Karen Fernández.20 octubre, 2020

Luego de dos semanas de bloqueos en distintos puntos del país y la amenaza de que regresen a partir de este miércoles por el descontento que generó la posibilidad de que suban los impuestos al pueblo, cayó como una patada en el hígado el anuncio de una nueva convención colectiva que firmó el Gobierno con los sindicatos de educación el pasado viernes.

Los sindicatos de educación se hicieron presentes en la manifestación de este lunes pese a que el viernes les firmaron nueva convención colectiva. Foto: José Cordero
Los sindicatos de educación se hicieron presentes en la manifestación de este lunes pese a que el viernes les firmaron nueva convención colectiva. Foto: José Cordero

Para el economista Dennis Meléndez Howell el anuncio provoca ganas de llorar porque llega en el peor momento, luego de que el presidente de la República, Carlos Alvarado, presentara una propuesta para poder solicitar un préstamo al Fondo Monetario Internacional de $1750 millones, en la que quería meter un montón de impuestos sin meterle mucha tijera al gasto público. El cual generó las protestas y tuvo que echar para atrás.

“Uno siente como que no hay ni la mínima intención de reducir gastos, sino que quieren más impuestos precisamente para estar dando todo este tipo de beneficios extra a unos grupos que tienen más poder que otros. Vamos muy mal y veo como que ya no tenemos salida en este país”, explicó Meléndez.

Aseguró que recuerda como en el 2018 se repitió hasta el cansancio que se dejarían vencer las convenciones colectivas existentes y no se firmarían nuevas.

“Las convenciones colectivas por definición son discriminaciones entre los empleados para darle beneficios a unos más que otros y al final de cuentas terminan siendo un beneficio que unos obtienen, pero que después se viene la cadena de todos los demás empleados públicos pidiendo lo mismo”, aseguró Meléndez.

Uno de los puntos de la conveción es que 4.000 cocineras que eran pagadas por las Juntas de Educación pasarán a formar parte de la planilla del Estado, lo que según nos explicó el viceministro presentará un ahorro de ¢2.000 millones en los próximos diez años.

El economista añadió que no importa que el MEP diga tener la plata, sino que hay que reducir el gasto y trasladar todas estas cocineras que estaban contratadas privadamente a la planilla estatal donde pagan el doble lo que duplica el presupuesto que no estaba contemplado además.

Nadie tiene la culpa

Otro de los puntos que causó malestar fue el artículo 38 de la convención colectiva que dice que: “las diferencias generadas entre el pago de incentivos de naturaleza porcentual a incentivos de naturaleza nominal, ocurridos con motivo de la falla de adaptación en tiempo y condiciones técnicas del sistema Integra Dos, a las disposiciones y plazos presentes en la ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas no serán atribuibles, ni imputable su reintegro a las personas trabajadoras del MEP, y por consiguiente, no se considerarán sumas giradas de más”.

Es decir, como ni el MEP, ni los educadores tuvieron la culpa de que por un error en el sistema les depositaran platica de más, entonces nadie tiene la culpa y no tiene que devolver el dinero.

Así nos lo aclaró el viceministro de Educación Steven González, quien sí agregó que se sujetarán a lo que les diga Mideplan que aplica.

“Ahora con la convención colectiva hacen borrón y cuenta nueva, eso no debería ser. Es darle una bofetada a la gente y decirle que ellos no están en disposición de ahorrar nada e incluso aumentamos los gastos”, explicó el experto en materia económica.

Otros beneficios que se les aprobaron fueron disfrutar el Miércoles, Jueves y Viernes Santo libres sin rebajo de días de vacaciones a los empleados administrativos, porque ya los educadores lo gozaban, además de tres días de duelo por la muerte de los abuelos.

A criterio de Meléndez, eso abre un portillo para que los demás empleados públicos también pidan lo mismo porque con qué cara les dirán que no, cuando lo que sebe buscar es emparejar la cancha para todos (hacia la baja) como dice el Código de Trabajo.

“Como que no se han dado cuenta de que llegó el momento de que o cambiamos radicalmente todo lo que tenemos mal o simplemente nos vamos al abismo y estamos a un paso de él, que es lo peor.

"No veo que este Gobierno dure el primer semestre del año entrante sin que le explote la bomba en la cara y no tenga plata para pagar los salarios, ni para pagar la deuda y eso sería fatal”, concluyó Meléndez.