Franklin Arroyo.3 abril
Carlos Chavarría está agradecido y motivado con el obsequio. Foto: Cortesía
Carlos Chavarría está agradecido y motivado con el obsequio. Foto: Cortesía

Don Carlos Chavarría es un repartidor de Uber Eats que recibió una agradable sorpresa que demuestra que esta crisis provocada por el coronavirus solo la podremos vencer unidos.

Resulta que cuando recogió un paquete en el AMPM de Freses, Curridabat, para irlo a entregar, recibió un mensaje de la persona que solicitó el pedido.

El dueño del paquete, que tenía abarrotes, le pidió que cuando tuviera la mercadería en las manos le avisara y don Carlos así lo hizo y se fue a dejarlo. ya iba de camino recibió otro mensaje.

Cuando ya tenía todo listo para irlo a dejar recibió otro mensaje que decía que no tenía que entregar nada, que podía quedarse con esa mercadería y le agradecía por el trabajo que hace, en el cual se expone a contraer el coronavirus por andar en la calle.

Don Carlos quedó sorprendido por el gesto, en un momento en que la situación económica golpea los bolsillos de la mayoría de las personas en el mundo y por eso decidió destacar el acto en un perfil de Facebook que se llama Uber Eats - Comunidad Costa Rica.

La Teja contactó a don Carlos, quien dio detalles de su bonita experiencia. Este breteador reparte pedidos en moto.

“Eran las 8:30 de la noche, entró un viaje en la aplicación donde debía ir a Freses en Curri, y cuando iba de camino hacia el supermercado recibo el primer mensaje, me saluda y me dijo ‘gracias por atender mi pedido’ y me pidió que le avisara cuando tuviera el pedido en las manos”, contó el pulseador de 49 años.

Pantallazo de la conversaciòn de Carlos y su cliente.
Pantallazo de la conversaciòn de Carlos y su cliente.

Cuando avisé me volvió a escribir.

“Entonces me puso que no era necesario que se lo llevara, que era para mi familia. Eran abarrotes, arroz, frijoles, café, macarrones, atunes, crema dental, un paquete de jamón, un diario. Es significativo no tanto por la cantidad o el precio sino por el acto en si".

Don Carlos vive con dos hermanos y un sobrino y cuando llegó a su casa, en Cascajal de Paso Ancho, le contó a su sobrino, que era el que estaba despierto.

“No he tenido la oportunidad todavía (jueves a mediodía) de hablar con mis hermanos, terminé a las 10 de la noche, pero mi sobrino dijo que no lo creía, que esas cosas no pasan”.

Carlos añadió que no fue al único repartidor que le pasó una situación así, pues sabe de otras personas que trabajan en lo mismo que tuvieron una experiencia similar, sabe de una muchacha que le escribió, pero no tiene detalles.

Libertad. Las personas que reparten comida en las casas o trabajos, como los Uber Eats, Glovo, Rappi y otras pueden circular sin temor a la restricción vehicular pues es una labor que está dentro de las excepciones de ley.

“Me parece que un grupo de personas se puso de acuerdo para hacer eso. Me di cuenta que a dos o tres les pasó, no sé que les dieron, pero eran otros uber y gente de Glovo y otras aplicaciones. Una muchacha me escribió que le pasó lo mismo, que no lo podía creer”.

Tiempos difíciles

El uberiano expresó que el gesto es de admirar por la situación económica actual, pues es difícil encontrar ese tipo de solidaridad.

“Nunca reconocen el servicio que uno brinda y esto es algo que no se espera. Menos en momentos tan complicados. Nunca esperamos nada”.

El repartidor recibió un diarecito que lo está aprovechando. Foto Cortesía
El repartidor recibió un diarecito que lo está aprovechando. Foto Cortesía

Dijo que ha recibido propinas, pero es la primera vez que recibe semejante detallazo.

“Me han dado mil colones, por ejemplo, pero algo así nunca. Estoy muy agradecido con la persona que hizo eso.

“Yo percibí que es una persona que guarda la cuarentena y no podía salir. Gracias a él”.

Aflora la bondad

La sicóloga María Esther Flores explicó que cuando hay crisis, al ser humano le pasan dos cosas: le sale lo peor de sí o lo mejor.

“Lo que se está viendo en este caso es la luz, la empatía, la solidaridad y el amor. Me parece que el señor que hizo el pedido no le importó cómo se llamaba, ni de dónde era, ni la edad, quiso agradecer a los que hoy son nuestros héroes”, dijo.

Entre esos, citó María Esther, están los que nos llevan comida, el personal de Salud, de Tránsito y todas las personas que tratan de contener la pandemia en general.

“El señor pudo haber dicho, ¿cómo hago para devolver tanta bondad?, porque bien podría morirme mañana, el coronavirus se me puede pegar y quiero hacer algo bueno”, explicó la sicóloga.

También dijo que es significativo para don Carlos corroborar que su labor es muy importante.

“Lo que él hace en estos momentos también es un acto de humanidad, poder alimentar a las personas. Ambas partes son un ejemplo de lo más noble y sublime del ser humano”, añadió Flores.