La mañana de este viernes 11 de setiembre se presentó un nuevo incidente con un autobús de la empresa de transportes Lumaca, que brinda el servicio entre Cartago y San José, cuando una unidad alzó en llamas.
Según el reporte oficial del Cuerpo de Bomberos, la emergencia fue reportada como “fuego a nivel de motor” a las 5:47 a. m., a un costado de la iglesia católica de San Pedro de Montes de Oca. El autobús viajaba con 45 pasajeros, todos reportados como estables.
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Esta situación hace que los usuarios de este medio de transporte manifiesten su disconformidad, recordando que el suceso de hoy no fue un hecho aislado.
Monserrat Calvo es vecina de La Angelina, cerca de Ochomogo. Para viajar a San José y asistir a clases en su universidad, utiliza Lumaca regularmente, pero asegura que muchas veces los autobuses no hacen parada.
“No quieren parar. O sea, muchas veces me ha pasado, justamente el miércoles pasó eso, estaba lloviendo y como que les da pereza eso y por la lluvia o no sé, no quieren parar”.
Sumado a esto, ella recuerda que las unidades están sucias y en mal estado en su interior. Los timbres no sirven y algunos asientos se encuentran desprendidos casi por completo.
“Ya ha pasado varias veces que antes de llegar a RECOPE se queda varado y hasta que tira humo eso, una vez el chofer nos dijo que saliéramos rápido porque hasta él se asustó, a un amigo le pasó que sí prendió fuego y uno hasta se quedó sin frenos hasta Ochomogo, ya son varias veces que se quedan varados”.
Otro de los muchos usuarios disconformes es Marco Fernández, quien viaja en estos buses casi todos los días, incluyendo los fines de semana.
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“Lamentablemente y como se ha venido viendo en estos últimos años el servicio ha venido no en picada, sino en deterioro. Hay unidades de autobús que tienen los sillones sueltos, literalmente no se puede ir en ese asiento porque no es posible sentarse”.
Marco asegura que, dentro de las unidades de transporte, ha llegado a ver cucarachas. Esta situación, junto con el mal estado de los buses, es algo que genera un cansancio tanto físico como mental.
“Pasar horas en autobuses en malas condiciones, con mal olor, tal vez ver estas criaturas como lo son las cucarachas alrededor, es algo que no se puede describir y es esa sensación que cansa, cansa principalmente a la salud mental”.
Pese a estas molestias continuas de los usuarios, la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (ARESEP) aprobó recientemente un ajuste tarifario que aumentó la tarifa del viaje en 80 colones, quedando en un total de 780 colones cada pasaje.
La Teja trató de conocer la opinión de Lumaca ante las quejas de los usuarios, pero no obtuvimos respuesta.



