La presión surtió efecto en Cartago. Después de días de polémica, reclamos de comerciantes y cuestionamientos políticos, la Municipalidad anunció este sábado que no realizará ningún cierre de locales comerciales durante las celebraciones de este 14 de setiembre.
De este modo, al final ganaron los comerciantes y el pueblo cartaginés, que habían cuestionado una medida que podía golpear las ventas precisamente durante una de las jornadas con mayor movimiento de personas en el centro de la provincia, por la llegada de la Antorcha y los tradicionales faroles.
El cambio llegó después de varias modificaciones. Inicialmente se comunicó a los negocios de la zona que tendrían que cerrar al mediodía. Posteriormente, el alcalde Mario Redondo anunció que podrían trabajar hasta las 4 p. m. y, finalmente, este domingo confirmó que no habrá cierre obligatorio.
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Medida enfrentó cuestionamientos
La decisión había generado preocupación entre comerciantes, pero también provocó cuestionamientos políticos. Por ejemplo, la diputada Janice Sandí Morales pidió explicaciones a la Municipalidad y solicitó, entre otros documentos, el acuerdo relacionado con el cierre y la comunicación del Ministerio de Seguridad que habría originado la disposición. La legisladora también cuestionó el posible impacto económico para los negocios.
En medio de esa presión, Redondo comunicó el nuevo cambio.
“La Municipalidad de Cartago no realizará ningún cierre de locales comerciales este 14 de septiembre”, informó.
Eso sí, el gobierno local mantiene una recomendación.
“(La Municipalidad) insta respetuosamente a los establecimientos de la zona a considerar el cierre voluntario a las 4 p. m. y/o guardar todas las medidas de seguridad necesarias para un evento de esta naturaleza”, indicó.
Redondo añadió que buscaban garantizar la seguridad sin alterar las actividades comerciales y aseguró que no pretendían generar polémicas con el Ministerio de Seguridad.
Comerciantes habían alzado la voz
Antes de conocerse el giro definitivo, La Teja recorrió comercios de Cartago y encontró preocupación por las consecuencias económicas.
Fiorella Brenes Brenes, de Panadería Jary, estimó que la afectación podía rondar entre ₡1 millón y ₡1,5 millones.
“Lo bueno es en la noche, cuando ya está toda la gente acá”, explicó al referirse al movimiento por la antorcha y los faroles.
Karla Solano, de Tienda El Niño, también cuestionó la pérdida de ventas: “Las ventas son muy buenas. Por eso no estamos de acuerdo, debido a esas ventas que se van a perder”.
Fabiola Solano Varela, de Tecnocenter, igualmente manifestó preocupación por las consecuencias del cierre. La Teja consultó a otros establecimientos de la zona, pero sus encargados prefirieron no hablar sobre la polémica.
Ahora el panorama cambió: los negocios podrán permanecer abiertos y cada establecimiento decidirá si atiende la recomendación municipal de cerrar voluntariamente a las 4 p. m.



