Doña Ligia y doña Carmen Chaves Campos nunca imaginaron que, hace tres años, cuando fueron a alquilar un nicho en el cementerio de Heredia para enterrar a su mamá, saldrían llenas de paz pese al dolor.
Esa tranquilidad se debe a que se dieron cuenta de que el espacio que les dieron para el descanso eterno de doña Emilia Chaves era nada más y nada menos que en el mausoleo de la niña Marisa, la joven herediana a la que muchos consideran santa y a quien cada 15 de agosto recuerdan quienes le tienen fe.
La niña Marisa falleció hace 62 años, a la edad de los 14 años. Muchos católicos le piden milagros y hay quienes, incluso, piensan llevar su caso al Vaticano para una posible beatificación.
De hecho, al igual que las hermanas Chaves, mucha gente que va a dejarles flores a sus seres queridos pasa a la tumba de Marisa para solicitarle algo.
"Fue una sorpresa porque nos dijeron que había un espacio en el nicho de la niña Marisa y por supuesto que aceptamos que la pusieran aquí", dijo muy contenta doña Ligia.
"Siempre venimos los quince de agosto a visitarla a ella (a la mamá), aunque sabemos que físicamente no existe, pero en nuestros corazones sí, más un día como hoy, en una fecha tan importante", añadió.
Doña Carmen no se quedó atrás y también nos contó lo importante que es para ella el hecho de que su mamita esté en ese lugar.
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"Es un privilegio que esté a la par de la niña Marisa, que hace muchos milagros", dijo doña Carmen.
Las hermanas llegaron desde muy temprano al cementerio de Heredia para disfrutar la misa que se realiza cada 15 de agosto a las 9 a. m. en homenaje a las mamitas que están en el cielo.
Luego de finalizada la misa, a la cual asistieron centenares de personas, doña Carmen y doña Ligia fueron a pedir las llaves del mausoleo (uno de sus privilegios por tener a alguien sepultado allí).
El mausoleo siempre está enllavado. Quienes van a pedirle favores a Marisa no pueden pasar a la bóveda, que fue donde nos encontramos a las dos hermanas este martes.
En años anteriores mucha gente ha visitado la tumba de la niña Marisa por su aniversario; sin embargo, las hermanas Chaves nos contaron que en el tiempo que tenían ellas de estar ahí solo un señor entró un ratito y se fue y que otras personas se daban la vuelta, pero no entraban.
A la niña Marisa la gente suele hacerle las peticiones dejándole un mensaje en un cuaderno que puso la administración del cementerio al propio.
Bien chaneado
El mausoleo de la niña Marisa está ahora como nuevo gracias a los arreglos que le hizo la Muni de Heredia. Los trabajos rondaron los ¢3,5 millones y fueron terminados el 27 de mayo de este año. Era necesario hacerlos porque estaba todo lleno de letreros y dibujos.
Esas inversiones alegraron mucho a las hijas de doña Emilia, ya que además de que el lugar quedó todo coqueto, eso les da paz.
"Ahora sentimos que nuestra mamá está más cuidadita. Además de que los arreglos quedaron muy bonitos, el hecho de que esté a la par de la niña Marisa lo hace sentir a uno muy bien, inclusive para ella misma, aunque ya no esté aquí, debe ser muy bonito estar a la par de ella", dijo doña Carmen.




