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El amor fue la mejor terapia para que el presidente de la CCSS no se rindiera

Berta Chaves y Álvaro Ramos se volcaron para ayudar a su hijo y darle las armas para que saliera adelante

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El amor que recibió por parte de su familia Álvaro Ramos, el actual presidente de la CCSS, fue la mejor terapia que pudo haber recibido para aprender a vivir con su discapacidad auditiva.

Sus papás y su hermana pusieron todo de su parte para informarse sobre el tema y le dieron a su muchacho las mejores armas para que pudiera enfrentar el mundo pese a su limitación.

Doña Berta Chaves, mamá de Álvaro, recuerda que se dieron cuenta de que su hijo no escuchaba bien cuando el tenía cerca de año y medio; sin embargo, al principio los médicos no le dieron importancia al caso.

“Álvaro es nuestro hijo mayor, tenemos otra hija, Adriana, que tiene una diferencia con él de año y seis días. Cuando nuestro hijo tenía cerca de año y medio nosotros estábamos esperando que empezara a hablar, pero no lo hacía, balbuceaba pero no hablaba y nos dimos cuenta también de que cuando uno lo llamaba él no respondía, por lo que empezamos a tener sospechas de que algo no andaba bien en sus oídos; sin embargo, el pediatra que lo veía decía que era por ser padres primerizos que queríamos que hablara rápido”, contó.

Poco después, al pequeño lo empezaron a ver varios médicos y se confirmó que tenía un problema auditivo.

Don Álvaro Ramos padre cuenta que en la década de las 80 existía la posibilidad de que los padres decidieran si querían intentar enseñarle a hablar a su hijo aprovechando los restos auditivos que tenía o más bien que aprendiera el lenguaje de señas, ellos optaron porque Álvaro aprendiera a hablar.

Infancia entre escuelas y terapias

Con la ayuda de maestras especializadas de la escuela Centeno Güell y dos terapistas que se apuntaron a atender a Álvaro, así como el apoyo incondicional de su familia, especialmente de doña Berta, quien dejó de lado su carrera de abogada para dedicarse a su hijo, el pequeño empezó a estudiar antes de cumplir los dos años.

“Una de las primera cosas que hicimos fue ponerle unos audífonos que fueran lo más adaptables posibles a un niño tan pequeño, estamos hablando de que él tenía entre 18 y 19 meses”, recordó Ramos.

Meses después de empezar con la educación y las terapias, sus papás se llevaron la sorpresa de que las habilidades de aprendizaje que tenía eran increíbles, tanto así que ya a los dos años y medio Álvaro empezó a leer.

Luego de su paso por la Centeno Guell, donde el niño aprendió muchísimo, Álvaro estuvo también en la escuela Laboratorio de la Universidad de Costa Rica y luego llevó su primaria y secundaria en la escuela y colegio Los Ángeles.

Cuando él estaba en segundo año de colegio ingresó a la UNED a estudiar la carrera de Administración Informática y llevó la carrera de la mano con sus estudios de secundaria.

Uno de los primeros grandes logros de Álvaro fue el sacar nota perfecta en el examen de admisión en la UCR, ingresó a la Escuela de Economía y el orgullo de sus papás y su hermana menor crecía cada vez más.

Por la gran capacidad de Álvaro su papá lo llevó a Nueva York cuando estaba por terminar la carrera de Economía para que hiciera un examen GRE (Graduate Record Examinations) y obtuvo la máxima nota en las dos pruebas: Matemática y Letras, fue algo fuera de serie porque los mismos aplicadores de la prueba decían que cuando una persona saca la máxima nota en Matemáticas no lo hace en Letras.

Ese examen le abrió las puertas para ir a sacar un doctorado a un montón de universidades de excelente calidad y al final el se decidió por la Berkeley en Estados Unidos.

Siempre positivos

Doña Berta dice que desde el momento en que se dio cuenta de que su hijo tenía una discapacidad se ocupó en ayudarlo a sobrellevar su condición y no en sentir miedo por el futuro de su muchacho.

“El médico fue muy optimista y nos dijo que con una buena terapia Álvaro podía salir adelante, eso siempre nos animó.

“En un momento sí sentí temor de que él se fuera a sacar el doctorado en Estados Unidos por la barrera auditiva y del inglés, pero su capacidad de adaptación siempre nos sorprendió, Álvaro fue el primer sordo que se graduó en un doctorado en economía en las universidad de Berkeley”, narró la mamá del economista.

Por su parte, don Álvaro dice que desde que su hijo se convirtió en papá ve el mundo de una forma diferente y sabe que cada paso que toma en su vida personal y laboral lo hace también pensando en el bienestar de sus hijas, a quien quiere construirles un país mejor.

“Mi hijo es una persona muy buena que siempre piensa en el bien de los demás y lo que más me agrada de él es verlo como padre, es algo excepcional, la forma en la que está criando a sus dos niñitas es increíble, Álvaro es el papá que todos quisiéramos tener”, dijo don Álvaro.

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