Shirley Sandí.7 diciembre
El 2018 finaliza sin estudiantes en las aulas y sin premio al maestro del año, todo luego de 88 días de huelga en contra del plan fiscal. Foto: Rafael Pacheco
El 2018 finaliza sin estudiantes en las aulas y sin premio al maestro del año, todo luego de 88 días de huelga en contra del plan fiscal. Foto: Rafael Pacheco

En un curso lectivo marcado por la huelga más larga de la historia reciente (88 días para el ANDE, 89 para el APSE), era de esperarse que nadie recibiera el premio al maestro del año.

La comisión que otorga el premio Mauro Fernández Acuña, que reconoce anualmente al educador más teja, determinó que en este 2018 nadie se merece dicho reconocimiento.

El jurado consideró que, de los 14 postulantes, ninguno cumplía con los requisitos establecidos.

El jurado estuvo integrado por la viceministra Académica, Giselle Cruz, un representante del ministro de Educación Pública, Edgar Mora, uno de la Asamblea Legislativa, uno del sector gremial (SEC, APSE o ANDE) y otro en representación del Colegio de Licenciados y Profesores (Colypro).

Ellos realizaron una análisis de los atestados y la carrera de cada candidato y concluyeron que ninguno cumple con las condiciones para entregarle el reconocimiento. En promedio, los aspirantes obtuvieron un 50% de la calificación total.

Que se revisen requisitos

El ganador del premio Mauro Fernández Acuña recibe, entre otras cosas, un año sabático para dedicarlo a investigaciones, estudios o proyectos educativos.

“Consideramos que con motivo de la ausencia de postulaciones válidas, no entregaremos el galardón y realizaremos la solicitud formal al ministro de Educación Pública de reformar el Decreto Ejecutivo que avala este premio para actualizar los requisitos y que estén acordes a lo que debe ser un educador destacado, creemos que debe ser más específico en muchos aspectos”, indicó Guiselle Cruz, viceministra Académica del MEP.

El premio Mauro Fernández nació en 1986. Desde entonces se reconoce la labor de una persona profesional de la educación con más de 20 años de servicio.

Los ganadores deben contar con proyección más allá del aula y con investigaciones transcendentales sobre educación, reconocida participación en el desarrollo de proyectos de dicha área, impacto de su accionar en diferentes campos de la comunidad y dedicación en la promoción de valores.

Decisión correcta

Gineth Avilés, quien ganó el galardón en el 2012, aseguró que la decisión fue la correcta.

"Me parece correcto que no lo entreguen. Cuando a mí me dieron el premio en el 2012 fue porque yo trabajé con alma vida y corazón dejando todo en los centros educativos donde laboré. El premio es para un educador que se proyecte, que salga de los límites y rompa paradigmas, que trabaje con amor y entusiasmo. Si no tiene estos requisitos, no los tiene y punto”, aseguró Avilés.

La docente reconoció que la decisión de no entregar el Mauro Fernández no tiene nada que ver con la huelga de 88 días que dejó a los alumnos sin un trimestre de clases, pero cree que si fuera una de las razones estará bien.

"Me ha dolido en el alma que los educadores abandonaran las aulas por una lucha que no tiene pies ni cabeza y dejaron abandonados a los chiquitos. ¿Cuántos niños en las casas fueron maltratados, dejaron de comer y dejaron de recibir formación por esta huelga?

"Yo prácticamente abandoné a mis hijos por esta profesión y cuando me dieron el premio ellos me dijeron que entendían que el tiempo que no les regalé se lo di a los niños pobres. Eso es romper un paradigma", comentó esta valiente maestra quien laboró sus últimos años en El Salto, Liberia.

Ligia María Borbón, ganadora del galardón en el 2009, no está de acuerdo con la decisión, aseguró que la candidata que ellos presentaron por parte de la dirección regional de Pérez Zeledón tenía muy buenos requisitos y un gran currículum, así que no se explica por qué no lo entregaron.

Doña Ligia no sabe si la postulante se fue a huelga o no, pero considera que esa situación no debe ser condicionante para definir si es merecedora del galardón ya que premia una trayectoria de muchos años y “no solo tres meses de haber apoyado un movimiento”.