Karen Fernández.11 marzo
Julián sonríe frente al árbol sembrado en honor a su hermano gemelo Sebastián. Foto: Cortesía
Julián sonríe frente al árbol sembrado en honor a su hermano gemelo Sebastián. Foto: Cortesía

Sebastián Altmann Gutiérrez solo estuvo diez días entre nosotros, pero su huella fue tan profunda que ha ayudado a muchos chiquitos a sobrevivir en la lucha diaria que representa ser un niño prematuro, entre ellos su hermanito gemelo, Julián.

Sus padres Fernando Altmann y Angie Gutiérrez son los dueños de la empresa Gaia, productora del café del mismo nombre, por eso, a los tres meses de la partida de su angelito, decidieron nombrar el terreno que tenían cultivado de café de especialidad Naranjo como Finca Sebastián, en honor a su pequeñito. Esta se ubica en Llano Bonito de Alajuela.

También lanzaron un café llamado Sebastián para ayudar a la unidad de neonatos del hospital San Juan de Dios.

Además, en la finca sembraron un árbol de corteza amarilla que representa lo grande, hermoso y fuerte que fue su hijo durante los días que estuvo con ellos.

“El árbol está como símbolo en los empaques y productos. La marca nace en honor a un pequeño guerrero que luchó por su vida y ahora es un ángel que vive en nuestros corazones”, destacó la mamita que además es la gerente comercial.

Sebastián fue cremado y a los tres meses, cuando ya le dieron la salida a su hermanito Julián, se hizo un acto de despedida, donde se soltaron sus cenizas y globos al viento para despedirlo.

Durante todos los meses que Angie estuvo en el hospital esperando que le dieran la salida a Julián, pudo comprobar las necesidades que afrontan muchas madres por falta de recursos económicos y el mismo hospital.

Pañales, cremas para las quemaduras y pezoneras son parte de las necesidades más pequeñas.

Por eso, conversó con su esposo y nació el proyecto social de su hijo.

“Yo llegaba desde la mañana y me iba hasta la noche por la leche materna que debía darle a Julián. Nosotros teníamos la capacidad económica de comprarle fortificantes, que la Caja no se los puede dar, porque con eso le aumentaba el peso y eso es clave para un bebé prematuro”, explicó Gutiérrez quien también es médico.

Dos presentaciones hay disponibles de Café Sebastián pero lo identifica por el diseño de corteza amarilla. Foto: Cortesía
Dos presentaciones hay disponibles de Café Sebastián pero lo identifica por el diseño de corteza amarilla. Foto: Cortesía
Diez días de lucha

Sebastián y Julián nacieron de emergencia el 8 de abril del 2019 en el Hospital San Juan de Dios, con tan solo 28 semanas (siete meses) de gestación.

Su mamá compartió con La Teja su testimonio y cómo surgió esta hermoso inciativa.

“Ellos nacieron catalogados como prematuros extremos, tuvieron que sacarlos del vientre porque uno de ellos estaba teniendo sufrimiento fetal y si no los sacaban a tiempo, podría morir dentro del vientre”, explicó la mamita.

Dos semanas antes la operaron para tratar de no sacarlos tan anticipadamente, pero desafortunadamente la cirugía no funcionó y siempre tuvo que hacerse la operación de emergencia.

Pese a que Julián era el que estaba absorbiendo más los nutrientes en la pancita de su mamá, también estaba ingiriendo el líquido fetal que le afectaba su corazoncito y por eso debieron reanimarlo al nacer.

Sebas, por el contrario, nació respirando bien y hasta lloró, pero conforme pasaron las horas él empezó a decaer poco a poco.

Sus padres decidieron honrar su memoria con un proyecto social. Foto: Cortesía
Sus padres decidieron honrar su memoria con un proyecto social. Foto: Cortesía

“Él era más pequeñito, pesó 930 gramos y a los cuatro días de nacido le diagnosticaron una hemorragia en el cerebro que provocó que le diera un paro y nos dijeron que estaba muy mal, que nos debíamos despedir de él. Ese día lo bautizamos ahí en la UCI”, recordó.

Angie comenzó a orar por un milagro y aunque hubo una ligera mejoría, a los días le dio un colapso en los pulmones, además de una infección y a los 10 días le dio otro paro del que no lograron rescatarlo.

Mientras tanto, Julián a pasito lento fue mejorando y ya casi dos años después está muy bien de salud.

Ambos midieron 46 centímetros, pero Julián pesó 100 gramos más que su gemelo.

¿Cómo ayudar?. El 100% de las ganancias obtenidas por la venta de Café Sebastián se destinan a la unidad de neonatos del hospital San Juan de Dios, así que si usted disfruta de tomarse un buen yodito, seguramente le sabrá aún mejor con la satisfacción de que al comprarlo está haciendo una buena obra.

Café Sebastián se vende en presentaciones de caja con 25 monodosis (se corta el cierre, se colocan las pestañas en la taza, se añade agua hervida y finalmente se retira el filtro) cuyo precio es de ¢22.500 o en bolsas de 500 gramos de café molido o en grano a ¢5.500.

Para comprarlo, solo debe entrar al “Feis” o Instagram Gaia Artisan Coffee y hacer su pedido. Y esté atento porque están en negociaciones para venderlo pronto en alguna cadena de supermercados.

Globos y sus cenizas fueron soltadas al viento en el adiós a Sebas. Foto: Cortesía
Globos y sus cenizas fueron soltadas al viento en el adiós a Sebas. Foto: Cortesía
“Las familias al ver las necesidades nos ayudan y uno lo agradece porque con esos recursos podremos comprar unos sillones para dar más confort a los padres mientras acompañan a los bebitos en las terapias de apego y leche materna para que se recuperen y vuelvan a casa”, Dr. Roberto Araya, jefe de servicio de neonatología del San Juan de Dios.