Redacción .10 agosto

Al doctor Alberto Barrantes Arias no hay nada que le impida meterse a las montañas de Talamanca para velar por la salud de nuestros indígenas.

El doc suele durar quince día cada vez que realiza su brete, por lo que aprendió la lengua cabécar para entender puras tejas a cada paciente.

El doctor Alberto Barrantes Arias se quita la gabacha y fumiga en Alto Telire en Talamanca, en pueblo indígena
El doctor Alberto Barrantes Arias se quita la gabacha y fumiga en Alto Telire en Talamanca, en pueblo indígena

Pero Alberto va más allá de las consultas, firmar recetas o montar expediente, ya que suele colgar su gabacha y estetoscopio para encaramarse una bomba de fumigación y empezar a matar garrapatas, pulgas y niguas.

Este empunchando ramonense tiene 37 años, estudió en Cuba, tiene diez años de bretear con la Caja y cinco de caminar a los lugares de más difícil acceso en Talamanca. Durante estas travesías, lo acompañan una enfermera, una promotora de salud, un compañero de redes, un asistente técnico de atención primaria y un técnico de farmacia. Los seis ya tienen cinco años de trabajar juntos en los puestos de visita periódica de Alta Talamanca, en las comunidades indígenas Cabécar, Piedra Mesa y Bajo Bley.

“Es una experiencia única por la lejanía del lugar, las diferencias culturales y las necesidades que hay, así como por el traslado y conocer lugares del país que ni imaginaba. Es muy enriquecedor por las condiciones que uno enfrenta, porque hay que coordinar las giras, promover el trabajo en equipo, enfrentar adversidades y resolverlas entre todos. Trabajar con poblaciones alejadas y personas humildes es muy gratificante” explicó.

El doctor Alberto Barrantes Arias se quita la gabacha y fumiga en Alto Telire en Talamanca, en pueblo indígena
El doctor Alberto Barrantes Arias se quita la gabacha y fumiga en Alto Telire en Talamanca, en pueblo indígena

El equipo de trabajo liderado por él, realiza estas giras médicas cada dos meses y en promedio durante 15 días. en la montaña. La logística y coordinación se empiezan a planear con dos semanas de anticipación, se hacen los pedidos de medicamentos, vacunas, papelería, alimentación, productos de limpieza, así como de gasolina y aceite para el generador eléctrico que portan.

Las consultas las realizan en un salón que facilitan las comunidades y se atiende por familias, cumpliendo con la búsqueda del expediente, toma de signos vitales, revisión del esquema de vacunación, actualización de fichas y consulta.

Al doctor Barrantes se le facilita mucho el brete ya que aprendió la lengua cabécar, lo cual les da más confianza a los indígenas.

El doctor Alberto Barrantes Arias se quita la gabacha y fumiga en Alto Telire en Talamanca, en pueblo indígena
El doctor Alberto Barrantes Arias se quita la gabacha y fumiga en Alto Telire en Talamanca, en pueblo indígena
15 días dura el equipo médico con los indígenas.

Él valora los problemas más comunes como enfermedades de piel, afecciones respiratorias, parásitos en los intestinos, picaduras de insectos, mordeduras de serpientes, anemia, desnutrición, control de embarazo, desarrollo, planificación familiar, y control de adulto mayor.

Una vez que el doctor termina con la consulta, su compañero Iván, de farmacia, les explica como usar las medicinas, también en cabécar.

Mucho cuidado. Durante la pandemia el doctor Barrantes y el equipo de salud que lo acompañan siguen con la misión de recorrer las montañas de Talamanca, eso sí, antes de emprender cada viaje todas las personas que hacen la gira se hacen la prueba de covid-19 para estar seguros de no llevar la enfermedad a las zonas indígenas.

La sede del ebáis de Alto Telire cuenta con servicio de laboratorio y odontología, el cual tiene un convenio con la UCR, por lo que internistas en medicina comunitaria los acompañan en las giras.

El doctor Alberto Barrantes Arias se quita la gabacha y fumiga en Alto Telire en Talamanca, en pueblo indígena
El doctor Alberto Barrantes Arias se quita la gabacha y fumiga en Alto Telire en Talamanca, en pueblo indígena

“Cada atención que uno da termina con una sonrisa y esa es la mejor paga que uno pueda recibir. Ver los rostros alegres le hace ver a uno que valió la pena adentrarse en la montaña para hablar de prevención, ofrecer educación en salud; los dos pilares fundamentales para el bienestar comunitario”, concluye el doctor Barrantes.