Mauro Fernández.25 mayo
Toda ruptura de un matrimonio afecta a los niños. Foto: Azteca Noticias
Toda ruptura de un matrimonio afecta a los niños. Foto: Azteca Noticias

La mayoría de los padres que piensan en un divorcio, se cuestionan las repercusiones que esta decisión puede tener en los hijos. Muchos piensan, erradamente, que si hoy las separaciones son tan frecuentes, no deben ser tan dañino para los menores.

La verdad es que el divorcio siempre resulta nocivo para los hijos, de eso no hay duda. Desde luego que a veces es lo menos malo. Sobre todo cuando estamos hablando de parejas que viven en constante conflicto, más aún cuando las desavenencias se ventilan frente a los niños y ni qué decir cuando florece la violencia sea física o psicológica.

El dolor que puede generar el presenciar insultos por parte de los padres, suele ser devastador. Diríamos que, en general, es un dolor que duele toda la vida. El daño que provoca ser testigo de maltratos físicos entre los padres tienen múltiples repercusiones en la infancia, la adolescencia y la vida adulta.

En esas condiciones, no cabe duda que una separación puede ser lo más recomendable para los hijos. El problema es que, con frecuencia, la inmadurez de los padres es tal, que aún separados persisten en sus enfrentamientos y en medio de esa rivalidad utilizan a los niños para lastimarse mutuamente.

Para peores, muchos padres divorciados dificultan y entorpecen el rol de la paternidad que cada uno debe cumplir, generando un enorme impacto en los hijos.

A menudo el divorcio no soluciona los problemas, más bien los acrecienta, sobre todo cuando de la crianza, cuido y educación de los niños se trata.

Los desacuerdos en cuanto a los gastos, la disposición de tiempo, el tipo de educación y la disciplina de los hijos, deben resolverse de común acuerdo, haciendo que el bien de los hijos esté por encima de cualquier revancha personal, evitando llegar a instancias judiciales.

Por eso, lo más importante es que los padres que se separan se lleven bien, que entiendan que, si no tuvieron la madurez y la entereza para ser pareja, al menos tienen que dar la talla como padres.