Karen Fernández.22 enero

Los recuerdos e historias que se gestaron en el restaurante Quimbamba, ubicado en playa Bonita de Limón, quedaron atrás el pasado 6 de enero cuando su propietario Julián Castro tiró la toalla y decidió ponerle candado.

El restaurante Quimbamba en playa Bonita de Limón cerró sus puertas el pasado 6 de enero. Foto: Tomada de Facebook
El restaurante Quimbamba en playa Bonita de Limón cerró sus puertas el pasado 6 de enero. Foto: Tomada de Facebook

El Día de Reyes dijo adiós a 35 años de historia y tradición para todos los limonenses, quienes por años, se tomaron algún fresquito o se comieron un buen “rice and beans” o un rondón en sus instalaciones, mientras veían el mar y sentían la fresca brisa.

Según nos indicó el empresario, en los últimos cinco años fue víctima de igual número de asaltos.

En el primero estaba toda su familia en el local y él se encontraba en San José y fue realmente desesperante para don Julián estar tan lejos sin poder hacer nada.

“Yo oía por el teléfono los gritos, los balazos y las agresiones y llamaba al 911 para hacer el reporte y me decían que no tenían unidades disponibles para atender el robo”, recordó el empresario.

No lo pensó dos veces y se fue en carro disparado a Limón para llegar a auxiliar a su familia.

“Salí a las 8 de la noche y a las 10:30 ya estaba con ellos y la policía llegó hasta como a las 11. Fue algo increíble, ellos estaban a tan solo cinco kilómetros”, aseguró.

Luego de eso lo asaltaron otras cuatro veces más, la última hace año y medio, cuando el administrador resultó con una perforación en el hígado que casi le cuesta la vida.

“A partir de ese momento decidí empezar a cerrar el restaurante a las cinco de la tarde para dejar de exponer a mi personal, pero esa decisión repercutió en las finanzas que se empezaron a hacer insostenibles. Contraté seguridad privada y los asaltaban. No se puede trabajar así, ya no hay condiciones", agregó el empresario.

Las instalaciones permitían comerse un rice and beans o tomarse un tamarindo con esa hermosa vista a la playa. Foto: Tomada de Facebook.
Las instalaciones permitían comerse un rice and beans o tomarse un tamarindo con esa hermosa vista a la playa. Foto: Tomada de Facebook.

Quimbamba significa en cabécar, el lugar secreto o retirado, nombre que se ajusta a las instalaciones, que pese a estar en la playa, están a unos cinco kilómetros del centro de Limón.

El restaurante empezó siendo un club de Recope que se caracterizaba por una ola perfecta que reventaba en una pared del establecimiento.

Además era un lugar perfecto para surfear, pero luego del terremoto de Limón, el 22 de abril de 1991, las condiciones cambiaron y al correrse el mar y quedar al descubierto el arrecife, se puso más peligroso por las corrientes marinas.

Luego lo compró una pareja conocida como María y Chequelo, quienes se lo vendieron a Maritza Argüello y desde hace 20 años lo tenía don Julián.

Realidad del país

El presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Turismo de Limón (CCITUL), Rubén Acón, reconoció que los asaltos a comercios son un problema con el que se enfrentan constantemente, pero que no es un mal solo de la provincia, si no del país.

“Conocemos el caso de Quimbamba. Él en algún momento se acercó a nosotros y tuvimos una reunión con las autoridades, pero el Ministerio de Seguridad nos dijo que para ellos era imposible mantener una patrulla de forma permanente ahí, máxime que están un poco retirados del centro”, explicó Acón.

Agregó que el cantón central carece de vigilancia por parte de las autoridades.

“Limón no cuenta con radiopatrullas para una respuesta pronta y cuando reclamamos, dicen que no tienen presupuesto ni suficientes efectivos o que las unidades están en mal estado”, comentó don Rubén.

Esto es desmentido por el jefe de la Fuerza Pública de Limón, Rafael Araya, quien aseguró que cuentan con más de 200 oficiales y este 2019 se les entregaron tres patrullas y ocho motos para cuidar a la población.

El restaurante era tan bonito que hasta se grabó un comercia ahí. Foto: Tomada de Facebook
El restaurante era tan bonito que hasta se grabó un comercia ahí. Foto: Tomada de Facebook

“Por más cámaras de vigilancia y seguridad privada que contratan los comerciantes en general, no se pueden evitar los robos. Lo que nos ha ayudado son los grupos de WhatsApp que mantienen una comunicación inmediata con la comandancia, pero no es suficiente, necesitamos más personal, pensamos que con la aprobación de la Ley de impuestos sobre las sociedades jurídicas, iban a contar con más plata, pero no se solucionó”, agregó el presidente de CCITUL.

Araya aseguró que en los últimos tres años, desde que está destacado en la provincia, las cifras de delitos contra la propiedad y homicidios han disminuido. En el primero seis menos y en asesinatos 16 menos en comparación con el 2016.

¿Desalojo?

El jefe policial de Limón desmintió que el cierre del restaurante se tratara de un problema de seguridad e indicó que sobre este pesaba una orden de cierre sanitario y de desalojo de las instalaciones por considerarse inhabitables; sin embargo, consultamos en el Ministerio de Salud y aseguraron que no hay ninguna orden emitida en contra el restaurante.