Redacción .8 octubre

Una enfermera obstetra escucha el corazón de todos los sancarleños antes de nacer y desde los vientres de sus madres consiente a los bebecitos, los acaricia, les dice palabras bonitas y hasta les canta.

Se trata de María Julia Ugalde Pérez, de 52 años, y con 27 años de servicio en la Caja. Es una trabajadora ejemplar que hasta saca de su propia plata para comprar detallitos para las futuras madres que llegan a diario al servicio de perinatología del hospital San Carlos.

Toda embarazada que llega al servicio de perinatología tiene relación con esta esposa y madre. Julita, como la conocen en el hospital, trata a las pacientes como princesas porque ella sabe lo que es estar embarazada, comprende lo que significa cargar en el vientre un bebé que consume las energías.

Doña Julia trata con mucho amor a todas las futuras mamitas que atiende. Cortesía.
Doña Julia trata con mucho amor a todas las futuras mamitas que atiende. Cortesía.

La funcionaria ofrece 1.800 atenciones a las embarazadas de San Carlos y Cantones vecinos al mes (unas 60 por día). Cada año el hospital San Carlos recibe a 4.500 nuevos bebés.

"Yo siempre he pensado que si uno hace lo que le gusta no tiene que trabajar ningún día en su vida. Yo amo lo que hago, desde niña quise ser enfermera y cuando me gradué de la Universidad de Costa Rica decidí ser enfermera obstetra. Siempre he creído que uno debe estudiar lo que haría gratis y no necesitaría remuneración para hacerlo.

“Necesitamos que nos paguen para subsistir, pero las personas que tenemos vocación amamos lo que hacemos. La mejor recompensa es lograr que las embarazadas lleguen a tener un bebé sano en sus brazos y que puedan disfrutar de la maravillosa experiencia de estar embarazadas”, asegura doña Julia.

Hace de todo

Ella es una profesional que se gana el respeto por su trabajo y por la forma de tratar, no solo a las pacientes, sino también a los acompañantes ya que muchas veces las embarazadas van a sus citas con sus parejas, sus mamás o familiares que también requieren de buen trato.

"Yo tengo mucho trabajo, pero no por eso hago mala cara al recibir a las personas, todo lo contrario, siempre trato de ofrecer una atención respetuosa, amena y cordial.

Esta apasionada breteadora saca platica hasta de su bolsa para chinear sus pacientes. Cortesía.
Esta apasionada breteadora saca platica hasta de su bolsa para chinear sus pacientes. Cortesía.

“Además, contesto el teléfono, agendo citas, tomo los signos vitales, a cada señora que llega, hago monitoreos fetales, doy el curso de preparación para el parto tres veces al año, ofrezco consulta de alto riesgo y de perinatología, asisto a la doctora Ekaterina Malaspina Riazanova, ginecóloga del servicio, y claro que soy parte de las profesionales que realizan los ultrasonidos obstétricos” explica.

A esta apasionada le gusta lo bonito y lo diferente por eso cada vez que debe dar un certificado de aprovechamiento del curso de preparación para el parto los paga hacer y los cancela con su dinero.

Dice que el trabajo lo hacen en equipo entre ella y la doctora Malaspina, "ella es la única ginecóloga aquí y es genial en el trato a las embarazadas, las chinea mucho y tiene mucho carisma y familiaridad con las pacientes.

Conexión inexplicable

“Cuando uno entra en contacto con los bebés por medio de los ultrasonidos obstétricos siente una conexión inexplicable con ellos. Con cada uno se tienen cosas distintas, pero siempre aprovecho para empaparme de su ternura y reconocer el milagro de Dios y la vida” dice María Julia.

Este trabajo también le deja muchas satisfacciones y buenos momentos porque cuando menos se lo espera alguien recuerda el buen trato que ofreció y esa es una marca para toda la vida.

"Cuando las pacientes saludan en la calle y me recuerdan que yo las atendí me hacen sentir muy bien. Algunas me muestran sus hijos, ya muchachos y muchachas que están estudiando o trabajando y se sienten orgullosas de ellas y ellos.

Cada pancita sale bien contenta y atendida. Los corazoncitos son bien vigilados por doña Julia. Cortesía.
Cada pancita sale bien contenta y atendida. Los corazoncitos son bien vigilados por doña Julia. Cortesía.

“Imagínense ahora hasta estoy recibiendo a futuras mamitas que conocí 20 años atrás por medio de las consultas de sus madres, cuando ellos estaban bien guardaditos” cuenta la esmerada trabajadora

Doña Julia reconoce que “también me ha tocado llorar con algunas de ellas que han perdido a sus bebés. Uno se identifica mucho porque las atiende varias veces y es muy triste cuando las cosas no salen como uno desearía”.

Bien chineada

Las pacientes nunca dan queja del trato de esta carismática funcionaria, de ella solo buenos comentarios se reciben.

“Es la primera vez que vengo, pero no tengo más que agradecer por el buen trato y alegría con que me atendieron las doctoras” dijo Gabriela Martínez vecina de Aguas Zarcas y de 32 semanas de gestación.

Para el doctor Edgar Carrillo Rojas, director general del hospital San Carlos, y el doctor Jenner García Arrieta, director encargado de enfermería, María Julia es una trabajadora cinco estrellas que siempre da mucho más

“Qué lindo es saber que uno cuenta con profesionales de la calidad y categoría de María Julia. No cabe duda de que esta funcionaria chinea a los bebitos antes de nacer y desde ese momento les demuestra que no nunca van a estar solos, con su trato ameno les hace saber que siempre van a tener una seguridad social que los va a amparar” dijo el doctor Carrillo.

“Es una profesional entregada y lo que más destaco de ella es su trato amigable, sensible y solidario. Es una doctora con mucha iniciativa y que busca hacer su trabajo a la perfección” destacó el doctor García.