En el periódico La Tribuna, un medio muy popular en Costa Rica en los primeros años del siglo pasado, anunciaron que el famoso cantante de tango Carlos Gardel se presentaría en nuestro país en julio de 1935. Primero cantaría en Panamá y luego en Tiquicia, pero nunca llegó.
La tragedia fue la que impidió que los ticos se deleitaran con sus tangos. Un 24 de junio de 1935, hace 82 años, Gardel murió a los 44 años en un accidente de aviación en Medellín, Colombia.
La visita del popular cantante se había concretado gracias a que Samuel Piza, productor de algunas de sus películas como "Cuesta abajo" y "Tango bar" había convencido a Gardel de hacer presentaciones en Costa Rica, cuando ya era una figura mundial, triunfando en Europa y Estados Unidos.
Sobre esa frustrada presentación en Tiquicia, el escritor costarricense Verner Muñoz (Premio Nacional Aquileo Echeverría) escribió la novela “Cómo ríe la luna”, bajo la ficción de que Gardel sí llegó a San José a aquella cita tanguera.
Sigue vivo
Pese a las ocho décadas transcurridas desde aquella tarde triste, en que la estrella murió en la pista del aeropuerto en Medellín, Colombia, el legado musical del Zorzal Criollo sigue vivo.
El último tango que se le escuchó cantar en vivo a Gardel fue un día antes de su muerte, el 23 de junio en Radio La Voz de La Víctor, en Bogotá, ante una multitud que se congregó en el parque Bolívar.
En San José, sus miles de seguidores le construyeron un busto donde aparece con su característico sombrero y una gran sonrisa, que actualmente se ubica al costado este del edificio del INS.
