Día y noche, por las carreteras del país se movilizan miles de transportistas que, con su camión o tráiler, encuentran el sustento diario y hacen posible el traslado de productos y mercancías necesarias para la producción o el suministro de las personas.
Ante los aumentos en el precio de los combustibles, la operación del transporte de carga se ha encarecido considerablemente y ha obligado a los conductores a readecuar sus costos. Este incremento no solo les perjudica a ellos, sino que encarecerá los precios finales para toda la población.
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Greivin Garita es transportista y explicó a La Teja el impacto tan considerable que han tenido los precios de los hidrocarburos. Indica que actualmente debe dividir los costos y ganancias en un 60/40: un 60 % destinado solamente para sufragar el combustible que requieren para sus rutas y un 40 % para salario y gastos propios del camión (llantas, aceites y gastos personales).
“Un ejemplo: yo para para ganarme un millón de colones en una semana tengo que invertir 600 mil solo en combustible porque ahorita está por los aires, y con este próximo aumento que este otro mes va a llegar, de ahí tenemos que seguir agarrando ese 40% para cubrirlo del combustible. Ya en algún momento va a ser un 70/30″.
Róger Gómez, otro transportista con amplia experiencia,, explica que, ante la situación de los precios de las gasolinas, se han visto obligados a realizar estudios de rutas evaluando distintos factores.
“Para solventar lo de los precios, muchas veces es volver a hacer estudios de rutas. La que sea más corta, la que tenga menos congestionamiento de vehículos, eso siempre y cuando lo permita el clima y demás; y también el cliente, porque no podemos viajar por donde nosotros queramos, no todo el tiempo”.
Otra de las medidas que han tenido que implementar, según Gómez, es el recorte en el tema de los viáticos. Ahora traen sus alimentos desde la casa o los preparan en conjunto en los predios con los mismos compañeros que se encuentran laborando.
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“En mi caso, ya no llevo los camiones a hacer cambios de aceite al lubricentro, sino que se compra aceite y lo realizamos nosotros mismos. Buscar opciones de llantas, siempre que sean de buena calidad, pero tal vez ya no llantas tan caras. Hay que irse acomodando respecto a todo lo que conlleva los gastos de operación de un viaje. Todo lo que son gastos fijos como seguros de carga, seguros de camiones, las cargas sociales y demás, eso no hay manera y hay que enfrentarlo día a día, no hay manera de cambiarlo”.
En cuanto a las tarifas, Gómez detalla que negociar con los clientes que contratan los servicios de carga es muy complicado, ya que no todos entienden el encarecimiento que sufren por el combustible.
“Es difícil, no todos entienden que los gastos de operación obviamente suben, el combustible sube, suben los aceites, suben llantas, suben las sodas. Entonces por lo general es difícil porque ellos también asumen que tienen gastos, que la naviera, que vienen por barco o incluso por tierra (las materias primas de producción o productos importados), esto es una cadena. Al fin y al cabo, nosotros como transportistas no podemos subir el precio que queramos o con el que podamos solventar”.
El conductor también dimensiona en porcentajes el peso del diésel: de un viaje que vale ¢100.000, ¢55.000 se van en combustible.
“Nos queda un 45% para pagar sueldos, viáticos, en algunas empresas hasta horas extras, es complicado todo esto”.
Impacto en la canasta básica
La Teja consultó con el economista Fernando Rodríguez, quien explica que el sector de transporte es particularmente sensible a las fluctuaciones del precio de los hidrocarburos.
“Ahora con los problemas geopolíticos que han habido, el diésel ha subido más rápidamente de precio. Y está provocando entonces que ese costo adicional tenga que ser asumido por los que usualmente utilizan diésel. El transporte de carga siendo una de las actividades más sensibles”.
El experto advierte que, debido a esta situación, los costos en aumento terminarán llegando al consumidor, el cual deberá asumir en el precio final de los artículos toda la cadena de valor.
“Sus costos no pueden ser asumibles de manera indefinida por los transportistas sin trasladarlos al precio porque lo dejaría por fuera del negocio. Entonces, en algún momento tendrán que cobrar más por esos servicios y eso implicará precios mayores para las personas que adquirimos los bienes que usualmente utilizamos a lo largo del mes”.
Ante la consulta de un posible encarecimiento de los elementos de la canasta básica, el economista explicó que los productos que requieran transporte estarán sujetos a un posible aumento de precios, lo que implica que los artículos de consumo básico se podrían ver más afectados.



