pasó el restaurante cerrado.

La propiedad tiene lindos senderos y grandes jardines, solo le faltaba meterle una platica y esa cayó del espacio. Cortesía.
La propiedad tiene lindos senderos y grandes jardines, solo le faltaba meterle una platica y esa cayó del espacio. Cortesía.

“Por estos días de pandemia tenemos abierto porque yo hice cinco ranchitos como para una familia cada uno, entonces quien llega come en su propia burbuja. También vendo comida para llevar al 6140-6060.

“Si alguien quiere comer la tilapia más fresca del país, lo invito a que me visite porque, además, mi esposa Rosibel logró su sueño de tener un mariposario, entonces el disfrute es total… Puedo asegurar que ese viajero del espacio nos ayudó a pararnos y nos bendice todos los días”, dijo muy feliz don Rudy.